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El histórico Hostal Oklahoma de Reus sale a la venta

Inaugurado en 1977. El alojamiento cierra un ciclo con la jubilación de su propietaria, Fina Pons

Mónica Pérez

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Pons, en una de las 21 habitaciones del establecimiento del pasaje Urpí. FOTO: fabián acidres

Pons, en una de las 21 habitaciones del establecimiento del pasaje Urpí. FOTO: fabián acidres

El Hostal Oklahoma, establecimiento histórico en la ciudad y que inició su actividad en 1977, está a la venta. Fina Pons, la última propietaria de este alojamiento surgido como un negocio familiar hace ya cerca de 45 años, se ha jubilado y recientemente dejó de estar tras el mostrador de la recepción. Ahora, ha decidido poner en el mercado el edificio, que ha sido «la casa de mis padres y mi vida entera». «Al final, un día hay que pasar página», dice. 

En las 21 habitaciones que dan al pasaje Urpí «se han hospedado personas de todo tipo», recuerda Pons, que apunta que sus casi 15 años al frente del hostal «dan para infinidad de anécdotas». Pero, sobre todo, el Oklahoma ha sido «un hostal de gente trabajadora y que, especialmente al principio, acogió a muchos empleados que venían a las paradas de la refinería». En los últimos tiempos, el Ayuntamiento ha derivado también allí a ciudadanos sin domicilio o que, por circunstancias, no pueden quedarse en él; y el equipamiento hasta ha echado una mano con la Covid. 

El hostal sigue abierto y en activo, a la espera de definir si continuará como tal una vez se haya consumado la venta. Actualmente, se encuentra alquilado y es así como se mantiene en marcha. 

En sus inicios, estuvo estrechamente vinculado al Bar Oklahoma, ubicado justo al lado de los Juzgados de Reus donde hoy está el 7º Arte. «Iba todo junto y, desde allí, dábamos incluso las llaves a los huéspedes y ofrecíamos cenas», hasta que el hostal fue cogiendo entidad y hubo que gestionarlo desde cerca. El restaurante «funcionaba por su cuenta porque mi madre era una cocinera excelente y daba de comer a los camioneros que aparcaban por la zona y que se paraban en una explanada que había por allí», rememora Pons, que apunta que «aquellos eran otros tiempos». Antes de todo eso, la parcela donde más tarde se levantó este hostal «había sido de mis abuelos y en ella se habían llegado a guardar gallinas y cerdos». 

En los últimos años en el Hostal Oklahoma se han hecho algunas reformas. «Cuando empezamos, la gente era de otra manera y se valoraban cosas distintas», apunta Pons, que indica que «por ejemplo, no era tan importante que hubiese baño en la habitación o no». Con el paso del tiempo, «todas las que tenemos se equiparon, se instaló parquet, se cambió la decoración y pusimos el wifi».

El sueño de una hípica

El inmueble cuenta con un espacio de aparcamiento que «permitiría construir un comedor» y, además, hay un patio de luces «por donde podría pasar el ascensor, que ahora no tiene». Pons tuvo una oportunidad de haberse desprendido del Hostal Oklahoma coincidiendo con la irrupción de la pandemia pero «fue exactamente en aquellas fechas y se rompió». La propia crisis sanitaria «supuso un golpe fuerte» y esta quinta ola ha resultado serlo igualmente: «al parecer se han cancelado reservas por el repunte».

Por eso, ahora «lo que quiero es venderlo porque tengo otros planes, aunque me da una pena que no te imaginas», explica la propietaria del negocio. Y es que su hija es profesora de equitación y «queremos comprar unos terrenos para poner una pequeña hípica». Crearla «sería una buena manera de acabar una ilusión pero iniciar otra». 

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