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El jazz de la fábrica abandonada de Reus

El grupo reusense ((Seismic)) graba en una antigua factoría de biodiésel para presentarse

Javier Díaz

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La banda, en la fábrica abandonada de un polígono de Reus. FOTO: Paco Romero

La banda, en la fábrica abandonada de un polígono de Reus. FOTO: Paco Romero

El septeto de jazz ((Seismic)), liderado por Iván Sáez, saxofonista de Miranda de Ebro afincado en Reus, se ha ‘colado’ en una fábrica abandonada de biodiésel para presentar su autodefinido sonido post-industrial. «Esta instalación, que está a la espera de demolición, contiene grandes máquinas y depósitos que todavía guardan restos de combustible y ha sufrido diversos incendios. Su estado ruinoso representa la estética adecuada para este nuevo grupo», explica Sáez.
En esa factoría decadente de un polígono de Reus han grabado un vídeo que incluye dos temas en directo y dos trailers sobre la formación. «No quería grabarlo en el típico estudio o en falso directo en un teatro. Tampoco quería un videoclip al uso. Quería hacerlo bajo el cielo, al aire libre», dice.

El punto diferenciador de este grupo es la sección de instrumentos de viento de tono grave. Su nombre, ((Seismic)), va por ahí: significa seísmo en inglés y se escribe entre dobles paréntesis para que también «suene al visualizarlo». «Es un guiño a las ondas musicales. El seísmo quizás sea el sonido de frecuencia más grave que puede producir la tierra. Es una manifestación de la naturaleza que deja pocas cosas en pie, pero después crecen otras nuevas», cuenta Sáez.

 La sección de viento está formada por Carles Lorente (tuba), Aureli Andrés (trombón), Esteve Molero (flugabone) y Sáez (saxofón barítono). En la base rítmica están Jordi Mestres (contrabajo), Federico Mazzanti (piano) e Ignacio Mazzanti (batería). «El grupo ya en sí, por su formación instrumental, representa una rotura de moldes. Los moldes son uno de los recursos imprescindibles de la industrialización. Por eso, hemos creado la etiqueta post-industrial para ((Seismic))», apunta el saxofonista.

La antigua fábrica de biodiésel les da el punto estético a través de sus «grandes depósitos, formas ovaladas, codos y una presencia importante de metal. Este espacio me ha permitido conceptualizar a fondo el proyecto», señala.

Estreno en Altafulla
Las composiciones son obra de Sáez y los arreglos de Iñaki Askunze. «Este septeto es el proyecto más personal que he liderado, ya que da salida a un buen número de temas propios», afirma Sáez.

De momento, esas creaciones no se han plasmado en un disco. «Ahora el objetivo es llevar a directo el septeto y las composiciones con sus arreglos. Después de ver cómo se va desarrollando todo grabaríamos a finales de 2019», avanza Sáez. Ya tiene varias fechas cerradas de conciertos. La primera es el 9 de agosto, en el arranque del festival de jazz de Altafulla Altafest. 

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