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El local que Mango dejó vacío en la calle Llovera de Reus será una óptica

Apenas han pasado tres semanas del cierre de la cadena de moda y el espacio ya tiene nuevo inquilino, General Optica

Mònica Just

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Imagen del local, en obras, que en breve ocupará General Optica. Foto: M. Just

Imagen del local, en obras, que en breve ocupará General Optica. Foto: M. Just

No hace ni un mes que Mango cerró su tienda de la calle Llovera de Reus. Lo hizo el día 8 de enero, tras quince años de actividad y dejando vacío uno de los locales con más atractivo de la céntrica calle de la ciudad, con una superficie total de 285 metros cuadrados. Pero cuando apenas han pasado tres semanas, el espacio ya tiene nuevo inquilino. Se trata de General Optica, que prevé abrir puertas en los próximos días. Las obras llevan varios días en marcha, así que el histórico establecimiento recuperará en breve su vida comercial, pasando de la moda al sector de la óptica.

Mango decidió cerrar su comercio de la calle Llovera justo después de la campaña de Navidad y como estrategia empresarial, retirando su apuesta por el centro de la ciudad y reafirmando de este modo su preferencia por otros modelos, como el que ofrece el centro comercial La Fira. La cadena de moda tiene una tienda en el equipamiento de la avenida Sant Jordi desde que abrió hace poco más de un año, y se enmarca en su apuesta por convertir sus puntos de venta en ‘megastores’, para poder ofrecer todas las líneas de producto (mujer, hombre, infantil, deporte y ropa interior). De hecho, en la Fira, Mango ocupa 875 metros cuadrados.

La próxima reapertura del histórico local sale a la luz en un momento en el que la calle Llovera afronta una época de cambios, con cinco locales vacíos. La tienda Systemaction, por ejemplo, ha colgado el cartel de liquidación y prevé cerrar el 25 de febrero. Al parecer, el cierre no estaría relacionado con el hecho de que el comercio no funcione, sino que responde a una decisión estrictamente empresarial que podría estar relacionada con el alquiler del local. Y es que precisamente el prohibitivo precio que se paga por ocupar un establecimiento en esta codiciada calle es uno de los motivos que explicaría los últimos movimientos. Una situación histórica pero ampliada en los últimos tiempos con el final de los alquileres de renta antigua. Sea como sea, que el movimiento comercial vuelva al local que ocupaba Mango, y lo haga tan pronto, demuestra que el atractivo de la calle sigue latente.

 

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