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El okupa que fumaba con un escape de gas en su piso de Reus

Desalojan 25 personas de un edificio de la calle Glorieta Galícia por precaución. El hombre termina denunciado, ya que vivía en un piso donde su titular había fallecido hacía unos tres meses 

Jordi Cabré

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FOTO: Bombers

FOTO: Bombers

Un okupa de Reus fue denunciado la semana pasada al descubrirse que estaba viviendo en piso de la calle Glorieta Galícia, donde el titular dle mismo había fallecido a finales de 2020. Uno de los familiares, al conocer la situación, presentó denuncia ante la Guàrdia Urbana. Los vecinos conocían la situación irregular del inquilino del número 13 de la citada calle. El descubrimiento público de esta okupación fue provocada por un escape de gas que procedía precisamente de este inmueble.

Poco después de las 14.30 horas del pasado jueves, 25 de febrero, el fuerte olor a gas derivó en varias llamadas al 112, que activó hasta cinco dotaciones de Bombers y a la Guàrdia Urbana de Reus. Las comprobaciones se efectuaron a partir de la escalera del edificio, donde el olor era más intenso. Tras pasar por diferentes rellanos y puertas, el origen se detectó en la tercera planta.

Bombers hizo una primera comprobación en la escalera, dando resultado negativo. Se procedió a ventilar y se subió rellano por rellano (cuatro plantas tiene el inmueble) para descartar o precisar el origen de la fuga. En la tercera planta, se detectó una lectura positiva y se pidió el desalojo preventivo de los vecinos.

Los vecinos salieron a la calle, pero resultó que faltaba uno que no daba señales de vida. Se trataba del inquilino del piso donde la lectura del gas era positiva. Los vecinos explicaron a Bombers de que allí había un hombre que viviría de forma ilegal, ya que el propietario había fallecido a finales del pasado año y todavía no estaba claro quién heredaría la vivienda.

Bombers y Guàrdia Urbana pidieron al hombre que abriera la puerta, pero éste no dio señales de vida. Luego se intentó entrar por una ventana con el camión autoescalera, pero la orografía de la calle no garantizaba la estabilidad suficiente para entrar por la ventana de esta tercera planta.

Tras muchos intentos, el okupa abrió la puerta del inmueble con un cigarrillo encendido en la boca, provocando el estupor de los presentes. Tras sacarlo de la casa, se procedió a inspeccionar la vivienda y a buscar la fuga de gas. Por suerte, no hubo deflagración ni riesgo para los propietarios, que pudieron volver a sus casa dos horas después.

La Guàrdia Urbana informó a la familia del titular de la vivienda de la situación y ésta presentó denuncia por la okupación del piso. La compañía de gas fue la encargada de revisar la instalación de la vivienda y cerrar el suminiestro para evitar un nuevo escape.

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