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El paro en Reus baja del 15% y se acerca a niveles prepandemia

El pasado mes de julio se registraron un total de 7.255 parados, el dato más bajo desde febrero del 2020. Sin embargo, se prevé que el desempleo aumentará al finalizar el verano

JOEL MEDINA ROMERO

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El polígono Agro-Reus, uno de los puntos de la ciudad donde conviven más empresas. FOTO: ALBA MARINÉ

El polígono Agro-Reus, uno de los puntos de la ciudad donde conviven más empresas. FOTO: ALBA MARINÉ

Los niveles de empleo en la ciudad de Reus se empiezan a equiparar a los que había antes del confinamiento. Según datos del Ayuntamiento, el paro bajó hasta el 14,65% en julio, lo que supone un total de 7.255 personas desocupadas. Este dato marca un descenso del 10,75% respecto al mes de junio, en el que había 8.035 parados, y el número más bajo desde febrero de 2020, cuando había 7.237. A pesar de que los números son buenos, es cierto que la inercia del verano y el boom del turismo siempre hacen que el desempleo se reduzca, por lo que cabe suponer que la bajada no será tan significativa y que el paro volverá a subir cuando llegue la temporada invernal.

La distribución porcentual por franjas de edad no ha variado mucho. En febrero de 2020, de los 7.237 desempleados, 676 tenían de 18 a 25 años (9,34%), 2.894 entre 25 y 45 años (39,99%), y 3.667 tenían más de 45 años (50,67%). En cuanto al pasado julio, el número de parados hasta los 25 años era de 521 (7,18%), el dato entre personas de 25 a 45 años fue de 2.834 (39,06%), y el de ciudadanos con más de 45 años era de 3.900 (53,76%). Durante este último año, la franja de edad de personas con más de 45 años ha representado a más de la mitad de las personas paradas en Reus.

Por lo que a sectores productivos respecta, los servicios se llevan la palma con un 69% de paro. La segunda posición es para el sector de la construcción, con un 9%. Completa el podio la industria con un 7%, y la agricultura se sitúa a la cola con un 4%. El 9% que resta corresponde a personas desempleadas sin ocupación anterior.

El sector de la hostelería ha sido quizás el más perjudicado por la crisis derivada de la pandemia y las restricciones que se han dictaminado desde los diferentes Gobiernos. Según datos del Portal d’Ocupació del consistorio reusense, en enero de 2020 había 772 actividades de restauración y ocio en Reus. Los últimos datos de los que se dispone son de junio de este año, y marcan que en la actualidad hay 708, una reducción significativa que denota las consecuencias de más de un año de actividad intermitente. El presidente de l’Associació d’Empresaris d’Hostaleria de Reus (AEHR), Xavier Salvat, expresa que «se está sufriendo, hay días mejores y días peores, pero el problema es la poca estabilidad». Además, explica que este año hay muchos establecimientos que han tenido que cerrar por vacaciones porque no podían contratar más trabajadores para sustituir a los que no estaban. Y eso lleva a otro de los problemas de la hostelería: la falta de personal. En el sector afirman que falta gente cualificada para los puestos, algo que les resulta extraño teniendo en cuenta la cantidad de paro que hay.

El hecho de que la hostelería haya sufrido tanto ha generado un efecto dominó. Así lo expresa Sandra Llauradó desde la Associació de Joves Agricultors i Ramaders de Catalunya (JARC), que comenta que, como el sector servicios estaba totalmente paralizado durante buena parte de la pandemia, les llegaron muchos currículums: «Fue un boom». No obstante, el sector de la agricultura y la ganadería ha pasado de 89 actividades registradas en 2019 a 66 en el 2021.

Llauradó explica que la agricultura se está envejeciendo mucho y existe hoy en día un problema de falta de personal cualificado, ya que «la gente no quiere trabajar en este sector», comenta.

El presidente del Gremi de la Construcció del Baix Camp, Antoni Sentís, afirma que la Covid-19 no ha supuesto un varapalo excesivamente dañino para el sector de la construcción, ya que solo dejaron de trabajar durante el confinamiento: «La situación no es que sea perfecta, pero no nos podemos quejar». En el año 2011 había un total de 305 actividades especializadas en la construcción, un dato que ha ido en decadencia hasta las 199 que había el pasado mes de junio. Sentís cree que la causa de esta bajada es doble: la falta de mano de obra cada vez más evidente y las empresas que han tenido que cerrar por la pandemia. En esta línea, desde el Col·legi d’Aparelladors, Arquitectes Tècnics i Enginyers d’Edificació de Tarragona también se afirma que «falta mucha mano de obra profesional para sacar obras hacia adelante». Por eso, aunque la previsión que hacen de cara al futuro es buena, se puede ver ralentizada por este problema que padecen casi todas las empresas.

El sector que mejor ha sobrevivido a la pandemia es el de la industria. El presidente de la Associació de Polígons Industrials de Reus (APIR), Gerard Pagès, afirma que «puede ser que ahora mismo haya niveles de paro inferiores a los que había en época precoronavirus». Además, en 2020 había 642 actividades industriales registradas, que disminuyeron a 613 en enero de este año y ahora son 643, un reflejo más de su recuperación. No obstante, las dificultades vienen por otro lado: el alto precio de los contenedores y el problema que yace en todos los ámbitos, la falta de personal cualificado. El incremento del precio de las materias primas también ha dificultado el crecimiento en algunas empresas, en especial de automoción: «Han tenido que parar líneas de producción porque faltaban componentes», confiesa Pagès.

La directora de la Oficina de Treball de Reus, Araceli Terzan, apuesta por la formación de las personas en paro para solucionar el problema de la falta de mano de obra. Además, se muestra optimista y cree que «poco a poco» se volverá a los niveles de años anteriores.

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