El paro juvenil baja hasta números cercanos a los años previos a la crisis

La reducción del desempleo no va acompañada de mejores condiciones. Sus salarios no les permiten independizarse

J. Salvat/ I. Limón

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Un joven de 20 años trabaja como camarero a media jornada. Foto: Alfredo González

Un joven de 20 años trabaja como camarero a media jornada. Foto: Alfredo González

«Los jóvenes de hoy vivís muy bien. Yo, a los doce años, ya trabajaba». ¿Quién no ha escuchado de adolescente a alguno de sus familiares diciendo estas palabras? Seguramente muy pocos, principalmente porque los tiempos cambian.
Hoy en día los jóvenes tienen más fácil el acceso a los estudios, materia que priorizan. Además, trabajar antes de los dieciséis años no es legal y, por otro lado, con la crisis económica del 2008 las tornas financieras cambiaron y lo raro era tener trabajo. Sin embargo, en Reus se están dando signos de cambio social y económico. Cada vez hay más personas menores de 25 años que trabajan. «He trabajado desde que empecé la carrera para poderme costear la vida social por mí misma», explica Yael Gómez, una joven de 20 años. Empezó a trabajar en cuanto pudo para tener ingresos propios, como el grupo de amigos de su quinta. Sin embargo solo puede trabajar a jornada completa durante el verano, ya que durante el curso estudia en la universidad. Mercadona, Schlecker y Cinema Axion son los sitios en los que, por ahora, ha podido amoldarse para recibir un sueldo mensual mientras se saca la carrera. Gómez explica que nunca le ha costado encontrar trabajo en todo este tiempo: «A las empresas les interesa el horario que los estudiantes podemos hacer». Únicamente realiza media jornada en el periodo académico, lo cual no le permite, ni siquiera, plantearse el poderse independizar.

En junio, según los datos de Open Data Reus, la ciudad registraba 6.131 parados. De estos, el 7% eran jóvenes de entre 16 y 25 años. Concretamente 429. En todo el 2019, el mes con más desocupación juvenil fue febrero, con 665, un 9,2% del total de parados de Reus. A medida que se acerca el verano, las cifras van disminuyendo, siendo julio de 2018 el mes con menos personas de entre 16 a 25 años sin ocupación: 421.
Cori Vidal empezó a relacionarse con el mundo laboral a los 14 años ayudando a sus padres en la emblemática tienda de ropa reusense Domingo. Más adelante, con la mayoría de edad ha podido ejercer de administradora, cuidadora y camarera, su trabajo veraniego actual. Cuando empiece el curso académico, volverá a trabajar en la tienda de ropa los fines de semana y, entre semana, realizará clases de repaso. Está estudiando un grado superior de Turismo en Cambrils, en el tercer curso, y su salario le sirve para pagar la matrícula. Es por eso que no prevé independizarse por ahora. «Ni quiero ni puedo», explica.

Cifras de recuperación

Aunque el empleo juvenil y sus condiciones laborales siga siendo una tarea pendiente, pues como explica Vidal, los salarios no dan para poder independizarse y los contratos son principalmente estacionales, si nos fijamos, únicamente, en términos de ocupación, año tras año hay signos de recuperación.

Según el Institut d’Estadística de Catalunya (Idescat), en Reus, el peor registro se dio el año 2009, el posterior a la gran crisis económica mundial. Ese año la media anual de parados de entre 16 y 24 años en Reus fue de 1.027 jóvenes.
Las cifras se mantuvieron rozando el millar en 2010 y 2011 y no bajaron notablemente hasta el 2016, cuándo había 640 jóvenes parados. Ahora llevan dos años acercándose a niveles de 2007, año previo a la crisis económica, dónde las cifras reflejaban una media de 488 parados. Aún por encima, en 2017 el paro juvenil fue de 560 y en 2018 de 554. Sin embargo, sigue castigando a los mayores de 45 años, que en junio de 2019 representan el 53% de la población desocupada, con 3295 personas.

Los contratos a media jornada son los principales entre los menores de 25 años. Esto se debe a que, muchos de ellos, trabajan de forma complementaria a los estudios o en el sector de servicio, que pide turnos de mañana o tarde o fines de semana. Laia lleva varios años trabajando. A sus veinte ha sido profesora de repaso, azafata y también ha tocado el sector de la hostelería en varios establecimientos. Actualmente es camarera en un restaurante tailandés dónde también han adaptado el horario a sus estudios de comunicación. «Cuando no tenía experiencia, me resultaba mucho más difícil encontrar empleo».

Considera que existe oferta laboral, pero no es la óptima. Y menos para las generaciones más jóvenes. «En trabajos que requieran más esfuerzo físico o más compromiso, siempre habrá más oferta». Ella corrobora que la gran mayoría de sus amigos también compaginan sus estudios con algún empleo, y que esta condición proporciona un salario que no permite pagar una vivienda. «No puedes hacer más, con este tipo de disponibilidad solo optas a salarios bajos».
La situación de David Benito difiere ligeramente de la mayoría de circunstancias. Él, a los 18 años empezó a hacer currículum en Soloptical. En ese momento, estaba estudiando Psicología, un grado universitario que abandonó para unirse al equipo de Intecat Store, complementándolo con un contrato temporal en Espai Prioral.

Los empleos de temporada, a media jornada o fin de semana, principal oferta 

Al tener un contrato a jornada completa, David puede permitirse un pequeño piso individual en el centro de Reus. Aunque esta no fue la razón principal por la que empezó a trabajar. «Al principio fue para poder hacer mis planes con los amigos, y más adelante conseguí independizarme». Este joven opina que existen oportunidades laborales si se hace una búsqueda a conciencia. «Trabajo hay, solo tienes que mirar bien», señala.

Sin embargo, la entrada al mundo laboral es mucho más complicada cuando buscas un trabajo fijo: años de experiencia, idiomas, cursos, estudios, contratos de prácticas... Es por eso que existen distintos servicios de orientación académica y laboral para los jóvenes, como es el caso de Mas Carandell, del Ayuntamiento de Reus, que ofrece distintos cursos de formación y prácticas; el Aula de Formació, que por ejemplo prepara por pruebas de acceso a la Universidad o el Motivacció, que participó en el Programa de Ocupación Juvenil 2014-2020 de la Generalitat de Catalunya, dirigido a jóvenes desocupados y que no estén integrados en sistemas de educación o formación establecidos.

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