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El perro que desgarró el pene de un hombre en Reus vive en una jaula de la Última Llar

Los propietarios quieren recuperar su ejemplar de American Staffordshire Terrier, pero el animal quedará en custodia hasta la celebración de juicio. 

Diari de Tarragona

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Llegó hace ya unos cuantos días a la Última Llar, la protectora de animales que tiene convenio con el Ayuntamiento de Reus. El ejemplar hembra de American Staffordshire Terrier lo llevó una patrulla de la Guàrdia Urbana tras cogerlo de la casa de sus propietarios. Fue introducido en una jaula individual a la espera de que los veterinarios del centro le echaran un vistazo.

El animal pesa unos 45 kilos, tiene un estado de salud óptimo y no se observan rasgos de que haya sufrido maltrato. Lo que si parece es que es un perro que si ataca y se ensaña podría hacer mucho daño e incluso matar a su presa, incluso a una persona.

El perro decomisado por orden judicial vive en una jaula individual, está aislado y recibe la atención sanitaria y alimentaria que reciben el resto de animales que llegan a diario a la Última Llar. Impresiona su aspecto físico y quienes lo han tratado desde su llegada, lo hacen con cautela tras conocer lo ocurrido en la calle Santa Teresa la noche de la Diada, aunque no ha mostrado agresividad en la Última Llar.

El ejemplar llegó con chip, pero no estaba censado en el Ayuntamiento ni tenía el documento que acredita que pertenece a una raza potencialmente peligrosa.

¿Qué le depara el futuro?

Los propietarios del animal han intentado recuperarlo en un par de ocasiones. Pensaban que se lo llevaba la Guàrdia Urbana de su casa por un espacio corto de tiempo, pero no calculaban que no volverá a sus amos hasta que un juez lo ordene. Y aún así está por ver qué decide el magistrado que lleva el caso de un delito de lesiones. Algunas voces señalan que terminará sacrificado, un extremo que nadie confirma.

Cabe recordar que en la noche del 11 al 12 de septiembre, un hombre sufrió un desgarro en el pene y requirió cirugía para poder conservar los genitales. Ocurrió cuando el perro (ahora en custodia) le atacó tras soltarse de sus propietarios, que lo llevaban sin bozal por la calle Santa Teresa.

Tras pasar por el quirófano, el día que recibió el alta se acerco a la comisaría de Reus y denunció los hechos. La versión de la víctima tiene mayor credibilidad de la recogida aquella madrugada cuando el testigo de una mujer (que después se conocería que es la titular del perro) explicó que el can era de un sintecho y que el hombre y su mascota habían huido del lugar.

Mientras la denuncia sigue su curso, el anima estará bajo custodia judicial. Aún así, los propietarios han intentado recuperarlo un par de veces: una yendo directamente a la Última Llar en su busca y la segunda acudiendo a la comisaría de la Guàrdia Urbana.

Los agentes que han atendido a la pareja les han explicado que debían tramitar el papeleo ante la ausencia de registro del animal. No obstante, el formalismo de censar el perro no será suficiente para que el animal vuelva a sus propietarios hasta que se resuelva la denuncia por un delito de lesiones.

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