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El precio del alquiler de los locales ahuyenta a los negocios del centro de Reus

Comercios de todo tipo han abierto en los últimos años para poco después cesar su actividad por la elevada renta de los espacios
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Adam Aragonés es el propietario de la tienda GAS que desde febrero está abierta en la calle Sant Joan. Foto: Alba Mariné

Adam Aragonés es el propietario de la tienda GAS que desde febrero está abierta en la calle Sant Joan. Foto: Alba Mariné

En los últimos años el centro de la ciudad ha cambiado su imagen comercial, en lo que se refiere al cierre de negocios y la apertura de nuevos establecimientos. Esta circunstancia es similar a la que ocurre en otras ciudades, lo curioso de la capital del Baix Camp es que algunos locales comerciales no consiguen ‘levantar cabeza y echar raíces’, pese a que han acogido la inauguración de varios negocios en los últimos tiempos.

Uno de los casos más recientes que ilustra esta situación es el local comercial número 3-5 de la calle Salvador Espriu. Primero fue un Carrefour Express, pero el comercio desapareció y en su lugar se ubicó, a principios del año 2013, una franquicia Simply City, que ha permanecido abierta al público hasta hace tres semanas, cuando desde entonces un cartel anuncia su cierre. El supermercado abrió en régimen de franquicia bajo la enseña Simply City, contaba con una sala de ventas de 400 m2, 4 cajas de salida y comenzó con una plantilla de 7 personas. Fue el primer franquiciado del año 2013 de la cadena y debía de suponer, como el resto de negocios abiertos, «una gran oportunidad para emprendedores y profesionales del comercio».

La calle Sant Joan también es el reflejo de este movimiento comercial. Los negocios que abren y cierran son una constante. A finales del 2012 levantó la persiana La Casa de los Quesos, su propietario explicaba entonces al Diari que «el primer fin de semana que la tienda estuvo abierta gran parte de los derivados se agotaron». Pues bien, este desenfreno por los productos lácteos se desinfló con el paso del tiempo, ya que el negocio ya no existe. En su lugar hay una empresa de seguros de vehículos.

Una suerte similar corrió el bar de tapas Tape-ó, de cuyo local cuelga ahora el cartel de ‘se alquila’. El negocio emprendió su andadura el año pasado «con el objetivo de potenciar la oferta de restaurantes de tapas en la ciudad», según explicó al Diari uno de los socios propietarios. Pero meses después el negocio también se ha visto apresado por la situación económica.

Lo mismo sucedió con la tienda de la firma inglesa de lencería Rigby&Peller que inauguró el local de la capital del Baix Camp en abril de 2012. Su llegada a Reus revolucionó el sector textil, ya que la firma es conocida por su servicio de atención especializado que incluye una sesión de estilismo en lencería. Pero después de un tiempo lo único que queda de la marca es el local número 9 de la calle Sant Joan vacío.

 

Alquiler elevado

El presidente de la Unió de Botiguers de Reus (UBR), Ernest Juncosa, justifica el cierre del Simply City argumentado el estancamiento del consumo derivado de la crisis. «La realidad es que en el sector de la alimentación la gente ha cambiado sus hábitos. Antes se hacía la compra semanal y ahora se compra diariamente para controlar el gasto», explica Juncosa, quien destaca que en el centro de la ciudad la oferta de establecimientos del sector alimentario está consolidada con negocios de proximidad. Él mismo asegura que «una infraestructura comercial de estas características supone tener una plantilla laboral considerable además de un stock de productos elevado, y al final de año los gastos exceden los beneficios teniendo en cuenta los reducidos márgenes con los que trabajan».

Ernest Juncosa también achaca el panorama desértico de algunos locales al elevado precio de los alquileres del centro. Una circunstancia que según él mismo dificulta que los negocios puedan permanecer abiertos. «Reus sigue siendo una ciudad cara en cuanto al alquiler de locales comerciales se refiere, especialmente en el centro. Hay que destacar que muchos de estos negocios han disfrutado hasta el momento de alquileres asequibles y ahora con el fin de la renta antigua los propietarios han subido el precio», explica Juncosa. El presidente de la UBR asegura que es ilógico que en las arterias comerciales principales todavía haya locales cerrados. Algunos de estos casos recientes son el número 14 y el 16 de la calle Monterols, que acogían la tienda de moda Pujol Vilà y la Boutique Xarol, respectivamente.

Según la Unió de Botiguers el ‘efecto Metrovacesa’ también perjudica que en los locales comerciales del centro de la ciudad abran nuevos negocios. «El precio del alquiler es muy competitivo y la diferencia es considerable. En las arterias principales el coste es caro teniendo en cuenta la situación actual», explica Juncosa. Para el presidente de la Unió de Botiguers esta situación conlleva que «algunos negocios sólo permanezcan abiertos unos meses porque les resulta un esfuerzo afrontar el gasto del local». Una circunstancia que se da principalmente en aquellos negocios que son franquicias de importantes marcas. «Reus es una ciudad que comercialmente tiene una oferta muy amplia y muy competitiva», asegura.

 

Nuevos negocios

Otro local que ha visto pasar por su interior varios negocios ha sido el número 14 de la calle Sant Joan. La histórica tienda de ropa Levi’s y una zapatería han dejado su huella en el mapa comercial, pero esta situación no ha impedido la regeneración comercial de la ciudad. El relevo lo ha tomado Adam Aragonés, propietario de la franquicia de la marca GAS, que abrió sus puertas a finales de febrero, aunque su inauguración oficial será el próximo día 23 de abril.

«Decidimos abrir la franquicia de ropa italiana porque es un sector que echaba en falta en Reus, como modelo de negocio de nivel medio-alto, con ropa de calidad y que tiene un potencial mercado en la comarca», explica Adam Aragonés. En poco más de un mes su propietario hace un balance positivo. «La aceptación de la tienda es buena especialmente entre aquellos clientes que antes se desplazaban fuera de la provincia para comprar ropa de la marca GAS, y ahora ya pueden hacerlo en Reus», explica Aragonés, quien asegura que «durante dos años la marca había buscado un franquiciado para abrir una tienda en la provincia, y nos terminó de convencer el hecho de que, pese a tratarse de una multinacional textil, se trata de una empresa familiar». La ubicación de la tienda tampoco es fruto de la casualidad. «Estuvimos mirando muchos locales por el centro, pero los alquileres son excesivos. Nos decidimos por estar en la primera línea comercial, tocando a la plaza Prim», explica el propietario de la tienda GAS de Reus. Él mismo confiesa que estuvo barajando la posibilidad de instalarse en el centro comercial de la avenida Sant Jordi, pero «la marca rechazo esta opción porque prefiere el comercio de proximidad y la tradición a pie de calle».

El éxito también acompaña a otros negocios como el restaurante Xapatti, en la calle Sant Joan, que abrió en el año 2012. Su propietario ha logrado hacer de su proyecto empresarial un negocio de éxito en la capital del Baix Camp. Comida casera, elaborada con productos de calidad y ajustando al máximo el precio son las claves del éxito del negocio. También sigue abierto el establecimiento de productos de panadería y pastelería Panishop, que inauguró el establecimiento ubicado en el número 34 de la calle Sant Joan hace casi un año.

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