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El proyecto hotelero del Pallol de Reus toma forma tras una década de escollos

La previsión es que entre septiembre y octubre se derribe el último edificio que queda. Luego empezaría la construcción

Mònica Just

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Imagen del solar de la plaza Evarist Fàbregas donde prevé levantarse el hotel. Al fondo, la última casa que queda por derribar. Foto: Alfredo González

Imagen del solar de la plaza Evarist Fàbregas donde prevé levantarse el hotel. Al fondo, la última casa que queda por derribar. Foto: Alfredo González

Diez años. Incluso más. El proyecto del hotel del Pallol es de aquellos que ha visto épocas de todo tipo. El anuncio de esta inversión fue recibido en su día como una gran noticia. Luego se enfrió. Hubo cambio de manos. De Faderson Hoteles a Ginkoplanet. La crisis. Nada ha sido fácil. Luego las expropiaciones. El derribo de los edificios. La falta de acuerdo con los propietarios de la casa que queda en pie. El acuerdo final. Luces y sombras de todo tipo. Pero ahora, problemas a parte, parece que el futuro equipamiento hotelero está cada vez más cerca.

La empresa promotora, Ginkoplanet, adquirió hace algunos meses el inmueble que faltaba para poder disponer del espacio completo donde construir un hotel de cuatro estrellas. Era el paso prácticamente definitivo. Con el verano por en medio, todo quedó parado. Pero ahora parece que se reactivará en las próximas semanas y que las obras podrían empezar antes de que acabe el año. Así lo señalan varias fuentes consultadas, que apuntan que el derribo del edificio prevé realizarse entre finales de septiembre y principios de octubre. Por ello, y si todo va según lo previsto, la propia construcción del hotel podría arrancar después, quizás antes de despedir el 2017.

Ginkoplanet adquirió hace algunos meses el inmueble que faltaba para poder llevar a cabo su proyecto

El presidente de los comerciantes del Passeig Comercial El Pallol, Pau Salvadó, se muestra esperanzado. Es consciente de que la espera ha sido larga pero empieza a ver la luz al final del túnel. «Que finalmente el proyecto pueda seguir adelante sería una gran noticia. Hay mucha historia detrás de esta inversión. El día que veamos el hotel vamos a pensar: ‘por fin’. Y nos alegraremos mucho de que acabe materializándose», señala Salvadó. De hecho, se muestra convencido de que la propuesta hotelera es precisamente el espacio que falta para que El Pallol quede completo. Y para dar una imagen uniforme a una zona que sigue inacabada y en estado precario. «Urbanísticamente, aquello ahora es una chapuza. Y la llegada del hotel le daría otro aire. Quedaría un espacio finalizado e integrado», remarca el representante de los comerciantes, quien va manteniendo contacto con los promotores para informarse sobre los avances del proyecto.

Las expropiaciones

Una de las últimas complicaciones con las que se ha topado la empresa promotora es la gestión de las expropiaciones. Hace un par de años logró alcanzar un acuerdo con los propietarios de los edificios afectados. Pero con uno no hubo manera. Así que tuvo que pensar en un plan B e idear el hotel de modo que estuviera encajado en el espacio disponible. Una opción que no acababa de gustar ni a los propios promotores ni al entorno. Así que, de forma discreta, Ginkoplanet continuó con las negociaciones hasta que las dos partes llegaron a un entendimiento para formalizar la compra de la casa.

A falta de conocerse los detalles, la idea que siempre se ha barajado es que se trate de un cuatro estrellas que combine la actividad hotelera con la comercial

A día de hoy, los detalles de cómo será el futuro hotel son todavía una incógnita. Pero probablemente combinará la actividad hotelera con la comercial, que se concentraría entre la planta baja y el primer sótano. De este modo, ampliaría la oferta que existe en esta área de la ciudad, que se inauguró hace cerca de una década. 

La zona donde se levantará el hotel ocupa parte de la plaza Evarist Fàbregas y es de titularidad municipal, concretamente de Redessa, que aprobó adjudicarlo en concesión por cincuenta años. Con el cambio de nombre de la empresa promotora se anuló la concesión y la nueva incorporaba una modificación puntual del planeamiento urbanístico que también tuvo que aprobarse. Ahora parece que esta inversión se adentra en la recta final y que, al fin, las cosas van por buen camino.

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