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El respeto al paciente, pilar del servicio de Adiciones y Salud Mental del Hospital Sant Joan de Reus

Los cerca de 30 profesionales de esta unidad trabajan para minimizar daños y riesgos en el consumo, pero también para ayudar al paciente a que recupere su capacidad de decisión

Joan Morales

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Imagen de grupo de los profesionales del servicio de Adiciones y Salud Mental del Hospital Sant Joan de Reus. FOTO: ALBA MARINÉ

Imagen de grupo de los profesionales del servicio de Adiciones y Salud Mental del Hospital Sant Joan de Reus. FOTO: ALBA MARINÉ

Habría que remontarse a principios de los años 80 para encontrar el embrión de lo que hoy se conoce como Servei d’Addiccions i Salut Mental del Hospital Sant Joan de Reus. Corría el año 1982, cuando varios médicos se acercaron al hospital de Reus para hacer investigación sobre la incidencia de las personas con problemas por consumo de alcohol y su relación con las patologías digestivas. Entre estos profesionales estaba Tre Borràs, médico psiquiatra y psicoterapeuta y actual directora del servicio, quien recuerda que «a la vez empezó a haber una preocupación alrededor del consumo de heroína».

En 1984 nacía oficialmente el servicio, siendo Reus y Vic las dos primeras ciudades catalanas que firmaron el convenio para la creación de sendas unidades de atención a las personas drogodependientes. «Nacimos con una voluntad interdisciplinar, por lo que además de trata las patologías asociadas por el consumo de sustancias también nos preocupaban muchos los aspectos psicosociales», explica Borràs, quien añade que «por eso en este hospital fuimos de los primeros en tener este servicio y siempre las personas que han ingresado han tenido una atención específica por las adiciones que pudiesen presentar».

El Servei d’Addiccions i Salut Mental del Hospital Sant Joan de Reus da respuesta a todo aquello que tiene que ver con el consumo de sustancias, ya sea desde una vertiente problemática como no. «Intervenimos con la prevención universal, dando apoyo a iniciativas y participando en diferentes ámbitos para genera debate», comenta Tre Borràs, quien añade que «la información es muy importante, para que la gente tenga más capacidad crítica a la hora de tomar decisiones sobre el consumo».

Asumir responsabilidades

Ayudar a conseguir una disminución de daños y riesgos en los consumidores de sustancias es uno de los objetivos del servicio, pero su directora también recuerda que «no sólo trabajamos en este sentido, como por ejemplo con la dispensación de material higiénico, o el espacio de consumo supervisado, entre otros. Cuando afrontamos un caso intentamos ser lo máximo de respetuosos con los derechos humanos, por lo que acompañamos las situaciones para que la persona pueda asumir responsabilidades y tomar sus propias decisiones». Esto es así, según Borràs, «porque una persona con adicción ver mermada su capacidad de decisión y por eso trabajamos para ayudarle a que la recupere».

Una de las características de este servicio, que cuenta con 27 profesionales -entre médicos psiquiatras, personal de enfermería, psicólogos, educadores y trabajadores sociales, antropólogos, monitores y administrativos-, es los tratamientos singularizados y personalizados. «Hacemos tratamientos a medida y una de nuestras preocupaciones es mantener el nivel de calidad, a pesar de que cada vez tenemos más demanda», comenta Borràs.

En este sentido, el Servei d’Addiccions i Salut Mental del Hospital Sant Joan trata al año unos 1.800 casos, sólo a nivel asistencial. A esta cifra habría que sumar los programas de salud colectiva donde también participa, como por ejemplo diferentes intervenciones con jóvenes, en el Pla Comunitari del Barri Sant Josep Obrer, o en programas de fiesta como Altersuer o Barraques.

Entre estos programas de salud colectiva cabe destacar el gran trabajo que se realiza desde La Illeta, un centro de acogida y de actividades donde se encuentra la Associació Reus Som Útils (Arsu) y donde monitores, educadores y trabajadores sociales trabajan en diferentes proyectos. Por ejemplo en talleres de salud, un punto de Internet, colaboraciones con el Banc d’Aliments o la recogida de jeringuillas en algunos puntos de la ciudad donde existe un consumo descontrolado. Desde Arsu también se encargan de mantenimiento de las dos máquinas dispensadoras de jeringuillas de Reus. Durante esta labor, los voluntarios explican a aquellos consumidores que lo desconozcan, la existencia de la asociación y de la Illeta.

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