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El satélite chino en caída libre pasa ahora por Reus, unos días antes de estrellarse

La nave, que va la deriva, ha sobrevolado buena parte de la provincia, aunque la probabilidad de que caiga en zonas pobladas es insignificante

Raúl Cosano

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La trayectoria que ha seguido el satélite Tiangong-1 durante la mañana de hoy, según la plataforma n2yo.com

La trayectoria que ha seguido el satélite Tiangong-1 durante la mañana de hoy, según la plataforma n2yo.com

En una vertical de 210 kilómetros de altura, la estación china Tiangong-1 ha vuelto a pasearse por los cielos de Tarragona, y lo ha hecho a sólo unos días de estrellarse contra la Tierra. En concreto, la nave, que está a la deriva, realiza pasadas de forma más o menos habitual por la vertical de la provincia, algo que ya sucedió, por ejemplo, la semana pasada. Esta vez, sin embargo, pasa 20 kilómetros más cerca, debido a que el artilugio va perdiendo altura de forma progresiva. 

Según los diferentes radares de seguimiento, el Tiangong-1 ha entrado en la provincia este mediodía por enclaves como Riba-roja d'Ebre, transitando después por lugares como Torroja del Priorat, Gratallops, Porrera o Les Borges del Camp. A continuación, la órbita del satélite ha pasado por encima de la ciudad de Reus, ha sobrevolado en la vertical de la T-11, por encima de Les Gavarres, y hasta llegar a Tarragona. 

 

El Tiangong 1, que pesa unas ocho toneladas, se encuentra ahora en pleno proceso de regreso a la atmósfera sin control. Está previsto que se precipite sobre la Tierra entre el 30 de marzo y el 4 de abril en algún lugar todavía no definido 

Tarragona, pero también Catalunya y prácticamente todo el norte de España, son algunos lugares de riesgo de impacto, igual que algunas zonas del mar Mediterráneo. Los expertos, sin embargo, niegan todo tipo de alarmismo y remarcan que el riesgo de que se produzcan daños es mínimo, ya que sólo golpeará la Tierra una pequeña cantidad de desechos. Está previsto que la fricción con el aire de la atmósfera desintegre la mayor parte de la aeronave. La probabilidad de que una persona reciba el golpeo de una de las partes del Tiangong 1 es diez millones de veces menor de la que alguien tiene de recibir el impacto de un rayo durante un año. Así, la probabilidad de que caiga en una zona habitada es insignificante. 

 

Es posible que el Tiangong-1 vuelva a pasar por Tarragona más adelante, antes de que entre en la atmósfera y comience a desintegrarse. Debido a que está sin control, su trayectoria es más irregular e impredecible. La particularidad de este módulo chino es que va la deriva. Las autoridades del país asiático anunciaron en 2016 que habían perdido el control y no podían encender los motores para mantener la nave a una altura estable. Después de orbitar a unos 380 kilómetros, su altura ha ido descendiendo hasta los actuales 200. En unos días entrará en contacto con las capas más densas de la atmósfera. Cuando sobrepase los 100 kilómetros de altitud, comenzará a desintegrarse. 

Algunos pases del Tiangong-1 sobre la Tierra son visibles con telescopio y han despertado el interés de los aficionados a la astronomía.  La Agencia Espacial Europea (ESA) explicó hace algunos días que solo será posible conocer el lugar de reentrada aproximado con un día de antelación.

 

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