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El sector de la restauración busca la especialización para atraer clientes

Restaurantes que ofrecen dieta estricta, ´dinners´ con estética americana o menús sin gluten, entre los nuevos locales
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Elisabet Anna Cava, propietaria del restaurante ´Menja sa, menja bo´, lleva los platos del menú hiperproteico, para ganar masa muscular, en una mesa. Foto: Alba Mariné

Elisabet Anna Cava, propietaria del restaurante ´Menja sa, menja bo´, lleva los platos del menú hiperproteico, para ganar masa muscular, en una mesa. Foto: Alba Mariné

Tener una carta de calidad y una buena ubicación ya no es suficiente para que un restaurante funcione. La feroz competencia en el sector de la restauración en Reus ha propiciado que crezcan los establecimientos especializados, aquellos que ofrecen un valor añadido que los diferencie del resto.

Justo la semana pasada, vimos como se instalaba en la ciudad un restaurante que va dirigido a personas que siguen una dieta estricta. Por ahora, es el único de la ciudad que ofrece tres menús diferentes, diseñados por una nutricionista, en función de las necesidades alimentarias del comensal. Se trata de ‘Menja sa, menja bo’, instalado en el Raval de Jesús, que permite comer fuera de casa sin poner unos quilos de más. «Seguí una dieta muy estricta hace tiempo, y vi que no podía salir a comer fuera», comenta la ideóloga y propietaria del restaurante, Elisabet Anna Cava. Y de aquí surgió la idea.

Entrenadora personal, esta reusense que viene de una familia con tradición hotelera, cada día cambia los tres platos que conforman los tres menús: el primero de ellos es hiperproteico, dirigido a deportistas que quieren ganar masa muscular; el segundo es hipocalórico e hiposódico, para quienes su intención es perder grasa y eliminar líquidos; y el tercer menú es para las personas que les gusta seguir una alimentación sana.

Además, este restaurante ofrece productos que cuesta encontrar en otros establecimientos, como infusiones de cola de caballo «ideales para eliminar grasas», pasta de espelta o crepes con harina integral, -productos que, además, son más caros para el restaurador-.

Por otra parte, no esperen encontrar cerveza ni mucho alcohol. «Sólo servimos una copa de vino blanco o negro con el menú», explica Elisabet. En la carta encontramos refrescos sin azúcar y también batidos de proteínas, leche de avena, arroz, almendra o de soja -la entera no existe en este restaurante- y zumos que se han consagrado como las estrellas del local. «El que más éxito tiene es el zumo verde, hecho con espinacas, jengibre y pepino», cuenta la propietaria del restaurante.

 

La pizarra de las calorías

Cada menú tiene calculado sus macronutrientes y en la pizarra del local el cliente puede observar que el menú hipocalórico compuesto por arroz integral con cetas y verduras, lenguado a la plancha y gelatina de postres aporta 52 gramos de hidratos de carbono; 13 gramos de grasa; 482 kilocalorías y 37 gramos de proteínas. Aquí se mira todo, incluso el azúcar, que sólo se sirve moreno o a elegir entre stevia, sacarina o sirope de agave.

 

Llega un ‘dinner’ americano

Para quienes no cuentan las calorías, una nueva franquicia de la marca ‘Peggy Sue’ abrirá a finales de mes en el Raval de Santa Anna. Se trata de un auténtico dinner americano con una estética de los años 50 que va des de las mesas y los taburetes pink hasta los tocadiscos vintage. Instalados en diferentes puntos del Estado español, y después de su apertura en Tarragona, ahora llegarán a Reus, según confirmó la empresa al Diari. De su carta destacan las típicas anillas de cebolla, sus famosos hot dogs o las hamburguesas completas.

De hecho, la oferta gastronómica de Reus no para de crecer e incluso algunos quieren postularse como los más baratos del sector. Otro gancho importante para los clientes. Este es el caso de la ‘Andaluza Low cost’, una franquicia que ha abierto hace tan sólo tres meses en la calle Batán y que ofrece por 2’5 euros tapas «generosas», cuenta su propietario, Daniel Angulo. «Servimos 5 tapas para dos personas por 12’50 euros», asegura.

 

Comer sin gluten

Al margen del precio hay otros condicionantes que hacen elegir un restaurante u otro: las intolerancias o alergias. Y los restauradores lo han aprovechado.

Las personas intolerantes al gluten cada vez son más y viendo esta realidad y porque les tocaba muy de cerca, Gemma Martínez y su otra socia, decidieron poner en marcha hace ya tres años el ‘No diguis blat’, un local con una carta totalmente adaptada a personas con celiaquía, ubicado en el centro comercial del Pallol. «Nuestros hijos son intolerantes al gluten y lo teníamos muy limitado cuando queríamos salir a comer fuera», cuenta Gemma Martínez. «Así que decidimos hacer una cocina para personas como ellos pero también más sana y digestiva, sin rebozados artificiales ni productos congelados para todo el mundo», añade Gemma.

Y es que su carta, basada en tapas caseras y llesques, es también para el público en general. «Queríamos que los celíacos no se sintiesen discriminados, así que el mismo plato que servimos es apto para ellos y también para los clientes que no son intolerantes al gluten», cuenta.

De hecho, hacer esta cocina requiere una atención especial en los fogones porque no puede existir ningún tipo de contaminación a través de las herramientas de cocina que pueda perjudicar a los celíacos. Además, los productos sin gluten son sustancialmente más caros -sólo hay que dar una vuelta por las estanterías de los supermercados para comprobarlo- y Martínez cuenta que una de sus premisas es que no repercuta en el precio final del cliente.

En cualquier caso, la oferta gastronómica de Reus no para de crecer y nunca las nuevas ideas son suficientes.

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