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El soterramiento de la línea de alta tensión de El Pinar en Reus, en el aire después de diez años

En 2011 el Ayuntamiento anunció que las obras empezarían en 2012. Ahora está paralizado

CARMINA MARSIÑACH

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Las torres de alta tensión atraviesan la urbanización de El Pinar, entre Reus y Castellvell. FOTO: ALB A MARINÉ

Las torres de alta tensión atraviesan la urbanización de El Pinar, entre Reus y Castellvell. FOTO: ALB A MARINÉ

El soterramiento de la línea de alta tensión que atraviesa la urbanización de El Pinar, entre Reus y Castellvell, sigue en el aire tras más de veinte años de reclamaciones vecinales, desde 1998. El proyecto que debía ejecutarse en el año 2012 quedó paralizado años después por falta de dinero.

Ahora parece ser que esta actuación no está sobre la mesa de ninguno de los tres actores implicados: Ayuntamiento de Reus, el Institut Català de l’Energia (ICAEN) y Endesa. Ninguno de ellos lo descarta de forma definitiva, pero nadie mueve ficha ni se atreve a hablar de futuros encuentros ni calendarios para tirar adelante el soterramiento de las torres de alta tensión.

«Hay diferentes estudios que demuestran que las radiaciones de las torres de alta tensión pueden perjudicar a la salud», recuerda el presidente de la Associació de Veïns de la Urbanització El Pinar, Anton Sotorra, que pone de manifiesto que pueden provocar insomnio o dolores de cabeza.

Los vecinos de la urbanización de El Pinar son conscientes de que es un momento complicado por la crisis económica y social que estamos viviendo derivada de la pandemia de la Covid-19. Aun así, Sotorra lamenta que en los últimos diez años el Ayuntamiento de Reus haya dado prioridad a otros nuevos proyectos que no contaban con ninguna partida presupuestaria, en vez de ejecutar el soterramiento de las torres de alta tensión, «un proyecto que estaba aprobado desde el 2011 y que contaba con una provisión de dinero».

Hartos de promesas, el fin de semana pasado los vecinos decidieron colgar pancartas por todo el vecindario con el lema «Torres no!! Prou de promeses!!», para hacer visible de nuevo esta reivindicación histórica.

A pesar de la actual crisis, proponen que el consistorio reserve una partida cada año para destinarla al proyecto, algo que según Sotorra «ya podrían haber hecho en los últimos diez años (…) entonces nos dijeron que nadie tenía dinero y ahora tampoco».

Una reivindicación histórica

El soterramiento de la línea de alta tensión de El Pinar se remonta al año 2006. Entonces el Ayuntamiento de Reus, Endesa y el Institut Català d’Energia (ICAEN) firmaron un convenio de colaboración para soterrar el cableado y las torres eléctricas, urbanizar la avenida de les Torres del Pinar, y la construcción de un nuevo vial, paralelo al camí Vell de Castellvell.

El año 2010, el Ayuntamiento de Castellvell se sumó al convenio y fue en 2011, cuando el alcalde, Carles Pellicer, anunció que había llegado a un acuerdo con Endesa. El proyecto tenía un coste total de 4,7 millones de euros. El ICAEN se comprometió a aportar 2,9 millones en obras, el Ayuntamiento de Reus 1,5 millones (1,1 para el soterramiento y 400.000 para el proyecto de urbanización complementario). El Ayuntamiento de Castellvell, 115.649 euros y Endesa, 132.160.

A finales del 2012 el inicio del proyecto se detuvo ya que Endesa incrementó en 160.000 euros el presupuesto inicial de 4,7 millones. A partir de ahí, se iniciaron de nuevo conversaciones para ver cómo se repartían estos gastos entre las administraciones implicadas. Entonces la Generalitat se descolgó del proyecto en 2013 por falta de dinero. Aseguró que no tenía ninguna partida presupuestaria para esta actuación, ni para el resto de programas que había previstos en Catalunya.

«No entendemos por qué no se iniciaron en 2012 cuando había el dinero para hacerlo», dice el presidente de los vecinos de El Pinar, que recuerda que el alcalde les envió una carta en 2011 con todos los detalles de las obras previstas.

Posteriormente, en 2016 la Generalitat puso sobre la mesa la posibilidad de desplazar las torres, un proyecto que sería más económico, pero que los vecinos no comparten: «Desplazar es una tontería. Es trasladar el problema en otra zona de la ciudad que podría crecer en un futuro», dice Sotorra. La propuesta quedó en el aire. Fuentes de Endesa, señalan que desde el 2009 no han recibido ninguna petición para realizar un nuevo proyecto y recuerdan que quién lo solicitara, ya sea Ayuntamiento o Generalitat, debería asumir el coste de la redacción del estudio.

Pero sin duda, ahora el escenario es distinto al de hace diez años. Por su parte, desde el Ayuntamiento explican que no cierran la puerta a llevar a cabo el proyecto pero «hace falta que el resto de agentes se impliquen para trazar las vías de colaboración necesarias». En este sentido, señalan que es clave que la Generalitat presupueste su parte y se incluya el proyecto en el nuevo Pla de l’Energia i Canvi Climàtic de Catalunya. Cabe recordar, que el soterramiento de la línea de El Pinar estaba contemplado en el anterior Pla de l’Energia i Canvi Climàtic de Catalunya 2012-2020 (PECAC), pero no llegó a materializarse.

Desde Endesa, señalan que por su parte, tienen el proyecto redactado y están a la espera de poderlo retomar. La compañía eléctrica pone de manifiesto que en el 2016 la Generalitat se retiró del convenio y ahora no hay ningún acuerdo de colaboración vigente.

Endesa recuerda que la compañía no está obligada a llevar a cabo el soterramiento porque las instalaciones «cumplen con la normativa vigente, son reglamentarias y pasan todas las auditorías año tras año». En este sentido, exponen que en este caso el soterramiento no responde a ninguna necesidad de la empresa.

Finalmente, desde la Generalitat, aseguran que es el Ayuntamiento quién debe impulsar el soterramiento de la línea de alta tensión, pero insisten en qué en estos momentos «no hay ningún convenio vigente». Aseguran que en 2016 hubo una última reunión entre las partes que no prosperó y se retiraron del convenio. Dicen que si el Ayuntamiento se dirige a ellos, estarán a su lado para mirar de encontrar una solución.

Los vecinos explican que hace dos semanas la vicealcaldesa, Noemí Llauradó, se comprometió a reactivar el proyecto. «Es una injusticia, creemos que moriremos sin verlo», concluye Sotorra.

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