El uso de las botellas de agua para limpiar los orines de perro se extiende

Los usuarios se han acostumbrado a la iniciativa, aunque todavía no se puede sancionar a los que hacen caso omiso

MONTSE PLANA

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Una vecina de Reus tirando agua sobre los orines de su perro, en la plaza de la Llibertat. FOTO: FABIÁN ACIDRES

Una vecina de Reus tirando agua sobre los orines de su perro, en la plaza de la Llibertat. FOTO: FABIÁN ACIDRES

Primero fueron las bolsas para recoger los excrementos de los perros y, ahora, las botellas de agua para disolver los orines. Prácticamente todo aquel que tiene perro en Reus –por no decir todos– salen a pasear con una botella bajo el brazo y, cada vez que su mascota orina, tiran un chorro de agua. «Es una cuestión de higiene», opina Desirée Ardèvol mientras pasea a Happy por la plaza de la Llibertat. Reconoce que al principio era un poco molesto ir con la botella, «pero es una cuestión de hábitos», añade.

Esta tendencia se empezó a extender a finales del pasado mes de marzo. Fue en ese momento que el Ayuntamiento de Reus puso en marcha la campaña Jo mullo, tu remulles, con el objetivo de concienciar a los propietarios de perros de la importancia de remojar las micciones de sus mascotas. La intención del consistorio era también implementar sanciones de hasta 800 euros para aquellos que no cumplieran. No obstante, fuentes municipales aseguran que, por el momento, no se está multando. Para poder imponer sanciones, sería necesario ampliar la ordenanza de civismo. Y es que en el texto actual no se especifica que sea obligatorio diluir los orines de los perros. Según las mismas fuentes, se tendrá que estudiar si, finalmente, se incluye esta obligatoriedad. Mientras tanto, el balance es más que positivo. «Nunca una campaña había tenido tanto éxito», consideran.

Los propietarios de perros coinciden en señalar el centro de la ciudad como la zona donde esta medida es más útil y necesaria. «Si orinan en farolas, paredes... Es muy poco higiénico. Creo que es muy útil. Igual que se recogen los excrementos, se tienen que limpiar las micciones», considera Desirée Ardèvol, a lo que otra usuaria, Núria Verdú, añade: «Lo mismo tendría que hacer la gente que mea por la calle». Verdú asegura que siempre lleva la botella de agua encima, aunque se muestra algo crítica: «Creo que es algo útil en el centro, pero también es trabajo del Ayuntamiento hacer una limpieza a fondo».

La tendencia de la botella de agua incluso se ha extendido entre aquellos que visitan la ciudad. Es el caso de María y Juan, vecinos de Málaga. Ayer por la mañana paseaban por el Parc Sant Jordi con su perro Django y la botella no faltaba. María explicaba que su hermana vive en Reus «y me ha comentado que se tienen que remojar los orines». Ella y Juan opinan que se trata de una buena iniciativa. «En Málaga, algunos van con la botella, pero no está extendido», dicen.

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