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Reus EL TRENCADÍS

El verdadero capital del hospital

Recortes, planes de ajuste, un déficit de más de 3 millones de euros... Las noticias negativas persiguen al Sant Joan, eclipsando el gran trabajo que a diario hacen sus 1.200 trabajadores

Joan Morales

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Imagen de archivo de una enfermera trabajando en la planta de pediatría del Sant Joan. Foto: Pere Ferré/DT

Imagen de archivo de una enfermera trabajando en la planta de pediatría del Sant Joan. Foto: Pere Ferré/DT

L a semana que hoy despedimos despertaba el pasado lunes con una nueva noticia que vuelve a golpear en la línea de flotación del buque insignia de la ciudad de Reus: el Hospital Sant Joan. A los planes de ajuste, déficit de más de tres millones de euros, encargo de una auditoría externa, redacción de un plan de viabilidad, etc. (todas ellas noticias negativas que hace meses y meses que persiguen al centro hospitalario reusense) se sumaba una jugada de última hora para evitar la disolución de la sociedad municipal Hospital Sant Joan de Reus: la inyección de cuatro millones de euros procedentes de los fondos de reserva de Gecohsa, la empresa que gestiona el Hospital Comarcal de Móra d’Ebre.

Entre la numerosa información que nos han facilitado estos días a los periodistas para justifica esta decisión, hemos sabido que el capital social del Hospital Sant Joan es de 3,5 millones de euros. Y nos lo han dicho para que sepamos que es necesario salvar una diferencia en el patrimonio neto de 3,1 millones de euros, teniendo en cuenta que el 50% del capital social es 1,7 millones y la previsión de patrimonio neto es de 1,4 millones. Lo primero que me pregunté cuando conocí estas cifras es ¿si el capital social del hospital está cuantificado en 3,5 millones de euros, qué valor tendría el capital humano del centro hospitalario reusense?

El Sant Joan cuenta en la actualidad con una plantilla que ronda las 1.000 personas. Un millar de trabajadores que, a pesar del negro panorama que se atisba en nuestro hospital, cada día desarrollan su trabajo de manera impecable y que, aunque los focos mediáticos a veces también se han fijado en ellos por culpa de sus protestas, en la mayoría de las casos permanecen en un segundo plano.

El trato y la atenciónque uno recibe en un hospital siempre es muy subjetiva y estoy seguro que algunas de las personas que estén leyendo este artículo habrán podido tener una mala experiencia en el Sant Joan que les haya llevado a hablar más de sus trabajadores. Partiendo de la base de que la perfección no existe, lo que sí que tengo más que claro es que podemos estar bien orgullosos del hospital que tenemos y, especialmente, del personal que día a día consigue que los enfermos tengan motivos más que suficientes para estar a gusto en un hábitat donde a nadie le gusta estar.

A pesar de las enormes cargas de trabajo, de los recortes, de no haber cobrado parte de las retribuciones variables por objetivos (DPOs), etc., etc., etc., el personal del Hospital Sant Joan lleva ya mucho tiempo demostrando una profesionalidad, que en algunos políticos y altos cargos directivos brilla por su ausencia.

Mientras médicos, enfermeras/os, auxiliares, camilleros, psicólogos, investigadores, personal administrativo, limpiadoras, etc. hacen su trabajo de manera intachable para que el Hospital Sant Joan de Reus funcione como un reloj suizo, los políticos tienen que remangarse y también hacer el suyo. No vale mirar atrás para echar la culpa de errores cometidos hace años. No vale decir que en estos cinco años han tenido que ordenar todo el desorden provocado por sus predecesores. Un 42% del déficit actual del Sant Joan corresponde a una mala gestión de los consejeros entre el 2010 y el 2012, según un informe de intervención y secretaría del Ayuntamiento de Reus, por lo que ya va siendo hora que los dirigientes políticos que llevan las riendas del centro en estos cinco últimos años asuman su responsabilidad. Y la mejor manera de hacerlo es trabajar para sacar al hospital del agujero en el que se encuentra.

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