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Els Pastorets, un teatro hecho por y para el pueblo

Carrutxa estudia a través de libretas antiguas de la sastrería Cal Jansà de Reus la representación de aficionados en los siglos XIX y XX  

Cristina Valls

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Foto de Els Pastorets en el colegio dels ‘Padres’, en 1925. FOTO: Fèlix Ruiz Garcia-Fons Pere.ria Ruiz Domènech/ CIMIR.

Foto de Els Pastorets en el colegio dels ‘Padres’, en 1925. FOTO: Fèlix Ruiz Garcia-Fons Pere.ria Ruiz Domènech/ CIMIR.

La entidad cultural reusense Carrutxa ofreció el pasado miércoles una charla a cargo de Raquel Ferret y Salvador Palomar sobre el teatro popular navideño. La temática, de hecho, es el resultado de varias investigaciones -muchas todavía en curso- relacionadas con el teatro de aficionados, una rama de la interpretación muy importante en la actividad cultural del asociacionismo en la ciudad durante los siglos XIX y XX. En este caso, los investigadores trataron en profundidad las representaciones de Els Pastorets como muestra de estudio. 

Además, se valieron de la prensa reusense y unas libretas conservadas de Cal Jansà, una sastrería que alquilaba indumentaria teatral y festiva desde principios del siglo XX, para analizar así la tipología de teatro popular que se podía encontrar en la distintas entidades y asociaciones de la ciudad. 

«La representación de Els Pastorets es por excelencia, un formato que perdura y que se repite año tras año por su gran poder de adaptación, versatilidad e improvisación. Hecha por y para el pueblo», detalló Salvador Palomar, quien destacó al personaje del pastor como el nuclear de la interpretación. Y es que aviva los relatos con un lenguaje rápido y satírico, que le permite manifestar todo aquello que el ciudadano no se atreve a decir. «De hecho, hasta se recuerda la obra por el nombre del pastor y no por el de su creador. Forma parte de la comunidad pero también permanece aislado de ella, pues está en contacto con la naturaleza. En la mayoría de casos, su figura resulta ser la protagonista de apariciones y sucesos importantes para la humanidad. Él es el responsable de avisar a su comunidad», resolvió Palomar. El personaje «no está contaminado de la existencia cotidiana». Por otro lado, según corroboraron Raquel Ferret y Palomar, «la navidad es tiempo de pastores y niños, pues son los símbolos de la inocencia. Por consiguiente, Els Pastorets se representan por estas fechas». Cabe decir que a pesar de su evolución, Els Pastorets, conserva una estructura cíclica que recuerda todo el mundo, sin olvidar la lucha del bien contra el mal con una nota de humor, «sea para actualizarse o para relativizar la antigüedad del texto». Es por eso que se digieren ciertos anacronismos, ya que pertenecen a la diégesis del guión y suponen «un ritual de fiesta popular con un juego totalmente asumido». 

Según remarcó además Raquel Ferret, las libretas no sólo indicaban la relación de personajes, si no qué entidades representaban Els Pastorets y sus múltiples versiones. En este caso indicó la actividad del Centro Católico, el Centro Tradicionalista y el Orfeó Reusenc. En este caso, el colegio Els Padres, junto con el Centro Católico, fueron las dos entidades religiosas más activas por lo que respecta a la representación de Els Pastorets, además del Orfeó, que aún sigue ofreciéndolos en sus fiestas navideñas. La Sala Santa Llúcia, por su parte, también se sumó algunas navidades. 

La versión de Folch i Torres fue una de las más reproducidas y, otro dato curioso nombrado por Ferret y Palomar fue que las representaciones aumentaron en la ciudad llegada la guerra civil.

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