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Empieza el derribo de Mas Magrané de Reus para construir un centenar de pisos

Esta semana las máquinas han empezado a trabajar para echar abajo la antigua fábrica de jabones. Se proyecta una importante promoción inmobiliaria con un centenar de pisos 

Marc Càmara

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Las máquinas trabajan en la zona desde el pasado jueves para derribar los restos de la fábrica abandonada. FOTO: Alba Mariné

Las máquinas trabajan en la zona desde el pasado jueves para derribar los restos de la fábrica abandonada. FOTO: Alba Mariné

La antigua fábrica de jabones del Mas Magrané, ubicada en el conocido como Forn del Soto, entre las calles del Roser y el Camí de Valls, será historia en los próximos días. Una constructora ha empezado el derribo del edificio abandonado desde hace un par de años para construir, en esa parcela, un centenar de pisos en tres o cuatro edificios. El proyecto contempla también una importante zona verde de más de una hectárea de superficie. 

Se trata de uno de los espacios de la ciudad que la concejalía de Urbanisme tiene detectados como puntos de interés para el futuro crecimiento urbanístico de la ciudad. Según explicó hace unos meses en una entrevista en el Diari el alcalde de la ciudad, Carles Pellicer, «hay también operaciones previstas en Hort d’en Ros o la antigua Hispania». De hecho, según ha confirmado el concejal de Urbanisme de la ciudad, Marc Arza, en los próximos meses «se levantaran grúas en otras zonas como la antigua fábrica de Valira en el Camí de Riudoms». Todas ellas son pastillas urbanísticas que van dinamizarse en los próximos meses.

La voluntad del Ayuntamiento es mantener compacta la ciudad, y para ello, el crecimiento natural de las nuevas construcciones tenderá a ‘tapar los agujeros’ que quedan en Reus. Entre ellos, los nombrados. «Hay que llenar los ocho o diez solares que quedan en el interior de la ciudad. El sector privado los va explotar en los próximos años». «La operación en el Forn del Soto es la más importante, seguramente, desde la crisis económica», dice Arza. 

Conectar Roser y Camí de Valls

«No queremos una ciudad grande, queremos mantener un modelo urbanístico donde se pueda andar de un extremo al otro de la ciudad», explica Arza, que también puntualiza que «vamos a priorizar que el modelo mantenga su heterogeneidad. No queremos zonas exclusivamente residenciales, lo que potenciaremos es mantener un equilibrio entre todos los formatos de servicios para que se pueda ‘vivir’ en todos los aspectos en todos los rincones de Reus». 

El planeamiento urbanístico en la zona contempla alargar la calle de la Pirotécnica Gassull, que actualmente desemboca en un recodo que se convierte en la calle Campomanes. «La idea es prolongar naturalmente la calle de la Muralla», explica Arza. Un nuevo fragmento que permitiría conectar la calle del Roser con el Camí de Valls y que facilitaría la movilidad en vehículo y también a pie en la zona. 

Aún no hay fechas para el inicio de la promoción urbanística prevista. Desde el Ayuntamiento confirman que ya se ha aprobado el proyecto y que se trata de un centenar de pisos repartidos en tres o cuatro edificios de la misma altura que el resto de la zona. Como mucho, de cinco pisos de altura. 

Además de hacerse cargo de la urbanización de la zona, la promotora debe reservar parte del espacio de la pastilla urbanística para una gran zona verde. Se estima que puede superar la hectárea de superficie. Las máquinas entraron esta semana en el recinto, vallado completamente por árboles y con acceso desde el Camí de Valls. 

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