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Empieza el esperado traslado de la parada de buses interurbanos de Les Oques

Su nueva ubicación será delante de la Biblioteca Xavier Amorós. Los vecinos de la plazade Les Oques aplauden el cambio y los de la nueva zona están a la expectativa

MONTSE PLANA

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Las obras han empezado en el área de zona azul Riudoms, delante de la Biblioteca Xavier Amorós. FOTO: FABIÁN ACIDRES

Las obras han empezado en el área de zona azul Riudoms, delante de la Biblioteca Xavier Amorós. FOTO: FABIÁN ACIDRES

Las máquinas han empezado a trabajar esta semana en el área de zona azul Riudoms de Reus, delante de la Biblioteca Xavier Amorós. Así, se ha dado inicio a la recta final de una larga reivindicación de los vecinos de la plaza del Nen de les Oques: el traslado de la parada del bus interurbano (actualmente, delante de la oficina de Caixa Bank). Su destino final es entre las calles Escorxador y Doctor Frías –justo al lado de la Estació Enològica y delante de la biblioteca– donde se habilitarán un total de cinco plataformas, es decir, que podrán coincidir hasta cinco buses de forma simultánea. Cuatro paradas estarán situadas en la calle Dr. Frías y la quinta, en la calle Escorxador. Cada una de ellas dispondrá de bancos y marquesinas. Como se detalla desde el Ayuntamiento de Reus, el objetivo de este cambio de ubicación es descongestionar la plaza del Nen de les Oques para mejorar el servicio a los usuarios y, a la vez, favorecer la movilidad del tráfico. Y es que en horas puntas, llegan a coincidir varios buses en la única parada interurbana que existe en Les Oques –plaza donde hay, además, tres paradas de bus urbano– y se generan importantes colapsos.

«A veces hay un bus en la parada, llega un segundo, y para en medio de la rotonda e incluso a veces hay un tercero que acaba parando en el Passeig de Sunyer, en medio del paso de cebra. Los conductores se ponen nerviosos y empiezan a pitar», explica un vecino de la zona. De hecho, algunos coches evitan entrar a la rotonda y optan por usar el parking subterráneo de Les Oques para travesar la plaza para, así, evitar el caos.

Los trabajos preliminares en el área de zona azul Riudoms, para habilitar las futuras paradas, empezaron la semana pasada. Ahora, ha comenzado ya el grosor de la actuación, con previsión que esté lista en un mes. El proyecto, encargado y gestionado por Reus Transport, tiene un presupuesto de 40.000 euros. Más allá de la habilitación de las cinco paradas, el traslado también supone una pérdida de plazas de aparcamiento de la zona azul. Concretamente, de las actuales 108 plazas, se pasará a cien y dos más para personas con movilidad reducida. En cuanto a las plazas para autocaravanas, se mantienen las cuatro existentes, pero se reubican a la parte cercana al Camí de Riudoms (antes estaban en la calle Doctor Frías). Las nuevas plazas para autocaravanas ya están totalmente señalizadas.

Se aplaude desde Les Oques

Justo delante de la parada de bus interurbano de la plaza del Nen de les Oques hay un bloque de viviendas. En el portal hay Carlos López, el portero del edificio, y aplaude que, por fin, se empiece a materializar el traslado. Detalla que él hace pocos meses que es el portero, pero está al caso de toda la problemática relacionada con dicha parada y, además, lo ha vivido en primera persona. «Me avisó el anterior portero, que se jubiló, de lo que sucedía... No pensaba que fuera tanto, pero tenía razón», admite. Carlos explica que el mayor problema es el incivismo nocturno, «también ahora, en pandemia». «Hay gente que ha bebido que viene aquí para coger el bus y, mientras esperan, hacen ruido... O en varias ocasiones nos encontramos por la mañana con vómitos delante de la puerta. Incluso una vez, defecaron, ¡y no era de perro!», exclama.

La situación era aún peor antes de la pandemia, cuando a media noche se reunían grupos de jóvenes de fuera de Reus que salían de fiesta y se dirigían a esta parada de Les Oques para volver a casa. Todo ello comportaba muchas molestias a los vecinos, y es que tenían que aguantar gritos y vómitos en el portal. «En alguna ocasión, me he encontrado también con gente que me pregunta si tenemos lavabos... ¡Es un bloque de pisos!», recuerda Carlos, quien también se ha visto obligado a echar a gente que se queda plantada en medio de la puerta de entrada al edificio «y que no quieren apartarse».

Por otra parte, también hay la cuestión del tráfico y los bocinazos. «En horas punta, la rotonda es impracticable. Algunos buses están parados largo rato con el motor encendido. También sucede que se acumulan varios buses, a lo que se suma el tráfico de coches y algunos pitan. Son todo ruidos», detalla. De hecho, en el primer piso del bloque hay colgadas unas pancartas en las que se reclama: «Bus fuera». Y parece que seguirán allí hasta que realmente no se haya eliminado esta parada.

Desde hace uno meses, Carlos es plenamente consciente de la problemática. Además de ser portero, vive en el ático del edificio. No obstante, antes era usuario del bus y no acababa de entender el problema, «porque si sólo coges un bus, no te das cuenta de todo ello».

Como usuaria, a Anna Martín le parece estupendo el traslado: «Vivo justo al lado de la futura ubicación», exclama esta joven, que se dirige a Tarragona para estudiar: «De hecho, es el primer día que voy, porque hasta el momento todas las clases eran online».

Expectativa en plaza de la Pau

Si en Les Oques se ve el traslado como una victoria, en los alrededores de la nueva ubicación (delante de la Biblioteca Xavier Amorós), se está a la expectativa. Los edificios más cercanos a las paradas serán los de la calle de Riudoms. Víctor Muñoz, presidente de la Associació de Veïns de la plaça de la Cultura de la Pau, cree que, a la larga, habrá quejas entre vecinos, «pero primero tendremos que ver el volumen de buses». Aunque a la espera de cómo evoluciona, Víctor teme, sobre todo, por los buses que conectan con Salou, «porque son los que pueden llevar gente que ha salido de fiesta, que ha bebido... Los que van a Tarragona, al final es gente que trabaja o estudia». A nivel de asociación, no es un tema que se haya hablado, pero admite que algún vecino ha mostrado ya su preocupación.

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