En el norte y el sur de Reus es donde se concentran más niños y adolescentes

Se trata, por un lado, de barrios como el Niloga o el Gaudí, y por otro, del Fortuny, Pastoreta o Monestirs

MONTSE PLANA

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Un parque infantil cercano a la Escola Marià Fortuny de Reus.  FOTO: FABIÁN ACIDRES

Un parque infantil cercano a la Escola Marià Fortuny de Reus. FOTO: FABIÁN ACIDRES

La zona norte, comprendida por los barrios Niloga, Gaudí y Mineta, es la que concentra más niños y adolescentes en Reus. Se trata del distrito 6 y viven, en esta área, 3.786 menores de edad, lo que sería casi el 18% de la población de 0 a 17 años que hay en el conjunto de la capital del Baix Camp, que son 21.185. Le sigue la zona sur –área de barrios como el Fortuny, Pastoreta, Monestirs o Misericòrdia–, con 3.515 menores. Al otro lado de la balanza se encuentra el distrito 9 (urbanizaciones Sant Joan, El Pinar), con sólo 392 niños; 10 (Jardins de Reus), con 703; y distrito 1 (centro), con 743.

Se trata de información que se extrae de la Diagnosi de la infància i l’adolescència de Reus, realizada por la Càtedra d’Inclusió Social de la Universitat Rovira i Virgili (URV), con datos de 2019.

Este sería el análisis si se enfoca en números absolutos, pero si se pone el foco en el porcentaje de menores sobre la población de cada uno de los distritos, las zonas sur y levante son las que tienen una proporción más elevada de población infantil y adolescente, siendo, a la vez, los distritos más vulnerables. Y es que «la infancia es el grupo de edad con mayor riesgo de pobreza», apunta Francesc Valls, codirector de la Càtedra d’Inclusió Social de la URV. Se trata del área de Mas Abelló, Sant Josep Obrer y Mas Pellicer (distrito 7); Juroca, Montserrat, Lledoners (distrito 8).

Sobre porqué hay mayor porcentaje de niños en las zonas de mayor vulnerabilidad, Valls señala varios aspectos. «Por un lado, hay la dificultad que supone tener un hijo. Es una persona más a mantener en el hogar y, además, es habitual que algún miembro del hogar deba renunciar al trabajo o reducir la jornada para atender a los hijos, algo que mayoritariamente asumen las mujeres», apunta como una de las primeras causas.

Pero no es ni mucho menos la única. Y es que las familias vulnerables, con menos ingresos, tienden a tener más hijos. La explicación sería el acceso al mundo laboral. Mientras que quien alarga la etapa formativa, empieza a trabajar más tarde y opta por tener hijos a edad avanzada, y por lo tanto, hay menos margen para tener más descendencia, quien sale antes de la formación, empieza a tener hijos a una edad más temprana porque ha entrado antes al mundo laboral, «aunque seguramente será en condiciones más precarias toda la vida», explica Valls. Todo ello confluye en zonas periféricas, básicamente de la zona sur, que, a la vez, son las áreas con un porcentaje elevado de inmigración. Población que se instaló en esta zona expansiva de la ciudad, con viviendas más accesibles, durante la primera década del 2000, en edad reproductiva, «y que ahora tienen hijos de unos 5 años para arriba», explica Francesc Valls.

Conociendo las zonas donde hay mayor población de entre 0 y 17 años, surge la duda: ¿hay suficientes espacios y actividades dirigidas a esta franja de edad? En la zona norte –donde más niños hay en la ciudad en números absolutos–, no se pone en duda: «Tenemos varios parques infantiles, creo que suficientes», valora el presidente de la Associació de Veïns Reus Nord, Josep Ramon Ferré. También explica que desde la misma asociación vecinal se organizan actividades para los más pequeños, como cuentacuentos cada quince días. Así pues, aunque cree que «todo es mejorable», opina que las necesidades de los niños y adolescentes del barrio están bien cubiertas.

La visión es distinta en la zona sur, más alejada del centro y con mayor inmigración. Cori Balanyà, presidenta de la Associació de Veïns del Barri Fortuny, señala que niños y adolescentes tienen carencias: «No hay espacios para que jueguen». En la zona hay algún parque, pero Balanyà dice que son totalmente insuficientes por la cantidad de niños. «Es una zona donde hay los dos extremos: menores de edad y, a la vez, muchas personas mayores, y nos faltan servicios...», lamenta. Detalla que muchos niños utilizan las glorietas que hay en el barrio para pasar el rato, «pero está prohibido jugar a pelota». Comenta que se ha reclamado al Ayuntamiento más espacios de juego, «y dicen que ya hay el pabellón». El problema, según cuenta, es que en el pabellón «hay un grupo de cinco o seis jóvenes que se han hecho suyo el espacio, y siempre están ellos. Al final, las familias y los más pequeños pasan de ir», perdiendo, así, un espacio que sería el ideal para jugar a pelota.

La presidenta del barrio también detalla que desde la asociación vecinal ya se organizan actividades para dinamizar el barrio e intentar implicar al máximo a todo el vecindario, «pero a veces es difícil y, en este sentido, creo que el Ayuntamiento podría dedicar más esfuerzos a dinamizar los barrios, organizando cuentacuentos, actividades para niños, caminatas...», aunque admite que el consistorio «ya se implica», pero que podría hacerse más. De hecho, y como comenta Francesc Valls «uno de los retos de los ayuntamientos es acercarse más a las personas que lo necesitan, eliminar barreras, también físicas, y hacer más políticas proactivas».

En el caso de Reus, cabe destacar que justo a principios de este año 2021 se puso en marcha el primer Pla Local de la Infància i l’Adolescència. El plan se basa en la diagnosis elaborada por la Càtedra d’Inclusió Social de la URV, donde también se exponen fortalezas, carencias, oportunidades y debilidades de la ciudad en cuestión de infancia. Entre los objetivos del plan: conseguir una mayor participación de los niños y familias en la toma de decisiones, mejor coordinación entre las áreas que trabajar por su bienestar o la lucha contra la pobreza infantil y desigualdades.

En los últimos meses ya se han empezado a desplegar acciones y, según cuenta la concejala de Benestar Social del Ayuntamiento de Reus, Montserrat Vilella, «en estos momentos, estamos cerrando la avaluación del plan anual 2021, que nos tiene que permitir analizar el estado de ejecución y el impacto de las acciones». Detalla que se ha realizado un trabajo transversal con las distintas áreas municipales que «ha permitido determinar y calcular indicadores para cada una de las acciones». Así pues, con esta evaluación, que se dará a conocer en detalle a principios de 2022, se determinará qué acciones se tienen que mantener y cuáles modificar.

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