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«Esperábamos las obras del parque en septiembre y solo ha habido parches»

Vecinos y comerciantes del Mare Molas ansían la remodelación de la plaza Antoni Correig, que se ha ido alargando a más de dos años. El anuncio de la licitación es «inminente»

C. VALLS

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El parque de la plaza Antoni Correig, según detallan los vecinos, no se cambia desde hace, al menos, 20 años. FOTO: FABIÁN ACIDRES

El parque de la plaza Antoni Correig, según detallan los vecinos, no se cambia desde hace, al menos, 20 años. FOTO: FABIÁN ACIDRES

Vecinos y tejido comercial del barrio Mare Molas de Reus ansían la remodelación del parque situado en la plaza Antoni Correig i Massó. Dicha propuesta surgida en los presupuestos participativos de 2019 –y en la que el consistorio destinaría 120.000 euros, según la propuesta inicial–, se ha hecho esperar más de dos años desde su presentación como proyecto aunque, recientemente empieza a caminar de nuevo.

Y es que la publicación de su licitación será «inminente», según aclaran fuentes municipales. Al cierre de esta edición, cabe decir, aún no se había hecho efectivo dicho anuncio en el portal web correspondiente. «En mayo de este año, tuvimos una reunión con el personal técnico y la concejala de Participació, Bon govern i Serveis Generals, Montserrat Flores. En ella acordamos la modificación parcial del proyecto para adaptarlo a la propuesta inicial», rememora Jordi Clua, vecino que propuso la remodelación de la plaza junto a Verónica Trevejo en el proceso participativo.

«Explicaron que, en junio, aprobarían el proyecto y que saldría a licitación para que, en el comienzo de curso, se iniciaran las obras. Las esperábamos en septiembre y sólo ha habido parches, arreglos aquí y allá. No es seguro para los usuarios, que suelen ser menores», resume.

Desde la asociación vecinal, su presidente, Diego García, tras saber que la licitación verá la luz en breve, se queja de que «se nos vendió que en otoño tendríamos obras en el parque y todo ha ido más despacio de lo que nos esperábamos. A nivel particular, molesta». «Los comercios de la zona, por otro lado, tenían asumido que lo pasarían mal, porque la zona tendría que pasar por un proceso de cambios. También denunciamos nuestro malestar en una visita del alcalde al barrio; explicamos que algunos de los juegos no estaban en condiciones y que las maderas de muchos de ellos estaban resecas. Los niños y niñas, aun así, se acercan a jugar; las familias no han dejado de venir, se ponen donde ven que pueden. No dejarán de venir porque el parque es una necesidad, aunque ha quedado muy anticuado», corrobora.

Detalle de una de las redes del parque, ubicado en el barrio Mare Molas de Reus. Foto: Fabián Acidres

Sobre el tema también se pronuncian los propios comerciantes que dan a la plaza, como es el caso del gerente de la administración de lotería número 10, Joaquín Almeida. «Recogemos el malestar de todos lo vecinos. Van llegando y comentándotelo. Llevamos mucho tiempo esperando esto. Lo importante es que se acabe haciendo y más tras la participación de los diferentes vecinos cuando se votó la propuesta, una de las más exitosas, con muchas personas del Mare Molas implicadas», señala. Y es que la remodelación despertó mucho interés consiguiendo 317 votos. La administración número 10, por ejemplo y según reafirma Clua, «tuvo un papel muy activo»: «Gracias a ellos se difundió lo que queríamos hacer en la plaza».

Almeida añade que una de las características más importantes en la remodelación «es el cambio de suelo». «Ahora es de tierra y mucha, con el viento y las corrientes de la zona, acaban llegando a los interiores de los comercios. Todo se llena de polvo», comenta. Además de dicho cambio, se contempla la sustitución de los elementos de juego para los más pequeños. «En los que se priorice la seguridad», acota Clua.

Una «gestación lenta»

Desde la concejalía competente, Montserrat Flores detalla que cada vez que se acaba formalizando –refiriéndose a la «inminente» publicación de la licitación– una propuesta derivada de un proceso participativo causa «satisfacción». «De la cantidad de proyectos participativos que hay, cada uno tiene un procedimiento interno que pasa por diferentes fases; hasta que estos se formalizan, puede pasar un tiempo determinado e incluso en muchas ocasiones, los trámites hacen que todo se alargue. Los proyectos de participación suelen tener una gestación muy lenta, porque la propuesta ciudadana se tiene que traducir y convertirse en un proyecto», expone sobre el tema.

La voluntad de los presupuestos participativos, dice, es que los vecinos de la ciudad trasladen sus inquietudes y, que desde el consistorio, se conozcan en profundidad sus ideas. «Cada propuesta implica realizar una reunión, con cada persona promotora. En el caso que nos ocupa, tuvimos que familiarizarnos con la idea inicial (es así siempre). Tuvimos que saber qué entendían ellos por ‘parque’, porque de esa manera entenderíamos qué idea fue la que votó la gente», detalla.

Otro factor que considera clave es que «insistimos mucho en explicar cómo funcionamos a nivel interno, no tienen que haber peticiones participativas ciegas, sino razonadas; por ello, hay que destacar ese proceso pedagógico que surge».

La idea y el proyecto

La primera licitación que se realizó de la remodelación del parque de la plaza Antoni Correig i Massó no prosperó, puesto que no se adecuaba a la propuesta de Clua y Trevejo, así como a sus necesidades iniciales y, además, éstos dijeron no haber estado informado de todo el proceso.

Como recordatorio, se contemplaba que el área en el que se intervendría se proyectarían tres zonas de juego adaptadas a distintas edades, cubriendo así la destinada a niños de entre 0 y 3 años y, en la última zona, y la más grande (142 m2), figuraba que iría un juego infantil de acero galvanizado, el punto de partida de varios módulos de juego, a partir de cada uno de sus tres lados. La modificación del proyecto, que defendían Clua y Trevejo implicó, entre otros ítems –en los que se incluía también un presupuesto diferente–, «la retirada de dicha estructura de acero galvanizado y la instalación de un parque infantil similar o equivalente al actual, para que los más pequeños puedan seguir disfrutando de unas instalaciones que les encantan», expuso Clua en publicaciones anteriores al Diari.

Por su parte, Flores: «El proyecto inicial no se correspondía con la idea principal. Lo necesario es que esto se detecte. Ellos hicieron sus correspondientes aportaciones y nosotros mediamos entre los servicios técnicos y la ciudadanía. Además, las propuestas del proceso participativo de 2019 pasaron a sufrir otra afectación que las obligó a paralizarse: acabó el mandato», rememora. En su defecto, continua Flores, «se tuvo que volver al inicio».

Habiéndose puesto de acuerdo con las enmiendas requeridas por los vecinos impulsores se ha llegado a la reciente aprobación de la modificación del proyecto. «Tras la reunión de este verano, se inició de nuevo toda la tramitación, que ha seguido un ritmo lógico. Los trámites no son un capricho y nos esforzamos por hacer entender a los vecinos el lenguaje de contratación y de que la normativas es muy garantista, que ha de pasar por una serie de procesos y que es necesario respetar la normativa. Estamos sujetos a todo esto para poner en marcha la remodelación», declara. Manifiesta que la plaza Antoni Correig i Massó «podría estar remodelada durante el primer trimestre del año que viene, siempre depende de cómo funcione la licitación, de qué empresa se ponga al frente».

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