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Esther Blanes: «La escuela inclusiva es un derecho humano»

Trabaja en el Institut Gabriel Ferrater i Soler como orientadora del Suport Intensiu per a l’Escolarització Inclusiva. Afirma que «las emociones son fundamentales en el aprendizaje»

Sílvia Fornós

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Esther Blanes trabaja en el Institut Gabriel Ferrater i Soler de Reus.  Foto: Alba Mariné

Esther Blanes trabaja en el Institut Gabriel Ferrater i Soler de Reus. Foto: Alba Mariné

Esther Blanes Figueras (Barcelona, 1978) estudió Psicología Clínica en la Universitat Ramon Llull. Lleva 13 años trabajando como profesora de la especialidad Orientación Educativa para el Departament d’Educació de la Generalitat de Catalunya y actualmente trabaja en el Institut Gabriel Ferrater i Soler de Reus como orientadora del Suport Intensiu per a l’Escolarització Inclusiva (SIEI). 

¿Por qué decidió dedicarse a la docencia? 
Es la primera vez que alguien me hace esta pregunta... Y me planteo por qué no nos la hacen más a menudo... Es extraordinario descubrir ‘los porqués de las cosas’, nos ayuda a crecer, a avanzar, a tomar consciencia de lo que hacemos y de cómo lo hacemos, a entender cómo funciona el mundo que nos rodea... Mi personalidad y forma de ser me llevaron a dedicarme a esta profesión, puede sonar típico, tópico, idealista y hasta utópico, pero siempre he luchado para hacer de este mundo un lugar mejor, ser coherente entre lo que soy, lo que quiero y lo que hago. La educación y la psicología tienen en común que lo más importante es ayudar a las personas a que encuentren su lugar en este mundo, a creer en ellas mismas y acompañarlos en este camino.

Hoy en día, ¿entre el profesorado hay más o menos vocación? 
A mi parecer no es cuestión de tener o no más o menos vocación, la vocación se puede ir construyendo a medida que vas ganando experiencia, compartiendo y aprendiendo con tus compañeros de profesión, evolucionando como persona y como profesional. Sinceramente, es cuestión de actitud, de interés, de implicación, de paciencia, de entusiasmo, de motivación para enseñar, y sobre todo de tener el sentido de la responsabilidad necesario y ser consciente que nuestra profesión ejerce un papel crucial, ya que educamos a las personas, es decir, formamos a nuestra futura sociedad, afortunadamente esta actitud no es caduca. 

En la escuela, además de enseñar también se educa. 
Educar es el arte de enseñar a saber pensar, a saber hacer, a saber aprender, a saber convivir y saber ser, nuestra tarea es ayudar al alumnado que tenemos en el aula a desplegar sus capacidades y talentos para participar en el gran juego de la vida, en el que cada día se encuentran con nuevos retos y está lleno de posibilidades.  
 

¿Cuál es el rol de las familias? 
La necesidad de implicar a la familia en la tarea educativa, no es ninguna novedad. En estas últimas décadas, ha sido recogida en diversas leyes educativas. El hecho de que los padres y madres se involucren en el proceso educativo de sus hijos e hijas influye positivamente. Estos beneficios se traducen en que el alumno mejora sus actitudes y conductas en la escuela, mejora su disposición hacia el aprendizaje.   

¿La escuela inclusiva, es una realidad o un ideal?
La escuela inclusiva es un derecho humano, por lo que nunca podrá ser un ideal, tendría que ser ya una realidad, pero en la actualidad no es así, demasiados obstáculos nos vamos encontrando y todavía queda un largo camino.  

¿Cuáles son los desafíos?
Para garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad a todo el alumnado es necesario un cambio de mirada que nos interpele, que nos cuestione sobre nuestra propia práctica educativa.

Otra faceta suya es el ecologismo. ¿Qué transmite a los alumnos y alumnas? 
Uno de los proyectos que estamos realizando con los alumnos en el instituto donde trabajo es el del huerto escolar. Las ventajas que podemos encontrar son una mayor motivación en el aprendizaje, ya que el huerto permite la participación de todos los alumnos, independientemente de su nivel y necesidades; el trabajo favorece que se instalen en el alumnado unas actitudes y valores cívicos y ecológicos; potencia el contacto con la naturaleza, dado que posibilita realizar actividades que no se pueden desarrollar dentro de las cuatro paredes del aula, pudiendo observar in situ los aspectos trabajados; facilita la adquisición de comportamientos responsables, cuidar el jardín y valorar que el esfuerzo, trabajo en equipo y la constancia genera resultados positivos; aprenden a aceptar que en la vida suceden imprevistos que nos rompen nuestros planes, y como no, tenemos que salir adelante. Además, ofrece la posibilidad de inferir conocimientos aprendidos durante el proyecto a otros contextos familiares, sociales, etc.

¿Por qué es importante trabajar las emociones en el aula?  
Una de las aportaciones más relevantes de la neurociencia ha sido demostrar que los procesos cognitivos y las emociones comparten redes neuronales. De esta forma, las emociones desempeñan un papel fundamental en el aprendizaje porque el binomio emoción y cognición es inseparable, intrínseco al funcionamiento cerebral. Las emociones tienen un papel relevante en nuestras vidas. Están presentes en todo lo que sentimos, pensamos, decimos y hacemos, en los vínculos afectivos, en las relaciones humanas, en el aprendizaje, en la toma de decisiones... Las emociones juegan un papel fundamental en el equilibrio mental y físico de las personas. Por ello, es importante trabajarlas en las escuelas, en un espacio de aprendizaje donde los alumnos puedan identificar las distintas emociones, relacionarlas con la realidad, entenderlas y trabajarlas en el ámbito curricular durante toda la etapa educativa.


¿Cómo se imagina la escuela del futuro? 
Como soy optimista por naturaleza e imaginar es soñar, la escuela del futuro formará parte de un nuevo sistema educativo, sin recortes, inclusivo al 100%, donde los alumnos como profesores desarrollarán la empatía, la concienciación, el pensamiento ecológico, la creatividad o la cooperación. Atendiendo al avance de las tecnologías y las sociedades, el acceso a la educación será más fácil gracias a las tecnologías móviles. La disponibilidad de las conexiones a Internet cubrirá casi todos los territorios, incluso en zonas rurales. A los logros académicos se sumarán otras credenciales que los estudiantes necesitarán obtener para demostrar sus competencias en diferentes áreas.  

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