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Exposición solar, peligro de cáncer

Campaña Euromelanoma. Los expertos hacen hincapié en la necesidad de favorecer el diagnóstico precoz 

Sílvia Fornós

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FOTO: GETTY IMAGES

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Desde ayer y hasta el 28 de junio se celebra la campaña Euromelanoma, en la que los dermatólogos realizan una semana de cribado a pacientes. La iniciativa, organizada en España por la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV) y la Fundación Piel Sana, pone especial énfasis en la necesidad promover una educación para la salud e implementar hábitos saludables de exposición solar y favorecer el diagnóstico precoz del cáncer cutáneo. 

Explica Toni Azón, jefe clínico del Servicio de Dermatología del Hospital Universitario Sant Joan de Reus y profesor titular de Dermatología de la URV, que para cuidar la piel en verano lo primero es «evitar la quemadura solar, es decir, el enrojecimiento, porque con ello se daña mucho la piel. Para no enrojecer, lo más importante es evitar la exposición al sol sin seguridad. «En verano y en nuestra área siempre es complicado ya que la gente frecuenta playas, piscinas y disfruta de actividades al aire libre en las peores horas, y pueden existir descuidos o malos hábitos de protección», detalla el doctor. 

La piel
El especialista recuerda que existen diferentes fototipos de piel. «Las personas con la piel clara, ojos azules y rubias, que corresponden al fototipo 1, son más sensibles a los efectos del sol», explica el dermatólogo, porque «enrojecen, se queman rápido y nunca se broncean». En cambio, las personas con fototipo de piel 2 «son blancas, pero con el sol se puede broncear ligeramente aunque les dura poco. Insisten en broncearse pero la piel no está preparada genéticamente para ello y su piel sufrirá las consecuencias», recuerda Toni Azón.

Toni Azón, jefe clínico del Servicio de Dermatología del Hospital Universitario Sant Joan de Reus. Foto: Fabián Acidres

Por lo tanto, dependiendo de la piel, el protector solar será de un tipo u otro. «Una persona con la piel clara deberá utilizar un protector de alta potencia para evitar el enrojecimiento», asegura el dermatólogo y advierte que «si después de llegar de la playa o de una excursión, la piel ha enrojecido esto significa que o no te has aplicado bien la protección o no la has reaplicado correctamente». Además un factor a recordar es que se debe salir de casa con el protector solar aplicado. 

Los días nublados no son menos inofensivos. La radiación solar atraviesa el 90% de las nubes

«Sobre la eficacia de las cremas, el Dr. Azón explica que «todos los protectores solares están testados en condiciones de estabilidad (que el paciente no sude, no se bañe, etc.) esto implica que la protección que ofrecen puede ser inferior si el paciente suda o se moja, de ahí la importancia de reaplicar cada dos horas la crema y en cantidad abundante». También hay protectores que tienen mayor remanencia y son más estables en la piel, como los productos para niños. «Son mucho mejores porque los filtros son minerales, dan menos alergias y mantienen más su efecto protector», asegura el especialista.   

Horas fatídicas
A grandes rasgos, también hay unas horas más peligrosas que son de 11 a 16 horas, en las que el sol quema más.
«En este lapso de tiempo, los rayos ultravioletas están en su máximo esplendor y caen más verticales sobre la superficie», explica el dermatólogo y subraya que «la precaución debe ser mayor y precisamente son las horas en las que la gente acostumbra a ir a la playa o la piscina». Fuera de estas horas, la insolación es menor y el riesgo de quemadura disminuye. 
Los días nublados no son menos inofensivos. «La gente piensa que en estos días no es necesario aplicarse protección solar, lo que es un error, porque la radiación solar atraviesa el 90% de las nubes y la gente se quema igual», asegura el especialista.

Consecuencias graves 
El cáncer de piel es la consecuencia más grave. «De cánceres de piel hay de muchos tipos y el más frecuente, precisamente, está vinculado a la exposición solar crónica. Cuando envejeces mayor radiación has acumulado y por lo tanto mayor es el riesgo de desarrollar un cáncer de piel de los habituales, que son los carcinomas basocelulares», detalla el doctor. Él mismo apunta que otro cáncer común, el carcinoma escamoso y el peligroso melanoma maligno también están vinculados a la radiación lumínica. El melanoma es el cáncer más peligroso y potencialmente mortal, incluso en gente joven. Este último puede aparecer sobre un lunar que ha cambiado o sobre piel sana. «Cualquier lunar que salga nuevo y crezca y sea raro en aspecto o bien uno previo que varíe, hay que consultar con rapidez al especialista».

El ADN de las células de la piel
A lo largo de la vida, las células de la piel toman nota de nuestra conducta. «El ADN de la piel tiene memoria. Los rayos solares provocan mutaciones en el ADN de las células de nuestra piel, que quedan guardadas como cicatrices. Es por ello que un daño progresivo, aunque sea de años anteriores, irá sumando alteraciones genéticas y que en un futuro pueden determinar, junto a otros factores, a veces genéticos una mayor predisposición al cáncer de piel», asegura el Dr. Azón.

A las personas con una elevada cifra de lunares, formas y tamaños, o antecedentes familiares de melanoma, se les recomienda anualmente acudir a la consulta del dermatólogo porque, en palabras del especialista, «es quien puede diagnosticar y tratar con mayor fiabilidad cualquier enfermedad de índole cutánea».

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