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¡Gracias Reus! 33 años del Centro Latinoamericano

Asociacionismo. La entidad fue distinguida con una Menció Honorífica Municipal en los Guardons de la Ciutat la pasada semana, en el Saló de Plens del Ayuntamiento

CARLOS IAQUINANDI

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Antigua convocatoria de uno de los primeros encuentros. FOTO:CEDIDA

Antigua convocatoria de uno de los primeros encuentros. FOTO:CEDIDA

El aniversario de esta entidad, fundada en octubre de 1988, tuvo esta semana el reconocimiento del Ayuntamiento de Reus, que por decisión del pleno, le otorgó una mención honorífica por su trayectoria en la ciudad. La difusión del acto nos permitió retomar el contacto con mucha gente que nos envió su saludo. Nosotros expresamos allí nuestro agradecimiento, pero ahora queremos ampliarlo a todos nuestros asociados y simpatizantes, y en especial a tanta gente que, en estos años, colaboró o participó en nuestras actividades. Y a la vez, repasar un poco de historia.

Hay que recordar que un grupo pequeño de latinoamericanos fundamos el Centro. Varios de nosotros proveníamos de los exilios causados por las dictaduras militares en Argentina, Chile y Uruguay. La mayoría somos nietos de muchos españoles o italianos que, a comienzos del siglo XX, emigraron a nuestros países. Pero muchos de nosotros llevamos hoy, más años vividos en Reus que los que vivimos en nuestras ciudades de origen. Y aquí rehicimos nuestras vidas, crecieron nuestros hijos, fueron a la escuela, a los institutos y aquí desarrollan hoy sus trabajos y profesiones.

Nuestra trayectoria como entidad se basó en la defensa y la práctica de conceptos como solidaridad, democracia, justicia, igualdad y derechos sociales. Difundimos nuestras culturas originarias, nuestra literatura, nuestras músicas e incluso hasta nuestra gastronomía en los recordados «encuentros» anuales que hicimos durante muchos años en La Palma. Pero también desarrollamos un fuerte vínculo con la sociedad de acogida. Participamos en la creación de diversas plataformas, entre otras: Coordinadora contra el racismo; A favor de la enseñanza y de la sanidad públicas; contra la guerra cuando la invasión de Irak, la Marea Pensionista o en defensa de los migrantes.

En el año 2000 coordinamos en Reus la convocatoria del histórico referéndum, organizado por la Red Ciudadana por la Abolición de la Deuda Externa que se realizó en Catalunya y en otras partes del Estado. Participaron 70 voluntarios que cubrieron los 13 colegios electorales reusenses, donde dieron su voto más de 8.000 ciudadanos que, en un 96%, se pronunciaron a favor de que el gobierno español cancelara totalmente la deuda que mantienen con él los países empobrecidos.

Nos incorporamos al Consell Municipal de Solidaritat, prácticamente, desde su creación. En todos esos años, apoyamos decenas de proyectos en diversos países latinoamericanos, para mejorar sus condiciones de vida y sus derechos sociales o para paliar efectos de sismos o inundaciones. A propuesta del Centro Latinoamericano de Reus, se dio el nombre de Salvador Allende a una plaza del barrio Sant Josep Obrer.

En cuanto a comunicaciones, en el año 2000 pusimos en marcha la agencia de noticias SERPAL, (www.serpal.info) con servicios gratuitos y que tiene suscriptores en 35 países, principalmente los de América Latina. Durante 23 años, hicimos el programa radiofónico ‘Cuando la tierra se hace canto’, con música y noticias. Se difundió por Radio Music Club, luego Punt 6 Ràdio.

Editamos anualmente nuestra revista gratuita El Chasqui, con un resumen anual de las actividades, noticias, comentarios y entrevistas. En uno de esos números, se nos ocurrió pedir a una decena de periodistas locales que opinaran sobre «cómo nos ven». Todas las respuestas son reproducibles, pero no hay espacio. Así que elijo una frase de Andreu Faro (viñetista del Diari), en la que hacía referencia al día que en que varias mamás del colegio de su hijo vinieron a su casa a preparar la decoración de Navidad y él escuchaba, desde su lugar de trabajo, ese coro de voces y acentos. Y escribió «qué bien funcionaría el mundo si lo dirigieran las mujeres» y, luego, cerraba expresando: «Qué bueno que vinieron, hermanos, qué bueno que den un poco del calor de esa patria que, a veces, echan de menos». «Mi casa», concluía, «fue más casa el día que ustedes entraron en ella».

Hicimos infinidad de actos. Encuentros anuales en La Palma y recitales por los que pasaron numerosos intérpretes, como Olga Manzano, Manuel Picón, Rafael Amor, José Carbajal «El Sabalero», Barnatango, José Antonio Labordeta, Daniel Viglietti, Euclides Mattos, Quintín Cabrera, Paco Ibáñez, New Tango Ensamble, Grupo Baracoa, Jorge Estela, Sabor Cubano y Tango a tres, entre otros. Esos encuentros, algunos con más de un millar de asistentes, atendidos por casi un centenar de colaboradores del Centro. También para ellos nuestro reconocimiento.

Realizamos ciclos de cine solidario, con el estreno de muchas películas latinoamericanas o de temas sociales. Exposiciones, teatro y conferencias sobre temas relacionados con nuestros países originarios. La visita de destacadas personas latinoamericanas, como las Madres de la Plaza de Mayo (recordemos que Reus fue uno de los 15 grupos de apoyo a Madres en Europa y sede de un encuentro internacional). O Joan Jara, la compañera de Víctor, el cantante y poeta chileno asesinado por la dictadura de Pinochet.

En 1994, con el entonces alcalde de Reus, Josep Abelló, estuvimos comentando las semejanzas que tenía mi ciudad adoptiva con Bahía Blanca, mi ciudad de origen en Argentina. Y de allí surgió la idea de hermanar las dos ciudades. Cuando lo comenté con el intendente bahiense Jaime Linares, lo aceptó de inmediato. Y el 11 de abril de aquel año, viajó una delegación reusense a la Semana de Ciudades Hermanas que se realizó en Bahía Blanca. Integraron el grupo el alcalde, varios concejales, y representantes de actividades educativas, económicas y culturales, entre ellos un grupo del Ball de Diables. Uno de los varios frutos de ese hermanamiento, es que una calle de Reus lleva el nombre de Bahía Blanca y en aquella ciudad argentina se inauguró una plaza, Ciutat de Reus.

Por último no quiero dejar de recordar a los compañeros que colaboraron con el Centro y que ya no están con nosotros. Todo esto que hicimos en estos 33 años no hubiera sido posible sin el apoyo de las autoridades de Reus, y por supuesto gracias cercanía y el afecto de la gente de Reus. Y aquí, en estas tierras de acogida, dejaremos lo más valioso, lo que más queremos: Nuestros hijos y nuestros nietos. ¡Muchas gracias!

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