Guàrdia Urbana de Reus: «Salvar una vida le dio un impulso a la mía»

La policía local reconoce los servicios distinguidos, los méritos profesionales y la colaboración de agentes y ciudadanos. Los premios esconden intervenciones que exigieron valor y profesionalidad porque «debemos estar allí»

Mónica Pérez

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Carol Pérez y Just Terreu son dos de los policías que recibieron medallas.  FOTO: Fabián Acidres

Carol Pérez y Just Terreu son dos de los policías que recibieron medallas. FOTO: Fabián Acidres

El Tratre Bartina acogió este martes la entrega de las distinciones de la Guàrdia Urbana de Reus a los miembros del cuerpo y de la sociedad civil que, en los últimos tiempo, llevaron a cabo alguna intervención especialmente loable. Hablamos con la agente Carol Pérez y el sargento Just Terreu, dos policías locales que recibieron la Medalla al Servicio Distinguido y la Medalla de Oro a los 30 años, respectivamente. Ambos tienen una cosa en común: en su trayectoria, con alguna de sus actuaciones, salvaron la vida de otro y eso cambió la suya.

Carol Pérez: «Ver a esa mujer joven en el suelo me impactó, pero hay que reaccionar» 

Soy policía porque quería serlo y me gusta desde pequeña. Yo no jugaba con muñecas sino con coches y ambulancias, simulaba accidentes, peleas y muchos de los servicios que a menudo encontramos en nuestra profesión», explica Carol Pérez, agente de 41 años, con 15 de carrera y que lleva ya 4 sirviendo en Reus. En este tiempo, relata, «he vivido cantidad de experiencias», pero una, la que le ha valido una Medalla al Servicio Distinguido, no la olvida: «Íbamos patrullando y en dos segundos se nos transformó la tarde; por emisora nos avisaron de que habían agredido en el cuello a una mujer con un cuchillo, violencia de género, y fuimos». 

La víctima se encontraba en su domicilio. De camino, «hubo nervios, tensión, emoción, pero nunca podemos dejar de lado que somos profesionales, y tenemos que estar ahí, y nos programamos». Al llegar al edificio, explica, «nos encontramos a una mujer joven, era de mi edad, en el suelo, y me impactó». «Mientras mi compañero la atendía, otra patrulla entró en el piso, más tensión, y comprobamos que el agresor ya había abandonado el lugar pese a que el arma sí estaba», precisa. En la emergencia, «nos comunicamos por emisora y un vecino nos prestó gasas, todo lo que necesitábamos, y lo primero que hicimos fue auxiliarla a ella, taparle la herida y hablarle para que no perdiera el conocimiento» hasta que la ambulancia llegó y se hizo cargo. La mujer, «si no me equivoco, se salvó, y es lo más gratificante que uno se lleva del trabajo, haber sido útil».

«Sabemos que somos policías y que no todo es regular el tráfico o hacer mediaciones», valora Pérez, que dice que «hay esta parte negativa que no sabes cuándo viene y la magia es reaccionar». «Detrás de cada caso hay una persona y en ese momento mi única prioridad era ella, tumbada en el suelo, muy vulnerable y que dependía de nosotros, sin más; hay que estar a la altura».

Just Terreu: «Una cosa me cambió: rescatar a otro representó un impulso para mí»

A Just Terreu, que a los 63 alcanza la jubilación tras una extensa trayectoria de 31 años en la Guàrdia Urbana de Reus, la vocación le llegó con el uniforme puesto. «Trabajaba en la nuclear, no quise entrar en la zona controlada y en un momento surgió la ocasión de este empleo», relata, y dice que fue ya en el cuerpo cuando «hubo una cosa que me cambió totalmente: salvé una vida y eso me dio un impulso que me dijo ‘sí, esto es lo tuyo’. Luego coincidí con aquella persona y me reconoció, y fue una emoción grande». «La función pública es un lugar de trabajo para servir al ciudadano y eso es lo que nunca debe perder de vista un buen policía», explica, y destaca que «nuestra razón principal es solventar los problemas de la gente».

En estas más de tres décadas patrullando por Reus, que le han valido la Medalla de Oro a los 30 años de servicio, «he afrontado de todo» y el oficio «me ha mostrado que la experiencia es un gran valor; al principio, miras mucho y ves algunas cosas, pero con el tiempo lo ves todo aun sin mirar». Si tuviera que darle un consejo a algún joven agente, «la palabra sería ‘tranquilidad’ y sé que eso le ayudará seguro para muchas situaciones».

«He pasado toda una vida patrullando y me quedan mil temas en la cabeza», recuerda, y menciona episodios «de toda clase, con menores, con madres, cuestiones de violencia de género, cosas que a veces son inexplicables y ante las que tienes que actuar». Eso «influye en ti como persona» y «la convicción de que estás para ayudar te reconforta mucho y te da seguridad para continuar adelante, te enseña a relativizar y a ser preciso». «Por decirlo de alguna forma, siempre vamos a la fiesta cuando hay ruido y debemos saberlo llevar», apunta Terreu, que dice que «nosotros estamos aquí, y tenemos que rodearnos de otros ámbitos que también pueden ayudar como los servicios sociales».

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