Joyeros y comerciantes de Reus piden adaptar el horario para favorecer la conciliación

Aunque el turismo marca el horario a aplicar, la mayoría incorpora cambios lentamente para que la clientela se habitúe

C. VALLS

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Imagen de Isaac Rovira, del comercio de la calle Llovera, Rovira Joiers, atendiendo a un cliente. FOTO:  ALBA MARINÉ

Imagen de Isaac Rovira, del comercio de la calle Llovera, Rovira Joiers, atendiendo a un cliente. FOTO: ALBA MARINÉ

Adaptar el horario para conciliar la vida laboral y familiar supone un reto para muchas personas trabajadoras. La naturaleza del negocio o el servicio que se preste, además, hace que la agenda se torne un tanto imprevisible. Comercios consultados de la ciudad abogan por un «cambio de chip» y «mucha pedagogía», ya que el cambio ha de ser «global, para que sea efectivo», remarcan.

En Reus se han impulsado algunas iniciativas relacionadas con la conciliación. En febrero de 2019, el Diari se hizo eco de una iniciativa surgida entre diferentes comercios de joyería. Hasta seis negocios del gremio se pusieron de acuerdo para cerrar antes y, en lugar de hacerlo a las 20.30 horas, echaban el cierre media hora antes para concluir la jornada. Esto se llevaba a cabo de lunes a jueves. Los fines de semana se operaba como siempre; de esa manera, podían acoger a más clientes. El arreglo horario iba cambiando dependiendo de la estación. Dicha iniciativa no era estricta, es decir, se ponía en práctica según la afluencia de público. «A día de hoy, la mayoría de joyerías que se pusieron de acuerdo cumplen con esta acción y es voluntaria. No sabemos qué turismo tendremos este verano, por otro lado. Ese puede ser un factor que haga cambiar horarios», explica Isaac Rovira, de Rovira Joiers.

Desde la joyería Santi Pàmies, Laia Pàmies explica, por su parte, que «nosotros seguimos, en la medida de lo posible, cerrando antes». «La única manera de conseguir que el cambio de horario se integre en el hábito del cliente es haciendo pedagogía, acostumbrándole a nuestros horarios», señala. Pàmies, en este caso, aporta que «las joyerías que nos pusimos de acuerdo entonces son negocios familiares, con lo que tenemos más control en lo que a adaptación de horarios se refiere», acota. Cuando cierran antes «lo notamos mucho».

La clientela habitual de la joyería suele coordinarse, también, con los comerciantes al frente del establecimiento si han de quedar un mediodía concreto. «Todos los cambios cuestan, al fin y al cabo es organizar tu trabajo a la vida que tienes y no al revés; aunque el cliente es el que te marca en muchos aspectos», dice.

A modo de recordatorio, en septiembre de 2020, el Tomb de Reus realizó una encuesta a sus asociados; en ella, los comerciantes valoraban diferentes cuestiones sobre horarios y conciliación. Una de las cifras más relevantes fue que un 91,7% de los 40 comercios preguntados apostaba por avanzar su horario de cierre. Se recomendaba, también, avanzarlo para poder cerrar entre las 19.30 y las 20 horas. Desde la entidad, su presidente, Jacint Pallejà, expone que «el tiempo se tiene que recuperar aprovechando el mediodía, hacerlo más corto y, así, recuperar las horas que ‘pierdes’ al cerrar el negocio antes».

Conocer a tu público

Pallejà confirma que «muchos comercios del Tomb», a día de hoy, «cierran antes», aunque han ido observando tendencias distintas. Las enumera: «Hay negocios que mantienen los horarios anteriores a la pandemia, otros que cierran media hora o una hora antes y, aunque sea una práctica más minoritaria, los hay que cierran los sábados; éste último, es un claro ejemplo de conciliación».

Conozcamos a más testimonios. Desde la tienda de moda infantil Boboli, su propietaria, Meritxell Perpinyà, cree que lo que es más importante a la hora de aplicar cambios en el horario es «tener a tu clientela identificada», apunta. «En nuestro caso, suele ser una franja de público femenina que optimiza mucho las mañanas; por lo tanto nos centramos en ese punto», dice.

Pero y ¿qué ocurre cuando se abre un local nuevo? ¿Qué pasa con los horarios? Desde Mobles Perpinyà, Mar Rodríguez explica que «nosotros acabamos de abrir una segunda tienda en la ciudad y tenemos claro que los horarios hay que repartirlos entre sí», expone. «El nuevo establecimiento, de momento, abrirá en sábados», asegura. En el local del Camí de l’Aleixar funcionan con cita previa; eso les ayuda a operar con más productividad. «Según como nos vaya, modificaremos el horario, ya veremos», resume.

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