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Justícia premia la labor de la Unitat de Mediació de la Guàrdia Urbana

El galardón destaca la contribución de este servicio pionero en Catalunya para tener una sociedad más justa, segura y cohesionada

Redacción

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Elena Cobler, Rafia El Jebari y el sargento Pallarès, miembros de la Unitat de Mediació.  Foto: Alba Mariné/DT

Elena Cobler, Rafia El Jebari y el sargento Pallarès, miembros de la Unitat de Mediació. Foto: Alba Mariné/DT

El Departament de Justícia de la Generalitat de Catalunya ha reconocido la labora que lleva a cabo la Unitat de Mediació i Resolució de Conflictes de la Guàrdia Urbana. El galardón, recogido el pasado 28 de septiembre por el sargento Antoni Pallarès, coordinador jefe de esta unidad, se enmarcó en el acto de entrega de los reconocimientos a los profesionales y entidades o colectivos civiles que han prestado un servicio destacado en el ámbito de la ejecución penal y de justicia juvenil, presidido por el conseller de Justícia en funciones, Germà Gordó.

El reconocimiento a la Unitat de Mediació i Resolució de Conflictes de la Guàrdia Urbana destaca su contribución a tener una sociedad más justa, segura y cohesionada.

Esta unidad trató durante el año pasado un total de 202 casos, una cifra que aunque fue ligeramente superior a la del 2013 se mantuvo relativamente estable desde la creación del servicio, a finales de 2007. Pero lo más importante y destacado de las estadísticas que ofrece la UMIRC es que de los 202 casos que se trataron, 162 (un 80,69%) se cerraron de forma positiva.

 

Un largo camino

Para acabar cerrando de manera satisfactoria el máximo número de casos, la Unitat de Mediació i Resolució de Conflictes tiene que recorrer un largo y trabajoso camino que empieza con la citación de las dos partes. Los mediadores se reúnen primero con la parte que formaliza la queja y después con la otra parte, siempre y cuando ésta esté dispuesta.

Después, siempre que las dos partes quieran continuar, se pone en marcha todo el proceso que lleva también un cierto tiempo, ya que tienen que realizarse gestiones y entrevistas. Finalmente, siempre que sea posible, el caso se da por cerrado, aunque también se lleva un seguimiento posterior para comprobar que el viejo conflicto no se haya reabierto.

Los conflictos comunitarios son los más habituales (el año pasado fueron 162 del total de 202 casos tratados). Se trata, sobre todo, de normas de convivencia básica que algunas personas no aplican, como ruidos, suciedad o impago de la comunidad de vecinos. Aunque estaríamos hablando, básicamente, de problemas entre vecinos, en la calle o de convivencia interracial. En 2014 también se trataron 13 casos de conflictos escolares, como por ejemplo peleas entre estudiantes.

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