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La Covid-19 provoca un sobre coste de 147.000€ en la limpieza municipal de Reus

La pandemia ha obligado al Ayuntamiento a incrementar la higiene y desinfección de los espacios para evitar nuevos contagios

CARMINA MARSIÑACH

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Una de las trabajadoras de la limpieza en la escuela Isabel Besora. FOTO: FABIÁN ACIDRES

Una de las trabajadoras de la limpieza en la escuela Isabel Besora. FOTO: FABIÁN ACIDRES

La Covid-19 ha provocado un sobre coste de 147.000 euros en el coste de la la limpieza de los espacios municipales en comparación con el año 2019. Según datos facilitados por el Ayuntamiento, en 2019 el consistorio gastó 3.017.230 euros en la limpieza de espacios municipales (2.074.360 en escuelas y guarderías). En 2020 la cifra ascendió a 3.165.141 euros (2.162.217 en escuelas y guarderías) debido a la necesidad de incrementar la higiene y desinfección de los espacios para evitar contagios.

Tras la polémica que se generó con las asociaciones de padres y madres durante el inicio de curso, el Ayuntamiento finalmente decidió hacerse cargo del coste de la limpieza extra que requerían las actividades extraescolares.

Inicialmente el consistorio calculó que el coste mensual de la limpieza de las escuelas podría ascender a los 60.000 euros, una cantidad que finalmente ha sido inferior. En parte, por los constantes cambios de normativas de la Generalitat que han impedido llevar a cabo actividades extraescolares durante meses.

A partir del próximo lunes el Govern relajará un poco las medidas y autorizará de nuevo las extraescolares y el deporte infantil, así como las actividades del ocio educativo.

La encargada de la limpieza de las escuelas de Reus, Roser Carrasco, de la empresa Facility Services, explica que desde que estalló la pandemia su día a día ha cambiado por completo.

Ahora cuentan con un tercio más de personal, pasando de 80 a 120 personas. «Hemos cambiado los protocolos y los productos de limpieza que utilizamos», explica Roser.

Todos los trabajadores visten con mascarilla y guantes. Desde la empresa, aseguran que trabajan para que las escuelas estén en condiciones y sean un espacio seguro. Durante las mañanas ya empiezan a hacer tareas de desinfección después de la entrada de los niños al colegio y por las tardes también: «Se está haciendo un servicio continuo. Hacemos lo que nos marca el Procicat», asegura Roser.

A parte de llevar a cabo la limpieza ordinaria, ahora inciden más en la limpieza de las zonas de contacto como los respaldos de las sillas o los pomos de las puertas o los interruptores de la luz. En el caso de que haya extraescolares en una aula con un grupo diferente, desinfectan también antes de la actividad.

Cuando han tenido que desinfectar una clase donde ha habido un positivo han reforzado los EPI de los trabajadores, vistiéndose con monos, doble guante e incluso gafas.

A nivel organizativo ha sido también todo un reto. «Tenemos que tener gente preparada por si alguien se pone enfermo», dice Roser, que señala que dependiendo de si se realizan extraescolares o no, también hace falta reestructurar los horarios y los equipos. «Ya nos estamos acostumbrando a estos cambios constantes y vamos aprendiendo», concluye Roser.

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