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La Ganxet Pintxo arranca con fuerza

Reportaje. La ruta de tapas llega a su ecuador después de un primer fin de semana de mucha actividad, especialmente el sábado por la noche

Joan Morales

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Dos mujeres tomándose una caña Estrella Damm con el pincho de ADN Sistaré. FOTO: f.a.

Dos mujeres tomándose una caña Estrella Damm con el pincho de ADN Sistaré. FOTO: f.a.

«Estamos contentos con el fin de semana, especialmente el sábado por la noche». «Nos ha ido muy bien y el sábado de ocho de la tarde a doce de la noche no paramos de servir pinchos». «Ha sido una locura, sobre todo el sábado que se nos acabaron los pinchos». Estas son algunas de las frases que mejor ilustran cómo ha ido el primer fin de semana de la nueva edición de la Ganxet Pintxo, que fue inaugurada el pasado jueves y que en esta ocasión se ha tematizado en la cocina modernista.

A pesar de que ha sido un fin de semana de no demasiado calor, las terrazas de los 32 establecimientos participantes han tenido bastante actividad sirviendo, por 3,50 euros, sus elaboraciones junto a un quinto o caña Estrella Damm. Es el caso de ADN Sistaré, donde su cocinero calcula que habrán sacado entre 380 o 400 tapas, contando las servidas el jueves por la noche y el viernes. Su propietario, Xavier Sistaré, explicaba ayer al Diari que «estamos contentos. Acostumbramos a hacer un producto elaborado y abundante, pero en esta ocasión hemos querido hacer un pincho más consistente y lucirnos más, utilizando productos de proximidad. Además del pan de Viena hecho por nosotros (Forn Sistaré), también usamos espinacas de Riudoms o huevos de Cambrils».

En el Déu n’hi Do, en plena plaza del Mercadal, también valoran muy positivamente el primer fin de semana de la Ganxet Pintxo. «Ha sido una locura y se nos han acabado los pinchos», explicaba ayer uno de sus camareros, quien añadía que «la gente viene bastante informada y con la guía en la mano». 

En términos parecidos se expresaban ayer en el Espai Prioral, donde entre las ocho de la tarde y las doce de la noche del sábado no pararon de servir pinchos. «Incluso mucha gente se esperaba fuera a que hubiera una mesa libre para poder sentarse».

«Buenas sensaciones»

En el Batticuore, su propietario, Òscar Vallverdú, asegura estar «contento» por cómo se han desarrollado estos primeros días de la Ganxet Pintxo. «Es nuestro primer año en la ruta de tapas y no tenemos otra referencia anterior. Pero estamos satisfechos, no tanto por el número de pinchos servidos, sino por las buenas sensaciones que estamos teniendo, a pesar de que nuestra apuesta es arriesgada».

La Ganxet Pintxo llega hoy a su ecuador y los 32 establecimientos participantes encaran una semana que culminará el próximo fin de semana. Este año, el motivo central de la ruta es la cocina modernista (la que se hacía en Catalunya en la época modernista). El objetivo, con la caña o quinto Estrella Damm y el pincho, es reivindicar este legado gastronómico tan propio de la cultura y tradición catalanas.

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