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La Guàrdia Urbana de Reus empezará a multar por no limpiar la orina de los perros

En mayo termina la fase informativa de la campaña ‘Jo mullo, tu remulles’ promovida por el consistorio reusense

Carla Bergadà

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Andrei y su perro Rocky salen de paseo con la botella de agua preparada. FOTO: Alfredo González

Andrei y su perro Rocky salen de paseo con la botella de agua preparada. FOTO: Alfredo González

«Jo mullo, tu remulles» es el nombre de la nueva campaña promovida por el Ayuntamiento de Reus que el mismo consistorio presentó hace un par de meses. La iniciativa munipal contempla multas de hasta 800 euros —recogidas en la nueva ordenanza municipal sobre animales aprobada por el plenario reusense— para aquellos propietarios que no remojen los orines de sus perros en la vía pública. Así es como, si alguien no echa agua después de que el animal haga pipí en farolas, aceras, esquinas de edificios o cualquier otro tipo de mobiliario urbano, será sancionado inmediatamente por la Guàrdia Urbana.

La iniciativa se puso en marcha en marzo aunque las sanciones no se impondrán hasta el mes de junio. Así que desde que empezó la campaña hasta los próximos días,  los agentes se han limitado a avisar e informar a los propietarios. Además de la difusión de la campaña en anuncios y carteles, el consistorio ha repartido 6.000 botellas de agua reutilizables a los reusenses a través de los centros cívicos de la ciudad. 

«Aunque hemos hecho presión para que los propietarios recojan las cacas de los perros, siguen habiendo personas irresponsables con animales», justificaba el alcalde, Carles Pellicer, cuando anunciaba la «Jo mullo, tu remulles». De hecho, el año pasado la policía municipal abrió 161 actas por dejar las defecaciones de los perros en la calle. Pellicer aseguraba entonces que la nueva campaña esra una respuesta a las demandas de la ciudadanía, teniendo en cuenta que cada año, 200 farolas sufren daños en la base, normalmente a causa de los ácidos de la orina de los canes.

Desde el Ayuntamiento de la capital del Baix Camp calculan que en la ciudad hay unos 16.000 perros, lo que supone, teniendo en cuenta que hacen una media de tres pipís al día, 17,5 millones de orines al año. «He dado instrucciones a la Guàrdia Urbana para que lo vigile. No es una cacería, es una medida para fomentar el civismo», recordaba el alcalde. Por su parte, el concejal de Medi Ambient, Dani Rubio, añadía que esto era «una acción más» del trabajo del gobierno municipal para concienciar a los propietarios de «sus derechos y sus deberes».

La puesta en marcha

Por el Passeig Misericòrdia pasean decenas de propietarios con sus animales a diario. Entre ellos, Andrei con Rocky, un vecino de la zona. «Busqué por internet al ver a varios dueños de perros con agua. Desde entonces siempre salgo con la botella», explica el dueño del animal. De hecho, reconoce que los primeros días no cedía a llevarla: «Cuando me enteré me opuse al principio, porque hay muchos propietarios incívicos que ni siquiera recogen las cacas de sus perros, imagínate si les piden llevar una botella de agua para limpiar la orina. Pero con el tiempo decidí pasearlo con ella en la mano».

Por las mismas calles va Esther con su pequeño yorkshire. En su bolso lleva una botella de agua que, detalla, ya solía tener encima antes de que la campaña del Ayuntamiento empezara. «Me he enterado de las sanciones por el boca a boca aunque siempre he llevado una botella de agua para limpiarlo», dice. Para ella, es «muy correcto» que sancionen a los dueños que ensucian la vía pública.

Cerca de allí Isabel, acompañada de sus dos perros, revela que desconoce por completo la obligación y las sanciones que podría conllevarle no llevar una botella de agua. «A partir de ahora la cogeré», asegura, cuando conoce que en junio podría tener que pagar hasta 800 euros.

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