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La asociación de Asperger dispone de un servicio de diagnóstico precoz

Psicólogos profesionales realizan las pruebas para detectar el síndrome en niños y adultos. La entidad asegura que ofrece esta posibilidad a las familias ante la falta de recursos asistenciales especializados que existe en la provincia
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Imagen de la joven de trece años diagnosticada con el Síndrome Asperger junto a sus padres Silvia y José Luís. Foto: alba mariné

Imagen de la joven de trece años diagnosticada con el Síndrome Asperger junto a sus padres Silvia y José Luís. Foto: alba mariné

La Associació Asperger del Camp de Tarragona (Aspercamp) ofrece un servicio para diagnosticar precozmente el síndrome con el objetivo de detectar las personas afectadas. «Desde hace medio año ofrecemos este recurso porque la atención sanitaria pública no dispone de todos los recursos que querríamos los familiares para poder detectar el Síndrome Asperger (SA)», explica Eva Pérez, presidenta de la entidad.

El SA forma parte de los Trastornos de Espectro Autista (TEA). Actualmente más de ochenta familias de la provincia integran la entidad. No todos los asociados tienen un diagnóstico de Asperger, pero sí que la totalidad de los miembros tiene TEA en un grado u otro de severidad.

Durante el diagnóstico, el equipo de psicólogos de la entidad, precisa de toda la información sobre el desarrollo de la persona, a nivel social, comunicativo, académico, etc. desde los primeros años de vida hasta el momento actual. «Los TEA son trastornos crónicos con los que una persona nace, a pesar de que su detección se más o menos precoz o más tardía», afirma Paula Morales, psicóloga de la asociación.

La misma señala la dificultad que todavía existe para realizar un diagnóstico acertado cuando se trata de personas adultas. «El Síndrome Asperger no se presenta igual en todas las personas, a pesar de que haya unas características comunas», explica la psicóloga, quien se lamenta que cuando éste coexiste con otros trastornos todavía es más difícil de detectar. «Observamos problemáticas muy diversas, en función de la evolución que haya tenido una persona sin tratamiento, y después encontramos un TEA/SA de base cuando se explora el desarrollo desde la infancia», afirma.

 

Diagnóstico

Una entrevista para el diagnóstico del autismo (ADIR) y la escala de observación ADOS (que evalúa aspectos como la comunicación, relación social y comportamiento) son los recursos utilizados. «También se realizan otras pruebas para concretar cada una de las dificultades que la persona presenta en aspectos como la habilidad, la comprensión socio-emocional, etc.», detalla Paula Morales. Paralelamente son necesarios otros cuestionarios para detectar posibles trastornos como el TDAH, ansiedad, problemas obsesivos, bajo estado de ánimo, etc.

«Las familias que realizan el diagnóstico en la entidad también reciben orientación sobre los servicios públicos y privados existentes, además de explicarles los servicios que se llevan a cabo en la asociación», explica la psicóloga de Aspercamp, quien también apunta que la mayoría de familias que acuden a la entidad lo hacen ya con un diagnóstico, ya sea del Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona o del CSMIJ.

 

Falta de recursos

La entidad critica las carencias que existen en el diagnóstico de Asperger en la provincia. «No disponemos de ningún recurso asistencial especializado, aunque cada vez más los Centres de desenvolupament infantil i atenció precoç (CDIAP) y los Centros de Salud Mental Infantojuvenil (CSMIJ) están más preparados para atender a las personas con este diagnóstico», explica Paula Morales.

La entidad demanda más recursos. «Si han sido detectados, los niños con TEA son atendidos hasta los 5 años de forma semanal o quincenal. A partir de esta edad los recursos asistenciales no pueden atenderlos con tanta frecuencia y las familias complementan el seguimiento con recursos privados, que implican un coste elevado», señala la psicóloga de Aspercamp.

La edad adulta es la franja más olvidada. «El adulto que no tiene un diagnóstico claro y no ha sido intervenido presenta un elevado riesgo de exclusión social y laboral, por lo que hacen falta servicios específicos para afrontar el diagnóstico, la intervención, el apoyo a nivel laboral y a su capacidad de autonomía», reclama la profesional.

En el ámbito educativo, la entidad echa en falta más recursos para llevar a cabo adaptaciones, y también para formar y apoyar a los docentes. «Nos encontramos escuelas que se niegan a aceptar el diagnóstico y a realizar planes individualizados por la falta de recursos o por miedo a estigmatizar a los alumnos con Asperger. Pero por suerte también nos encontramos con otros centros con profesionales formados o con interés por adaptarse a las necesidades de los niños», afirma.

 

Tratamiento

El tipo de intervención depende de la edad y de las dificultades concretas de cada persona. «A los más pequeños hay que enseñarles desde habilidades comunicativas hasta cómo relacionarse entre iguales; a los adolescentes hay que ayudarles a gestionar las relaciones y lograr una mejor autonomía; mientras que a los adultos hay que apoyarles en la integración en su entorno social y laboral, y proporcionarles estrategias de gestión del día a día», describe Paula Morales.

Por ello, las asociaciones que forman parte de la Federació Espectre Autista Asperger de Catalunya (FEAAC), como Aspercamp, son un punto de referencia transversal que apoya a las familias y a las personas, coordinándose con los diferentes servicios públicos asistenciales y tratando de complementar sus carencias para favorecer el desarrollo de la persona con TEA/SA en todos los niveles.

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