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La centenaria Llauneria Mata baja la persiana

Cinco generaciones tras el mostrador. A finales de año cierra la histórica tienda de productos de lata del arrabal Santa Anna a las puertas de cumplir su 150 aniversario 
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Otro negocio histórico de Reus baja la persiana. En este caso se trata de la Llauneria Mata, una aventura familiar que empezó en 1868 y que rápidamente se convirtió en referente dentro del sector hojalatero. Desde entonces, y a lo largo de las últimas décadas, el negocio se ha tenido que reinventar infinidad de veces para no desaparecer. La última ocasión en 2001.

«Cuando nuestro padre decidió dejar el negocio, mi hermana Montserrat y yo, cogimos la determinación de darle una cara nueva y reaprovechar el espacio del taller de hojalatería por una tienda en la que reunir todo tipo de artículos de cocina. Montserrat se puso de cara al público y yo me dediqué a la gestión y las cuentas», comienza explicando Misericòrdia Mata, una de las hijas de Jordi Mata perteneciente a la quinta generación familiar dedicada al producto de la lata
De hecho, en la actualidad es la única Mata que está al cargo del negocio. Según distingue Misericòrdia, el negocio ha pasado por múltiples cambios. Cuando apareció el plástico como competidor, su padre tuvo que ampliar sus conocimientos especializándose en términos de electricidad y fontanería. Una empresa como esta pues, fundada a mediados del siglo XIX por Francisco Mata (el bisabuelo de Montserrat y Misericòrdia), está de lo más rodada.

«Cerramos a finales de año por jubilación y no tenemos relevo generacional. Nuestros hijos no tienen este efecto nostalgia, pues ya cuentan con otro tipo de formación y la vida está montada de otra manera. Con su cierre ponemos fin a muchos recuerdos, pero reconocemos que hemos estado al pie del cañón mucho tiempo y nos convertimos en un referente especializado en el sector de la cocina y la repostería. Hemos hecho talleres de cocina creativa, por ejemplo», explica la también enamorada de las creaciones más experimentales. 

Sobre el paulatino cierre de negocios longevos en la ciudad, Misericòrdia ofrece una visión pesimista de la realidad y asegura  que al final acaba siendo «inevitable» bajar la persiana. En su caso, expone que los clientes que se dirigen a la Llauneria Mata es porque buscan una pieza en concreto. «Con el tiempo nos hemos convertido en vendedores cercanos, pero también garantizamos el perfecto estado de los productos», señala Mata.

Actualizarse sin parar

Una característica de la que hacen bandera desde el arrabal Santa Anna es que a lo largo de todo este tiempo han tenido la capacidad de actualizarse, ya que han probado todo tipo de artículos nuevos para, de esta forma, poder aconsejar mejor a sus compradores. Además, les gusta subrayar que cerrarán el negocio pudiendo presumir de haber antepuesto siempre la calidad por encima de la cantidad. Ahora mismo, disponen todavía de cerca de 7.000 artículos diferentes del ámbito culinario. «No tenemos veinte tipos de paella. Si hay un modelo bueno, tenemos ese», corrobora. 

Según Misericòrdia Mata, el cierre de tiendas històricas es ‘inevitable’

Como anécdota, la también formada en interiorismo y arquitectura, recuerda que Jordi Mata, su padre, «nos contaba que a los 14 años se familiarizó en la creación de embudos para envases de colonia, ya que le encargaron durante un año realizar esa misma tarea. Ardua y minuciosa». 

El inminente cierre de la Llauneria Mata tras décadas de trabajo no es el único que se ha registrado en la ciudad. En los últimos años han sido varios los comercios históricos, todos ellos con más de 100 años de vida, que se han visto obligados a bajar la persiana. Entre los más sonados estarían, por ejemplo, la Joieria Fort o la Merceria Sardà. Los motivos en cada caso son dispares, pero tienen más de un nexo en común. 

Múltiples motivos

Uno de ellos es la jubilación de los propietarios y la falta de relevo generacional. Éste fue el caso de la conocida mercería de la calle Monterols que, en 2014, puso punto y final a tres siglos tras el mostrador. En otros casos está la acuciante competencia del comercio on line, la llegada de las franquicias o el fin de la renta antigua. 

En Reus, según datos facilitados por Unió de Botiguers, cerca de 40 comercios se vieron afectados en 2015 por la llamada Ley de Arrendamientos. Algunas tiendas, como la Joieria Fort, no pudieron hacer frente a los nuevos alquileres y tuvieron que echar el cierre. En el caso de la joyería de la plaza Prim, la decisión supuso poner fin a una trayectoria de 210 de historia y la desaparición de la tienda de joyas más antigua de Catalunya.

Pero no todos los negocios centenarios han paralizado su actividad. Entre los negocios con más solera que siguen abiertos en Reus se encuentran auténticas joyas comerciales como la Antiga Casa Padreny, fundada en 1815 en la calle Hospital donde todavía sigue intacta. Ésta confitería es, a día de hoy, el comercio más longevo de la capital del Baix Camp. Le siguen en antigüedad la Cereria Salvadó (1835); la Armeria Ferré (1840); la tienda Sucesores J. Navàs (1848) o Òptica Salas (1862). Se da la circunstancia que la sexta posición de este histórico ranking  lo ocupa la Llauneria Mata.

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