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La ciudadanía decidirá cómo será el Mercat del Carrilet de Reus del futuro

El lunes se abrirá un proceso participativo para que los reusenses expongan necesidades

M. PLANA

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Con el proceso participativo se decidirá qué sucede con el espacio que ocupa actualmente el Mercat. FOTO: FABIÁN ACIDRES

Con el proceso participativo se decidirá qué sucede con el espacio que ocupa actualmente el Mercat. FOTO: FABIÁN ACIDRES

La zona del Carrilet está a punto de iniciar una transformación para convertirse en «una nueva centralidad», como señala la concejala de Urbanisme del Ayuntamiento de Reus, Marina Berasategui. Será el próximo lunes, 13 de septiembre, que se iniciará un proceso participativo para que vecinos de la zona sur de Reus, pero también el resto de ciudadanía, expongan propuestas para, así, detectar necesidades y, a partir de aquí, iniciar una transformación urbanística del entorno. Una renovación que pasa por el cierre del Mercat del Carrilet, previsto para 2024. No obstante, se destaca que «la zona tiene que tener acceso al producto fresco, lo tenemos claro, pero será ahora que se definirá el dónde y el cómo», explicó ayer Berasategui.

El proceso participativo, que se iniciará justo el lunes, se alargará hasta el 26 de diciembre y se articulará en cuatro fases. Para cada momento, se han programado un conjunto de actuaciones participativas, «también con el fin de generar diálogo», remarca la concejala de Participació, Montserrat Flores. La primera fase (del 13 de septiembre al 10 de octubre) servirá para realizar difusión del proceso y detectar necesidades de los vecinos de la zona sur de la ciudad a través de encuestas tanto online como presenciales a través de puntos de interacción móvil, en los centros cívicos y oficinas de urbanismo. Irá destinada a personas mayores de 14 años que vivan en esta área o que tengan alguna vinculación directa, como por ejemplo, por trabajo. Como punto de inicio, la próxima semana se instalarán 120 banderolas en calles del Carrilet y Mas Iglesias, además de enviar folletos informativos en 7.000 viviendas.

La segunda fase (del 11 de octubre al 21 de noviembre) se abrirá al conjunto de la ciudadanía y servirá para definir los usos de los nuevos equipamientos. Se realizarán también encuestas, además de una paseada de descubierta de la zona. El siguiente paso será la definición de los criterios a tener en cuenta (del 22 de noviembre al 26 de diciembre), «es decir, cómo la gente se imagina estas instalaciones, qué espera encontrarse», puntualiza Flores. Una fase que también estará abierta al conjunto de la ciudadanía. Finalmente, para enero de 2022 se prevé explicar públicamente los resultados de todo el proceso.

«Cabrá esperar para ver qué se acaba materializando y cómo», valora Francesc Jornet, presidente de la Associació de Veïns El Roserar. Mas Iglesias entra también en la zona de actuación, y es que, como detallaron ayer Flores y Berasategui, el radio sería, aproximadamente, «el de 15 minutos andando», cogiendo como punto de partida la zona del Mercat del Carrilet y la estación de buses.

Jornet valora muy positivamente que se pregunte a la ciudadanía sobre el futuro de la zona y que se recojan peticiones, «pero tendremos que ver el resultado final». Justamente esta semana, la asociación vecinal fue informada del inicio del proceso participativo y, de momento, el primer paso a realizar «será mantener una reunión con los vecinos y decidir qué propuestas exponemos». De entrada, lo que tiene claro es que a la zona faltan algunos servicios, «como un espacio para actos culturales, lo que beneficiaría todos los barrios de la zona y también a la ciudadanía de Reus», detalla.

Quienes también han sido informados del proceso son los paradistas del Mercat del Carrilet. Su portavoz, María Jesús Querol, relata que, no obstante, no saben nada sobre su futuro más allá de 2024. «Nuestra voluntad es continuar, no queremos terminar con nuestra actividad en tres años. Lo que esperamos es encajar dentro del proyecto, aunque por ahora hay total incertidumbre».

Como se ha detallado anteriormente, la voluntad del consistorio sería mantener la presencia de producto fresco, aunque todavía por determinar los detalles. Por otro lado, la concejala Marina Berasategui subrayó ayer que, de entrada, se trabaja en varias líneas para fomentar la nueva centralidad del Carrilet: usos vinculados a los jóvenes, la cultura, la movilidad y el transporte y uso residencial. Y todo ello con el fin de alcanzar uno de los objetivos del gobierno: que la ciudad de Reus no se centre exclusivamente en el casco antiguo, sino que se articulen varias centralidades, y el Carrilet sería una de ellas. «Es una de las puertas de entrada a la ciudad», recuerda, por lo que subraya que la transformación del Carrilet y su entorno «no es un proyecto de barrio, sino de ciudad».

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