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La comunidad musulmana en Reus comparte mesa con el barrio Fortuny

Ramadán. Organizó el miércoles un Iftar público en el que participaron ciudadanos, políticos y asociaciones

Carla Bergadà

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Unas 300 personas cenaron juntas platos típicos marroquíes en el barrio Fortuny.  FOTO: Alfredo González

Unas 300 personas cenaron juntas platos típicos marroquíes en el barrio Fortuny. FOTO: Alfredo González

Pasaban cinco minutos de las nueve de la noche de este miércoles cuando la plaza de Gabriel Ferrater i Soler enmudecía para escuchar al imán de la mezquita As-Sunnah de Reus, Abdelhakim Marabou. Las casi 300 personas que compartían mesa dirigieron su mirada hacia la llamada a la oración tras las que los musulmanes podían romper el ayuno.

El espacio empezó a llenarse a partir de las ocho y media de la noche, mientras Mohamed Said, el portavoz de la mezquita As-Sunnah, andaba de una punta a otra con tal de organizarlo y que la cena saliera perfecta. Entre la decena de mesas montadas había caras conocidas: líderes políticos de los grupos municipales, representantes de barrios y asociaciones de la ciudad y miembros del departamento de inmigración en el territorio. Junto a ellos, personas de la comunidad islámica dispuestos a compartir algo más que gastronomía.

Yousra: "Este tipo de eventos son fundamentales para fomentar la multiculturalidad. La realidad es que nos favorecen a todos”

Los ‘camareros' del evento no tuvieron tiempo de descansar; tenían que repartir la comida típica marroquí entre todos los presentes. De primero, ‘harira’, una sopa que se consume tradicionalmente en el mes de Ramadán que llevaba fideos, lentejas, garbanzos, especias... En las mesas había también platos con dátiles, pizzas caseras y triángulos de hojaldre rellenos de pasta y pollo. Los comensales conversaban mientras iban descubriendo nuevas recetas. Y para acabar, antes de empezar con los discursos, sirvieron té con ‘chebakia’ y ‘harsha’, pastas y dulces para todos. Todo ello casero, preparado por personas especializadas en organizar este tipo de eventos. 

Abdelhakim Barabou durante la llamada a la oración.  FOTO: A. González

Entre las personalidades que salieron a hablar después de la cena estaba Mohamed Said. En su discurso, teniendo en cuenta que había numerosos políticos, el portavoz aprovechó para transmitir un mensaje que considera «preocupante»: «Es fundamental evitar los discursos xenófobos, discriminatorios y demagógicos. Los partidos políticos y sus líderes tienen que respetar las minorías étnicas y raciales, culturales o religiosas en sus discursos públicos». En esta línea, Said instó a «promover un discurso positivo e inclusivo, en el que el valor de la diversidad sea palpable, en lugar de mensajes de intolerancia».

Para terminar su intervención, el representante de la mezquita afirmó: «En una sociedad intercultural y plural como es la catalana, cualquier retroceso en el discurso político tiene que ser considerado preocupante y ser rechazado desde el primer momento». Después de él, salieron a hablar delante del público la vicepresidenta de la Federació d’Associacions de Veïns de Reus, la directora de Serveis Territorials de Justícia a Tarragona, el secretario d’Igualtat, Migracions i Ciutadania, la cónsul general de Marruecos en Tarragona y el alcalde.

Para Yousra, este tipo de eventos son «fundamentales». Desde su punto de vista, «fomentan la multiculturalidad y favorecen a todos». Además, ella aplaude que «cada vez se celebren en más ciudades y lleguen más lejos». Elías, que comparte mesa con sus amigos, también lo ve con buenos ojos: «Así también ayudan a los pobres, que pueden cenar más este día». El joven cree que le permite «conocer también más la cultura de los catalanes mientras hablo con ellos».

Este es el tercer año que Santiago Juan Bono participa en el Iftar público —el primero fue en Horts de Miró, el segundo en el barrio Gaudí y éste en el Fortuny. «Es genial para ponernos en contacto con personas de las que no conocemos sus costumbres pero nos preocupan porque convivimos con ellas», explicaba. «Es una muy buena forma de acercarnos unos y otros», terminaba. Mientras, a su lado, un grupo compartía ideas a la vez que probaba los platos.

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