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La crisis incrementa las ventas de segunda mano y los trueques

Tanto compradores como vendedores corroboran que reutilizar permite conseguir lo que quieren más barato

Cristina Valls

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El propietario del establecimiento ´La botiga de segona mà´, Jaume Rofes, muestra un barco de vela de decoración puesto a la venta. Foto: A. MARINÉ.

El propietario del establecimiento ´La botiga de segona mà´, Jaume Rofes, muestra un barco de vela de decoración puesto a la venta. Foto: A. MARINÉ.

El consumo se casa con el bolsillo. ¿Porque gastarse más dinero cuando se puede tener lo mismo más barato? Esto es lo que piensan muchísimos compradores de a pie en la ciudad. De hecho, contemplan la venta de objetos usados como una fuente beneficiosa para obtener ingresos. «Hace tres años y medio que estamos aquí y el perfil de la gente que nos trae artículos es bastante variado. La venta siempre va con depósito y los productos más habituales son muebles y mucha decoración», explica Jaume Rofes, el propietario de La Botiga de Segona Mà situada en la Avinguda Marià Fortuny.

Resalta que el tipo de personas que vienen a comprar suelen ser autóctonas y vienen buscando gangas. Aun así, aporta que «la ciudad aún tiene que experimentar un crecimiento en cultura de segunda mano, un factor más evolucionado en ciudades más grandes, como Barcelona. El futuro y éxito del sector parte de la especialización de este tipo de tiendas».

Pensando en el beneficio

A la hora de sintetizar su trayectoria en el mercado, Rofes dice que en su caso ha observado que las ventas han ido un poco a la baja debido a la competencia digital y la situación económica actual. «Muchas otras tiendas han ido cerrando en la ciudad», continua Rofes mientras ve entrar a una futura vendedora cargando una gran bolsa. «Traigo dos calefactores que ya no uso, porque ahora tendré calefacción. Están nuevos y vengo a ver cuánto puedo conseguir por ellos», expone la mujer. Viene desde Barcelona y, «por no tirarlos, vengo a ver cuan útiles son». La apariencia y la antigüedad de los artículos son variables esenciales para cuantificar el valor del producto. Ocho euros. «¿Tan poco?», objeta ella. «Consume mucha energía», se encoge de hombros Rofes. Y así funciona. La gran cantidad de vendedores viene pensando en el beneficio, por poco que sea. Al igual que en rastros y otros espacios, también hay curiosos expertos que vienen buscando piezas únicas. En la tienda Troc, de la calle del Pintor Fuster, acuden muchos asiduos a estos espacios. «La cultura de la venta de segunda mano está a la orden del día para los jóvenes. Viven una realidad algo más precaria. Quieren ahorrar comprando lo que necesitan. Creo además que, mantener una tienda de esta naturaleza en Reus requiere una gran inversión», comenta Mathieu Murua, un trabajador de la franquicia reusense de la tienda Troc. Posiblemente eso explique el cierre del que hablaba Rofes. Según Murua, de origen chileno y criado en Canadá, « el fenómeno canadiense de la ‘venta de garaje’ está llegando aquí ahora y puede que traiga muchos beneficios».

La amenaza digital

Como ya va siendo habitual, la plataforma digital se pone al día y, en materia de compra de segunda mano no ha tardado mucho. «Los muebles es con diferencia lo que más se vende. Hay mucha gente joven en pisos de alquiler temporal y les viene muy bien.Después viene la ropa y los complementos», explica uno de los administradores de ‘Reus Reútil’, un grupo público de la red social Facebook .

Allí jóvenes reusenses anuncian la venta de productos que no usan o entran para conseguir algo más barato. «Lo que sí que recibimos son muchas peticiones de intercambio», añade.

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