La familia okupa de Reus y la vecina que vigilaba por la mirilla

La vecina del rellano alerta a los propietarios tres días después de conseguir abortar el primer intento. En esta ocasión, la Guàrdia Urbana intervino

Jordi Cabré

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Imagen de archivo de una puerta precintada. FOTO: DT

Imagen de archivo de una puerta precintada. FOTO: DT

El ruido que hace una familia con cinco integrantes no pasa desapercibido en el rellano cuando uno está alerta. Así fue como la vecina del inmueble de la calle Raval de Sant Pere de Reus vio por la mirilla de la puerta que el matrimonio y sus tres hijos forzaban la puerta y entraban en la casa con la intención de okuparla.

Una vez dentro, era cuestión de jugar con el tiempo a favor para que nadie pueda echarlos hasta que llegue un desahucio ordenado por un juez. Y para ello debe pasar un tiempo.

Pero al ser descubiertos por la vecina, ésta llamó a los propietarios explicándoles que en la mañana del martes 23 de julio entraban de forma ilegal en su morada. La propietaria llamó a la Guàrdia Urbana y se dirigió sin perder tiempo hacia su piso de la calle Raval de Sant Pere.

La titular del inmueble explicó a los agentes que el sábado ya intentaron okupar su piso y en la tarde del lunes ella volvió a la vivienda para disuadir a aquellos que quisieran okuparlo.

Los agentes de la patrulla de proximidad preguntaron a la familia, que no pudo acreditar su residencia en este piso y la situación reflejaba que se estaban instalando cuando fueron sorprendidos por la patrulla y la propietaria.

Tras hablar con las partes, la familia se marchó del piso y la propietaria denunció la situación. Para evitar una nueva okupación, la puerta está precintada por la Guàrdia Urbana, una medida añadida a la vigilancia de la vecina de enfrente.

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