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La formación circense revive en Reus en forma de entidad social

El Centre de les Arts Gestuals i del Circ, el Giny, reabre sus puertas este verano tras llevar más de un año sin actividad

Mònica Just

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Los jóvenes se adentran en el mundo del circo. Las acrobacias son algunas de las actividades que más les gustan. Foto: Alba Mariné

Los jóvenes se adentran en el mundo del circo. Las acrobacias son algunas de las actividades que más les gustan. Foto: Alba Mariné

Reus es el epicentro circense de la demarcación. Iniciativas impulsadas por emprendedores locales han ido emergiendo en los últimos años. Pero han sido varios los proyectos de formación en esta disciplina que no han llegado a arrancar.  El bachillerato  que debía impartirse en el Institut Gabriel Ferrater no prosperó por falta de demanda. Y el Giny, Centre de les Arts Gestuals i del Circ, que nació al amparo de los festivales Trapezi y Cos, quedó en vía muerta hace más de un año. Ahora hay una entidad que devuelve el movimiento a este espacio vacío. Una asociación –Grans Projectes Solidaris– que promueve el circo como herramienta de formación y de integración social.

Reus Circ Social es uno de los proyectos que impulsa Reus Projectes Solidaris. La idea nació con el fin de ofrecer actividades circenses, abrir este sector a los más pequeños y favorecer el intercambio cultural. El presidente de la asociación, Rafa Arencon, confiesa que no ha sido fácil arrancar. Querían perfiles de monitores que combinaran las dotes circenses con las educativas. Y poco a poco, todo fue tomando forma. Primero, en las dependencias del Centre Cívic del Carme. Y desde hace unos días han devuelto el movimiento a las instalaciones del Giny, en la zona sur de la ciudad.

Algunos de los jóvenes que participan en los talleres de circo, durante una de las clases realizadas ya en las aulas del Giny. Foto: Alba Mariné

«Lo que hacemos tiene un efecto de integración social. Pero englobamos distintos perfiles. Viene gente que ve con desconfianza el sistema reglado y apuesta por retos educativos distintos. Pero también otras personas que escogen el proyecto por diversión, o por su vertiente social», explica Arencon, satisfecho de poder «educar a los niños desde esta perspectiva» y trabajar con perfiles tan distintos. También hacen refuerzo escolar y organizan excursiones. La inscripción para todo ello es de diez euros al mes (cinco si ya hay inscrito algún hermano). 

Grans Projectes Solidaris es la asociación que promueve esta iniciativa

Moha tiene catorce años y asegura que disfruta con las actividades. Especialmente, con las acrobacias. Su compañero Bilal, de trece años, también tiene devoción por las acrobacias. Y, sobre todo, por aprender y compartir experiencias con sus compañeros, explica. Boujemaa tiene la misma edad, y reconoce que no le importaría dedicarse al mundo del circo cuando sea mayor. «Es muy divertido», añade. Mientras, Wendy y Aina hacen calentamiento. A Wendy le atraen los equilibrios y los estiramientos. A Aina, los malabares.

El valor de poder educar

Ahmed es uno de los monitores. Tiene veinte años. Apenas conocía esta disciplina. Pero se formó precisamente para poder entrar en este proyecto. «Antes hacía algunas acrobacias con amigos, ya me gustaba», explica. Pero ahora tiene la oportunidad de mejorar, y de transmitir sus conocimientos a los demás. «Me encanta poder fomentar la educación», afirma.

La próxima semana iniciarán los Casals d’Estiu, y lo harán con tarifas «sociales», como las del resto del año. «No queremos que el precio sea una traba para la gente que quiera venir», apunta el presidente de Grans Projectes Solidaris. De momento, se desconoce qué ocurrirá en septiembre, ni si podrán seguir en el Giny. Arencon confía en que así sea.

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