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La foto del consenso, hasta el final

La mirada ganxeta. La ciudad necesitaba de un gran acuerdo económico de partidos y entidades para poder reactivarse

Francesc Gras

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Francesc Gras

Francesc Gras

En Reus ya somos un poco más libres. Ya estamos inmersos en la fase 2. Manda narices que ello rija nuestra nueva felicidad. Pero es lo que nos toca vivir después de que este maldito virus haya cambiado por completo todos los ámbitos de nuestra sociedad. Es cierto que en algunos mucho más que otros. Me refiero al de la clase política. 

Ni la profunda crisis desatada por el coronavirus ha unido lo más mínimo a los partidos. En ocasiones, incluso, han parecido estar más lejos en sus posicionamientos de lo que es habitual. Y estos desencuentros, a todos los niveles, han descubierto una gestión deficiente de la crisis del Covid-19. Por suerte, esta  falta de unión ha contado con algunas excepciones. 

El plan contempla una inversión de 4,5 millones para aplicar en 50 iniciativas 

Una de ellas es la que tenemos en la ciudad con el recién estrenado Plan de Reactivación Económica y Social que ha permitido visualizar algo impensable meses atrás. Se trata de la fotografía de la semana pasada con la unión de  todos los partidos con representación municipal. También estaban presentes miembros del ámbito empresarial, sindicatos y el mundo universitario. Todavía es temprano para calibrar el éxito que tendrá un plan que pretende reactivar la ciudad. Sobre todo, porque de los 4,5 millones de euros que se pretenden invertir en unas 50 iniciativas, existe la incógnita sobre si se podrán utilizar todos. 

El lunes pasado gobierno, oposición y agentes del territorio presentaron el nuevo plan. FOTO: A. González

En estos momentos, el consistorio resta pendiente de que Madrid deje vía libre a los municipios para invertir sus remanentes de tesorería para esta finalidad. Parece una petición lógica, pero cosas más extrañas han sucedido en los últimos tiempos. Pero como en política todo puede cambiar en cuestión de horas, la escenificación de principios de semana se desvaneció el viernes. 

Fue a raíz del desencuentro que mantuvieron el PSC y Cs con el gobierno municipal por los planes de éste de no renunciar a formar parte de la Associació de Municipis per la Independència (AMI). De hecho, el pleno municipal aprobó presentar un recurso ante el Tribunal Supremo para recurrir la anulación a la adhesión a la entidad decretada por el Tribunal Superior de Justícia de Catalunya (TSJC). 

El difícil encaje

La intervención del portavoz socialista, Andreu Martín, poniendo al mismo nivel la AMI con la asociación Francisco Franco o la del Rifle, encendió los ánimos, como era de esperar, por mucho que tratara de ejemplificar casos «que no competen a la administración local». Especialmente vehementes se mostraron desde ERC y la CUP a la hora de lamentar lo desafortunado y malintencionado de dichas comparaciones.

Esperemos que todos los desencuentros que ocurrirán en los próximos meses no torpedeen el buen Plan de Reactivación Económica y Social y que éste se quede en poco más que una foto como ha ocurrido en otras ocasiones. El camino será largo.

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