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La fractura política en Reus amenaza con bloquear los presupuestos de 2017

El culebrón de las ordenanzas fiscales acabó ayer con la prórroga de los tributos y el final de la bonificación por pago avanzado. El acuerdo para las cuentas del año próximo parece una quimera

Francesc Gras

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Los grupos municipales de la CUP y el PSC, ayer en el pleno municipal.  Foto: alfredo gonzález

Los grupos municipales de la CUP y el PSC, ayer en el pleno municipal. Foto: alfredo gonzález

El culebrón de las ordenanzas fiscales en Reus quedó visto ayer para sentencia con la celebración del pleno municipal. Una sesión de carácter extraordinario que se desarrolló sin sorpresas y que acabó con la aprobación de los cuatro puntos que se llevaban a votación y con la prórroga, por segundo año consecutivo, de las principales tasas e impuestos.

Eso sí, la cita dejó un interesante debate entre gobierno municipal y oposición repleto de reproches y que evidenció el abismo que separa a las formaciones. Una fractura política que amenaza con bloquear los presupuestos de 2017 que se empezarán a negociar de forma inminente. Una situación que, en caso de producirse, complicaría todavía más el escenario económico futuro del consistorio.

En materia de ordenanzas, la sesión de ayer sirvió para conocer la opinión del alcalde Carles Pellicer sobre todo lo acontecido estos últimos días de reuniones, declaraciones y contradeclaraciones. Pellicer tachó el expediente de ordenanzas de «insuficiente», lamentó «la perversa fragmentación» que impera en el Ayuntamiento y que los partidos antepongan sus intereses por encima de todo. En este sentido, también recordó que , en algunos casos, «se han mezclado conceptos que nada tienen que ver con las ordenanzas como dejar la Associació de Municipis per la Independència (AMI) o municipalizar la basura. Esto es absurdo». No obstante, Pellicer dejó claro que el gobierno hará todo lo posible para evitar tener que aplicar recortes por el desequilibrio de 1,5 millones de euros que se producirá y que los presupuestos no queden prorrogados.

El primero en intervenir en el pleno tras la presentación del expediente fue el portavoz del PP, Sebastià Domènech, quien recriminó la «nula capacidad negociadora del gobierno». Domènech explicó que su partido no comparte la eliminación de las dos bonificaciones, en parte, porque «eliminar el IBI del hospital no sirve para nada cuando representa el 10% de toda su deuda». En este sentido, desde el PP denunciaron de nuevo que los reusenses pagan dos veces por la sanidad.

En una línea parecida se expresaron desde Ciudadanos a la hora de manifestar que «los ciudadanos que tienen domiciliado el IBI y aquellos que se han acogido al pago avanzado son los que sufragarán el IBI del Hospital. Es la Generalitat la que debe asumir su responsabilidad y no los reusenses». Así se expresó el portavoz de C’s, Juan Carlos Sánchez, que tachó las modificaciones de «subida de impuestos» y condicionó el apoyo de su partido a la eliminación de «gastos superfluos con los recursos públicos», en referencia a la adhesión de la ciudad a la AMI.

En este sentido, el concejal de Hisenda, Joaquim Enrech, le recordó que Reus cuenta con una presión fiscal que está un 25% por debajo de la media de las siete principales ciudades de la demarcación, según la Sindicatura de Comptes de Catalunya.

PSC y la CUP fueron, finalmente, las dos formaciones que permitieron al gobierno eliminar el pago avanzado de los impuestos en 2017. El portavoz del PSC, Francesc Vallès, se desmarcó de cualquier negociación con el gobierno y aseguró que «nosotros hemos puesto dos soluciones encima de la mesa para dar respuesta a nuestro compromiso con el IBI del hospital. Pero no podemos pactar nada cuando su problema con el déficit será mucho más grave si no se hace nada». Cabe recordar que, desde la semana pasada, el PSC propuso al gobierno eliminar la bonificación del pago avanzado, una línea que Vallès subrayó que hacía tres años que mantenían.

Él mismo también se mostró muy crítico con la «falta de capacidad negociadora y opacidad del gobierno» y reprochó a Pellicer que no se informara públicamente del expediente de ordenanzas que proponía, una situación, añadió, fruto «de su intención de querer aumentar la presión fiscal a los ciudadanos».

Por su parte, desde la CUP animaron al alcalde Pellicer a recortar en partidas como la Capital de la Cultura Catalana, los Juegos del Mediterráneo o en promoción de ciudad. La portavoz cupaire, Marta Llorens, también dirigió a su homólogo del PSC pare recordarle que «no tienen la paternidad de los acuerdos de mínimos suscritos. Nosotros también defendíamos eliminar las dos bonificaciones» . Llorens también se mostró vehemente con la condición que imponía C’s de querer negociar las ordenanzas si se abandonaba la AMI, una decisión, recordó, que fue aprobada en pleno municipal.

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