Reus Reportaje

La historia de las Hijras: de la mano derecha del rey a pedigüeños de la calle

La fotógrafa reusense Anna Lofi lleva su trabajo a la exposición internacional ‘Vissa of pour l’image’ de Perpignan

Salvat Jordina

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Dos Hijras dándose un beso en Tamiñl Nadú, una de las fotos de la exposición.

Dos Hijras dándose un beso en Tamiñl Nadú, una de las fotos de la exposición.

De Reus a Perpignan después de viajar por todo el mundo. La fotógrafa local, Anna López Figueras, conocida artísticamente como Anna Lofi, inaugurará el próximo 3 de septiembre su último trabajo Hijras, las hijas de los Kinnars en la Casa de la Generalitat de Cataunya de Perpignan. Su obra forma parte de la muestra internacional de fotoperiodismo Visa off pour l’image. El reportaje fotográfico, además, proviene de una beca Clic Fotoperiodisme Jove, de la asociación Diomira y la Agencia Catalana de la Juventud, que Lofi ganó el año pasado.

Con Hijras, las hijas de los Kinnars, quiere dar a conocer la comunidad de personas transgeneras de esta zona de la India, que. Como explica la autora «las Hijras intentan normalizar su vida en la sociedad que desde la colonización británica les ha tenido estigmatizadas». 


La reusense oyó hablar de la Hijras por primera en 2017, cuando viajó a la India con la Fundación Vicente Ferrer como voluntaria en periodismo: «No parecían personas demasiadas sociables, la gente les tenía un cierto miedo y respeto, era un tema tabú entre la sociedad. Esto me hizo despertar mi interés hacia ellas. A veces las veías por la noche, pidiendo dinero en peajes de carretera, vagones de tren o estaciones de bus». 


Justo antes de marchar de su estancia pudo conocer a una familia de Hijras. Las visitaba a su casa y les levaba cosméticos, les hacía fotografías y se las regalaba. «Y ellas se pasaban las tardes peinándome, bailando y cantando. Nos entendíamos poco, puesto que apenas decían una palabra en inglés ni yo en telugu (la lengua que se habla a Andhra, Pradesh)».
Anna estaba muy interesada por la problemática que vive la comunidad transgénero y quería conocer sus historias. El año siguiente volvió a la India: «para ellas fue muy importante y una muestra de compromiso con su lucha. Las condiciones en que viven la gran mayoría son inhumanas. Hace un año, no eran reconocidas como personas».


 «Las Hijras, antes eran muy respetadas e intelectuales. Incluso se creía que tenían poderes», explica la fotógrafa.  «Después de la colonización británica y otros hechos históricos, las Hijras pasaron a un segundo plano y pasaron a ser de la mano derecha del rey, a ser pedigüeños de calle», añade.  Ahora, por fin, se está volviendo a hablar de ellas. Actualmente este colectivo está recuperando el lugar que los corresponde y que ya tenían antiguamente entre la sociedad hindú.


Empujón mediático
Anna quiere dar a conocer historias y problemáticas reales, excluidas de la agenda mediática. Cree que solo así, mostrándolas al mundo, se les puede dar una solución. Con la exposición internacional Visa off pour l’image podrá acercar la realidad de las Hijras a la sociedad. «Para mí es todo un honor poder exponer junto a grandes fotógrafos internacionales. Creo que esto puede ser un fuerte empujón para mi carrera».  

«No sé si puedo ayudar mucho  con mi reportaje, pero con solo que a una persona se le despierte interés, se sienta identificada o cambie su punto de vista verso este colectivo, ya habrá merecido la pena el esfuerzo», concluye.

ENTREVISTA A ANNA LOFI

En el Diari, hemos aprovechado para conocer un poco más a la fotógrafa Anna Lofi.

¿Cuándo comenzó su amor por el fotoperiodismo?
Desde el momento en que me regalaron la primera cámara, yo tenía unos 12 años y ella tenía unos 3 megapíxeles, y ya me la llevaba en todas partes. Cualquier cosa que pasara, yo estaba ahí con mi cámara en la mano. Después encaminé mis estudios hacia el mundo del periodismo. La exposición World Press Photo Barcelona me marcó muchísimo y la Fundación Photographic Social Vision me dio la oportunidad de poder trabajar con ellos durante el montaje del WPP Barcelona 2015. Esto fue un antes y un después en mi carrera. Igual que mi estancia como fotoperiodista voluntaria de la Fundación Vicente Ferrer, en India.

¿Qué idioma hablan sus fotos?
Hay miradas, luces y colores que no las podrías plasmar nunca con palabras. Creo que con el fotoperiodismo es esencial acompañar las fotografías con un texto que soporte las imágenes y te haga al menos cinco céntimos del tema sobre el que hablan.

¿Es difícil labrarse un futuro laboral?
Es un trabajo duro, que pide mucha dedicación y constancia. Yo todavía no me  gano la vida y sé que no será nada fácil lograrlo. Desgraciadamente todavía hay desigualdades entre géneros, a pesar de que hemos ganado mucho en los últimos años.
En países como India, donde la mujer está muy infravalorada, es difícil abrirte camino como fotoperiodista. Yo siempre intento mirar la parte positiva y ver las ventajas que puede tener ser mujer fotoperiodista, sobre todo cuando se tratan temas de género. Tanto por mi edad y mi género, me he encontrado en situaciones que la gente se ha sorprendido de verme viajante sola con una cámara  o me han sacado credibilidad. Intento transformar el que ellos ven como un drama, como una cosa increíble.

¿Como elige un encuadre?
Por lo que quieras expresar, el punto de vista que quieres darle, el objeto que quieras recalcar o a veces las propias limitaciones de espacio. Muchas veces es la fotografía la que te pide como ser fotografiada.

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