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La lucha de un médico de Reus contra la muerte súbita

Youcef Azeli, médico del hospital Sant Joan y del SEM, estudia los síntomas de alarma previos para mejorar la supervivencia 

Sílvia Fornós

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El doctor Youcef Azeli, médico del Servicio de Urgencias del Hospital Universitari Sant Joan y del SEM. Foto: Alba Mariné

El doctor Youcef Azeli, médico del Servicio de Urgencias del Hospital Universitari Sant Joan y del SEM. Foto: Alba Mariné

Inesperada y repentina. La muerte súbita es el fallecimiento que se produce en la primera hora desde el inicio de los síntomas. Mejorar las herramientas prevención es lo que se propone el doctor Youcef Azeli, médico del Servicio de Urgencias del Hospital Universitari Sant Joan de Reus y del Sistema de Emergencias Médicas de Catalunya (SEM).

Es el investigador principal del Estudi dels símptomes d’alarma previs a la mort sobtada i anàlisi de la seva relació amb el perfil clínic i epidemiològic, les causes de la mort i la supervivència, que ha recibido una beca de 6.000 euros al Mejor Proyecto de Investigación concedida por el Consell Català de Ressuscitació.

«La muerte súbita es particularmente dramática porque la víctima no tiene tiempo de llamar al SEM y dar la alerta, y el fallecimiento ocurre de forma extrahospitalaria», explica Youcef Azeli. Hoy en día, la muerte súbita es una de las principales causas de muerte en el mundo industrializado y uno de los grandes retos de la medicina moderna en lo que se refiere a la mejora de la supervivencia.

El doctor explica que «en algunos casos, la persona experimenta un dolor torácico previo, pero en la mayoría de casos no se experimentan síntomas». Estas circunstancias, son las que han motivado al investigador a impulsar el estudio, en el que también participan profesionales del Hospital Universitari Joan XXIII, la Xarxa Santa Tecla, el Institut de Medicina Legal i Forense de Catalunya, l’Atenció Primària de l’ICS, la Universitat Rovira i Virgili, el Institut d’Investigació Sanitària Pere Virgili y el SEM. 

«El objetivo es determinar si los pacientes que sufrieron una muerte súbita presentaron síntomas en las semanas previas, lo que ayudaría a mejorar las herramientas de prevención y, en consecuencia, la supervivencia», detalla el investigador. Añade que «también podremos establecer un perfil de la población de mayor riesgo, al diferenciar y estudiar con detalle los pacientes que han presentado una muerte súbita, nos permitirá conocer la incidencia y sus causas en nuestro medio».

Actualmente, la probabilidad de fallecer por muerte súbita varía con la edad, entre los 35 y 55 años es baja, entre los 55 y 75 años aumenta gradualmente y es máxima a partir de los 75 años.

El estilo de vida y la genética también son determinantes. «La enfermedad coronaria es su principal causa, pero hay muchas otras causas. Fruto del mejor tratamiento del infarto agudo de miocardio, está disminuyendo la incidencia de la enfermedad coronaria aguda, en cambio está aumentando la incidencia de la enfermedad coronaria crónica sobretodo en pacientes de edad avanzada», explica el doctor. 

Supervivencia 

El estudio, que lidera el doctor Youcef Azeli, está integrado en el proyecto ReCaPTa (Registre Clínic Patològic de Tarragona) que estudia la epidemiología de la muerte súbita en el Camp de Tarragona y es pionero en Europa por ser un trabajo con múltiples fuentes de información. «Es un estudio único porque hasta ahora la incidencia de la muerte súbita se había estudiado vía dos fuentes de información: la fuente de los certificados de defunción que sobreestiman la incidencia de la muerte súbita cardíaca y los registros de parada cardíaca extrahospitalaria, que no recogen exactamente cuáles son las causas», explica el investigador. En esta línea, Youcef Azeli recuerda que las estrategias para mejorar la supervivencia de la parada cardíaca extrahospitalaria son cuatro. 

La primera es entrenar y educar a la población. «La supervivencia de la muerte súbita se multiplica cuando se realizan las maniobras de Reanimación cardiopulmonar (RCP) lo antes posible, y también se multiplica cuando hay acceso a un Desfibrilador Externo Automático (DEA), como los que se están generalizando en diferentes espacios públicos», explica el investigador. 

Realizar registros de parada cardíaca o muerte súbita de alta calidad es el segundo de los pilares de la supervivencia. El ejemplo es el registro ReCaPTa. 

En tercer lugar está mejorar la dotación y las herramientas del SEM. Explica Youcef Azeli que «estamos estudiando la biomecánica del tórax porque las compresiones torácicas son la maniobra más importante de la reanimación cardiopulmonar». «La idea es desarrollar nuevas técnicas que permitan mejorar la calidad de estas compresiones torácicas.

Además, estamos trabajando en la mejora de la monitorización de los pacientes que presentan una parada cardíaca con el objetivo de mejorar las herramientas con las que cuenta el SEM». Él mismo destaca que «dependiendo del tiempo que la víctima ha estado sin recibir las compresiones torácicas las secuelas neurológicas serán más o menos graves.

De ahí la importancia de iniciar la maniobra lo antes posible sin tener miedo de producirle un daño al paciente, para garantizar la supervivencia sin secuelas». Por último, el doctor destaca la necesidad de mejorar la investigación en terapias y tratamientos de la parada cardíaca extrahospitalaria.

Youcef Azeli advierte que «la muerte súbita tiene un déficit en infraestructura y dotación económica respecto a otras áreas de la medicina». Para paliar esta falta de recursos, explica el investigador, a través del Institut d’Investigació Sanitària Pere Virgili se recaudan fondos. «La muerte súbita recibe menos inversión que la que se dedica a las enfermedades cerebrovasculares como el ictus, aunque la mortalidad de la muerte súbita es mayor que la de la enfermedad cerebrovascular».  

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