La movilidad sostenible para ir al cole es todavía una asignatura pendiente

La escuela La Vitxeta lleva a cabo un proyecto para ir en bici, pero en general, el coche es el transporte más usado

Montse Plana

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A pesar de las zonas destinadas a padres y madres, no hay suficiente sitio y se aparca en doble fila. Imagen de Joan Rebull. foto: A. González

A pesar de las zonas destinadas a padres y madres, no hay suficiente sitio y se aparca en doble fila. Imagen de Joan Rebull. foto: A. González

Los colapsos de coches en las horas de entrada y salida de los niños del colegio se repiten a diario en todo Reus. Un porcentaje importante de padres y madres dejan o van a buscar a sus hijos con vehículo privado y acaban aparcando en doble fila, obstaculizando carriles de circulación y, por lo tanto, afectando la fluidez del tráfico. En los últimos años, se han implementado medidas con el fin de reducir estas molestias, como las zonas de aparcamiento destinadas exclusivamente a padres y madres en una quincena de colegios de la ciudad, e incluso a principios de 2020, algunos centros optaron por dejar entrar a los niños unos minutos antes para que las entradas fueran escalonadas. «Pero sigue habiendo caos circulatorio, sobre todo por la mañana y cuando salen los niños por la tarde», comenta Cori mientras espera delante de la Escola Joan Rebull.

Pero más que cómo ordenar los coches, Ester Àvila, presidenta de Bicicamp, lo plantea de otra forma: «¿Por qué no se apuesta por la pacificación del tráfico en las zonas escolares?». Para ella, las áreas reservadas para que paren con el coche madres y padres no ayudan a esta pacificación y, por lo tanto, tampoco se incentiva a los más pequeños ir a escuela ya sea en bici o andando «porque para conseguirlo es necesario, primeramente, pacificar las calles», comenta.

Lo que sí ha habido son intentos para reactivar el antiguo proyecto del ‘Bus a Peu’. Fue durante el curso 2006/2007 que se puso en marcha este proyecto, con el que se crearon recorridos con varias paradas donde monitores acompañaban a los más pequeños andando al colegio. Todo con la finalidad de incentivar a los niños para que fueran a pie a la escuela y dejar el coche aparcado. Pero con los años, el proyecto se dejó de hacer. «Recuerdo que había unos carteles en los puntos de encuentro que decían ‘espérate aquí’, y un monitor pasaba y recogía a los niños. Me parecía una muy buena iniciativa y estaría bien motivar otra vez a los escolares para que vayan andando a clase, que es lo que se había hecho siempre», opina Íngrid, madre de dos hijos.
Tras varios años con el ‘Bus a Peu’ aparcado, en 2018 el Ayuntamiento de Reus aprobó una moción presentada por el PSC para recuperar el proyecto, creando un conjunto de trayectos a pie y fomentar la autonomía de los escolares. «Pero no se ha llevado a cabo», explica el portavoz del grupo municipal del PSC, Andreu Martín, que admite que las mociones «al final son compromisos, pero no son de obligado cumplimiento». Por su parte, la también concejala del PSC Tania Agudo, y miembro del Consell Escolar Municipal y de Reus Esport i Lleure, asegura que se ha reclamado en varias ocasiones reactivar el proyecto, «pero solo dicen que lo estudiarán, pero no se acaba haciendo nada». Agudo pone en valor que se trate de un proyecto con un trabajo ya realizado detrás, «y conlleva varios beneficios, tanto de fomento del deporte, como la reducción de la contaminación y de los colapsos de coches».

Preguntado por esta cuestión, el concejal de Educació del Ayuntamiento de Reus, Daniel Recasens, asegura que se está trabajando en ello. «Estamos hablando con los centros educativos para conocer las necesidad en cuanto a movilidad», explica, y no sólo eso, sino que también quieren saber «si los niños se desplazan con patinete, bicicleta o a pie para, a partir de aquí, poder prever, por ejemplo, necesidades para aparcar bicicletas o patinetes», expone Recasens. Además, añade que se ha hecho una consulta a través de las AMPA de las escuelas «y estamos en contacto para que cuando tengan una propuesta concreta en esta línea, ir desarrollándolas».

A La Vitxeta en bici

Los que ya se han organizado para incentivar la movilidad sostenible entre las familias son padres y madres de la Escola La Vitxeta, con el denominado Bicibús. El impulsor es Toni Cañadas, padre de la escuela, quien explica que el objetivo es incentivar el uso de la bicicleta como medio de transporte para ir al colegio. «La escuela está alejada –en el Camí de La Selva– y alguna familia viene andando, pero son pocos. Por la ubicación, la gran mayoría opta por el coche y nuestra alternativa más sostenible es la bicicleta. Andando sería poco viable», detalla Cañadas.

Los primeros pasos se dieron a finales del curso pasado, llegando a hacer una prueba piloto, con el apoyo de Bicicamp, y ha sido este año que se ha implementado. Por ahora, el Bicibús se lleva a cabo dos días a la semana, con el acompañamiento de, al menos, tres adultos: «Uno, delante, un segundo en medio y un tercero al final del grupo», explica este padre. Normalmente son entre cuatro y seis niños los que se animan a desplazarse con bicicleta hacia la escuela y se tiene definido un recorrido: «La primera parada es a las 08.05 horas desde la plaza de la Llibertat, delante del museo, y seguimos hacia la zona del Carrefour, donde hacemos la segunda parada a las 08.15 h. Desde allí, ya nos dirigimos directamente a la escuela». Cuenta que si alguna familia se interesase, el recorrido podría modificarse, «pero de momento somos entre cuatro y seis y esta ruta nos funciona».

Por ahora, la idea es consolidar el proyecto, «hasta que no se hagan nuevos pasos administrativamente». En este sentido, cree que sería interesante entrar a formar parte de Bicibús App, que nace de la entidad Canvis en Cadena, de Vic. Se trata de una aplicación que ayuda a cada centro o ciudad a adaptar el proyecto a la demanda o a sus necesidades, proporcionando recursos para su puesta en marcha.

¿Y Reus está preparada para ir en bici? Para Toni Cañadas falta trabajar mucho, «y hay tramos que, aunque me sabe mal, los hacemos por la acera por falta de seguridad en la calzada», relata. A pesar de todo, valora que «cuando se circula en grupo, los conductores respetan más». Cañadas reconoce que son pocos los niños que van en bici, «aunque muchos padres están interesados, pero al final cada uno tiene sus cosa», admite. Aun así, el proyecto sigue y seguirá adelante.

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