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La nueva ronda de contactos políticos en Reus no evita una nueva moción de confianza

Pellicer deberá repetir la fórmula del 2017. El PSC mantiene su ‘no’ a los presupuestos

Francesc Gras

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FOTO: Alfredo González

FOTO: Alfredo González

El ‘no’ de la oposición a los presupuestos del equipo de gobierno parece inamovible. La nueva ronda de contactos propuesta por el alcalde de Reus, Carles Pellicer, ha permitido acercar posturas pero no cerrar acuerdos más amplios. Así es que, agotado el diálogo, al alcalde sólo le queda convocar un pleno en los próximos días para presentar una nueva moción de confianza que le permita tener los presupuestos aprobados. Sólo un giro de guión inesperado evitaría este desenlace.

Los últimos en ratificar la postura ya esgrimida en el pasado pleno municipal ha sido el PSC. De hecho, la ejecutiva del partido socialista ha decidido esta tarde mantener su ‘no’ a las cuentas. «Las propuestas que nos ha hecho el gobierno siguen sin ser suficientes», explicaba el portavoz del partido, Andreu Martín, al finalizar la reunión. 

Entre las peticiones del PSC que no habrían sido escuchadas está la necesidad de plantear la cuestión relativa al Hospital Sant Joan y su déficit en otros términos y el cumplimiento de las mociones aprobadas a lo largo del mandato y que siguen si llevarse a cabo. «Nuestra opinión es que se han formalizado muy pocos de los acuerdos alcanzados en el pleno, algunos incluso respaldados por el gobierno». Aún así, Martín no cierra la puerta a posibles acuerdos futuros en temas concretos, como ya ocurriera el año pasado, con proyectos como la ampliación del Centre de Lectura o la rehabilitación del paseo de la Boca de la Mina. 

El PP pide salir de la AMI

También está descartado el apoyo de los populares. Sobre todo porque las siete condiciones que piden para aprobar los presupuestos derribarían varias de las líneas rojas del gobierno municipal. Una de ellas sería la paralización del traslado del CMQ al viejo hospital. Pero también «la reducción en un 30% de la partida destinada a alcaldía» o la retirada de la deriva independentista con la salida de la AMI. «El alcalde debe asumir responsabilidades de gestión con valentía política y de carácter político», manifestaba el Sebastià Domènech, portavoz del PP.

El equipo de gobierno, a través de un comunicado, ya anunció el lunes que durante esta nueva ronda de contactos se habían constatado, por parte de algún partido, «líneas ideológicas insalvables para alcanzar acuerdos». Y abandonar la AMI sería una de ellas. Un hecho que también descartaría al grupo municipal de Cs, mucho más beligerante en esta cuestión que los populares. Tampoco hay que pasar por alto el distanciamiento que existe entre Ciudadanos y el equipo de gobierno por la línea judicial adoptada por los primeros.

Para terminar está la CUP, que  ya ha anunciado en más de una ocasión que su apoyo a los cuentas del 2018 está supeditado a la municipalización del servicio de recogida de la basura. Una medida que el alcalde Pellicer, y el resto de concejales del gobierno, rechaza frontalmente. Los cuparies también exigen no llevar a cabo nuevas inversiones debido al nivel de endeudamiento de las arcas municipales. 

La opción de la cuestión de confianza dejará la ciudad de Reus sin los presupuestos aprobados hasta finales del próximo mes de marzo. Y esto teniendo en cuenta que el pleno para anunciar su convocatoria se produzca la semana entrante y que los partidos no cierren ninguna mayoría alternativa (sumar más de 13 concejales) durante el período de 30 días. Una situación, esta última, muy poco probable.

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