La producción de avellana en Reus cae hasta un 70% y los precios siguen «por debajo de coste»

Las lluvias de este año han perjudicado en la cantidad pero no en la calidad, que es muy buena. El sector está preocupado por la crisis de la Covid y que el consumo disminuya

MONTSE PLANA

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El payés Jordi Mariné recogiendo avellanas en Riudoms, esta misma semana. FOTO: ALBA MARINÉ

El payés Jordi Mariné recogiendo avellanas en Riudoms, esta misma semana. FOTO: ALBA MARINÉ

Las previsiones para esta cosecha de la avellana no eran buenas y, ahora, se confirman todavía peores resultados: la producción ha caído más del 70% respecto el año pasado, todo ello sumado a un mercado con precios desplomados que no llega para cubrir los gastos, según detallan los payeses del sector. «La primera impresión fue que la cosecha sería un 50% inferior, pero cuando hemos empezado a recoger las avellanas nos hemos dado cuenta de que se trata sólo de un tercio de lo que vendría a ser lo normal», explica el responsable nacional de fruta seca de Unió de Pagesos, Rafael Español. Aunque haya poca cantidad, la calidad del producto es buena, pero lo preocupante es que el precio es muy inferior a lo deseable. La hoja de cotizaciones de la Lonja de Reus marca el precio de la avellana Negreta a 1,90 euros la libra, «y todo lo que sea por debajo de 2 es inferior a los costes», recuerda Español.

Jordi Mariné, payés de Riudoms, explica que la baja producción se debe a las lluvias del pasado invierno. «La polinización necesita viento y, al llover tanto, este proceso no se realizó correctamente. El resultado es una cosecha muy exigua», relata Mariné.

A la mala cosecha y a los bajos precios se suma otro factor que también perjudicará al sector: la pandemia de la Covid-19. «Los mercados se paralizaron durante el confinamiento y desde entonces todo ha estado muy parado: el turismo, los restaurantes, la industria, los helados... Si ellos producen menos, nosotros no vendemos», dice el responsable nacional de fruta seca de Unió de Pagesos, Rafael Español, quien recuerda que los precios de la avellana también se han desplomado en Turquía e Italia.

También ve complicado el futuro Xavier March, un joven de Riudoms que en 2015 decidió comprar las avellanas que produce su padre y comercializarlas a través de la empresa que creó: Cal Sec, en la que se encarga de romper, tostar, envasar y distribuir. «Con una cosecha del 25-30% de lo que sería habitual, este año no es rentable. No servirá para cubrir gastos», relata. En su caso, recuerda que durante el confinamiento la venta de avellanas fue buena, «pero ahora los restaurantes compran menos cantidad. Espero que la situación mejore en invierno, que es cuando se consume más fruto seco». Tiene esperanzas, aunque también es consciente de que la crisis provocada por la Covid-19 puede perjudicar, «porque si la gente está en una mala situación económica, no podrán gastar», admite.

La impresión del sector es que «la avellana no acaba de arrancar». En este sentido, recuerdan que el año pasado hubo una muy buena cosecha, pero que los precios no acompañaron; en 2018, les perjudicó los fuertes vientos; y este 2020, hay muy poca cantidad. En el caso de Jordi Mariné, de 66 años, él está jubilado tras dedicarse desde los 13 a este cultivo. Aun así, sigue cosechando con la ayuda de sus hijas porque esta es su pasión, «pero te desmoralizas en años como este».

Por su parte, a Rafael Español le preocupan los jóvenes payeses que se han incorporado recientemente al sector: «Ya van justos a raíz de los vientos de 2018 y, ahora, esta pésima cosecha. Aun así, cabe destacar que, aunque las lluvias han perjudicado la producción de este año, han ayudado a los avellanos».

Potenciar el producto de Km0

La cosecha es exigua, pero la situación quizás mejoraría si el precio que marca la Lonja de Reus fuese más elevado. «La solución es comercializar sin intermediarios», exclama Mariné. De hecho esto es lo que hace Xavier March, quien explica que él compra el producto a su padre a un precio algo más elevado que el de la Lonja y, posteriormente, también lo vende más caro. «Hay quien valora la calidad y apuesta por comprar más caro, pero todavía se tiene que hacer un largo recorrido para potenciar la avellana local», explica. Sus clientes son pequeñas tiendas locales de municipios como Riudoms, Reus o Tarragona. «Son clientes muy fieles. Tenemos muy buena calidad, ¿por qué comprar la de otros países?», se pregunta.

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