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La residencia de Horts de Miró de Reus no abrirá hasta finales de año por problemas jurídicos

Generalitat y Ayuntamiento ultiman un convenio bilateral para concertar las plazas públicas

Marc Càmara

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La residencia, ubicada en la calle de la Bonaigua, está equipada desde finales del año pasado y a punto para abrir. FOTO: Alfredo González

La residencia, ubicada en la calle de la Bonaigua, está equipada desde finales del año pasado y a punto para abrir. FOTO: Alfredo González

La residencia de Horts de Miró no abrirá sus puertas hasta, como mínimo, finales de año. La razón son los problema jurídicos para concertar las 24 plazas públicas que financiará la Generalitat. Y es que, aunque el equipamiento está a punto para abrir puertas desde finales de 2017, la aplicación del artículo 155 y el cese de la Consellera Trabajo, Asuntos Sociales y Familias, Dolors Bassa, a finales de octubre del pasado año, truncaron el concurso para adjudicar las plazas a la residencia. Bassa era la única persona en la Conselleria que tenía potestad para firmar el concierto.

A pesar que el pasado mes de junio tomó posesión del cargo el nuevo Govern de la Generalitat y que se levantó la intervención del gobierno estatal en Catalunya, problemas jurídicos impiden reprender el concurso. Unos problemas que desde la Generalitat y desde el Ayuntamiento de Reus están trabajando para solucionar. 

Según cuenta al Diari la concejal de Benestar Social de Reus, Montserrat Viella, «estamos esperanzados en poder abrir tan pronto como sea posible. De hecho, entendemos que la residencia estará abierta antes de finalizar el año». Cuenta Viella que «los servicios jurídicos están trabajando intensamente porque se pueda abrir cuanto antes mejor. Buscamos una nueva fórmula con un convenio entre el Govern y el Ayuntamiento en el que debe implicarse también quien gestionará la residencia». Vilella hace referencia a la Fundació Sagessa Social, una de las entidades administrativas que forman parte del denominado Grup Salut. 

Los técnicos ultiman el nuevo convenio, que será un acuerdo bilateral para que puedan estar disponibles las 24 plazas públicas en la residencia. Una vez esté listo, se abrirá el primer piso de la residencia de Horts de Miró con un total de 29 plazas, pues habrá cinco más de privadas. 

La situación nacional ha pospuesto una inauguración que se preveía para finales de 2017. Entonces se terminó de equipar la instalación, con una inversión de 200.000 euros. El retraso en la aprobación de los presupuestos de la Generalitat hizo temer a los responsables municipales que la residencia no podría estar plenamente operativa hasta 2018, pero una partida destinada al equipamiento reusense permitió fijar una fecha de inauguración para finales de año. «El 155 lo paró todo», dice Vilella. 

La concejal lamenta «que por cuestiones ajenas a las necesidades sociales de la ciudadanía se haya visto truncada una adjudicación de plazas que ya estaba hecha en septiembre del año pasado». Admite no conocer exactamente qué problemas jurídicos afectan al concurso de las plazas «porque nunca nos habíamos encontrado con ello». Añade que «lo que no puede hacer la Generalitat es retomar un concurso, un proceso de licitación que quedó truncado».

Sin actividad

Vilella lamenta también que durante el tiempo en que estuvo en vigor el artículo 155 «la Ministra Dolors Montserrat no hiciera nada para agilizar los trámites», y critica que las fuerzas políticas de la oposición en Reus «hayan querido hacer sangre del asunto y no aprovecharan en el momento en el que podían hacer alguna cosa internamente a través de sus partidos» para reactivar el asunto y «no lo hicieran». 

Con la apertura de la residencia d’Horts de Miró, la ciudad ganará 24 plazas públicas, a la espera de poder consignar más plazas para abrir un segundo piso que pude albergar una treintena más de plazas. 

Todas ellas hay que sumarlas a las más de cincuenta de la residencia de Marià Fortuny y a las más de noventa de Roger de Llúria.
Montserrat Vilella dice que «las necesidades de plazas públicas no están resueltas en ningún lugar del territorio, pero nos dicen que Reus no es de las ciudades en peor situación». Orgullosamente, defiende que «en los últimos años, en un marco económico complicado, con presupuestos públicos ajustados, se han abierto alrededor de 150 plazas. Una vez esté inaugurada la residencia de Horts de Miró «tendremos una buena situación en la ciudad». 

Antes de iniciar cualquier otra residencia pública «debemos cubrir los objetivos de aquellas que tenemos concertadas. Podemos poner a disposición nuevas plazas pero necesitamos que la Generalitat nos las concierte, que atribuya dinero público. Sino no arreglaremos nada. Como ciudad debemos facilitar el proceso, pero tenemos margen. 

Asistencia en el domicilio 

Aún así, Viella admite que no podrá responderse ante las necesidades sociales y el reto que plantea una población que se espera eminentemente envejecida para las próximas décadas. Por todo ello asegura que «debemos avanzar en otras fórmulas de atención permanente para la gente mayor. Hay que trabajar para dar cobertura a las personas que quieran quedarse en su casa».

Desde el consistorio se trabaja en varias líneas, como el Banc d’Ajudes Tècniques, que permite equipar los hogares de personas que tienen dependencia, así como el Servei de Teleassistència o el de Ajuda a Domicili. «Hay, además, otras fórmulas, como la prueba piloto iniciada en la promoción pública de La Patacada. Pisos para personas mayores de 65 años que  apuestan por ir a vivir en un lugar que reúna las condiciones necesarias para afrontar el momento actual y los venideros, los años de vejez».

Asumiendo que entraran en una fase de dependencia, «intentamos que haya un seguimiento exhaustivo de la trabajadora social, que les pueda poner a disposición los servicios necesarios y que, cuando uno mismo los necesita, no es suficientemente consciente que los precisa. «Todo ello facilita que la persona encare en su propia casa esta etapa y pueda ser autónomo supliendo la dependencia con factores externos», concluye Vilella. 

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