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Reus Comercio

La rotación comercial provoca el cierre de seis tiendas en Llovera y Monterols

Los cambios de negocios se repiten en esta época del año después de que ambas calles registraran plena ocupación

J. SALVAT / F. GRAS

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A diferencia de la calle Llovera, en Monterols las franquicias superan superan en número al comercio local. FOTO: ALFREDO GONZÁLEZ

A diferencia de la calle Llovera, en Monterols las franquicias superan superan en número al comercio local. FOTO: ALFREDO GONZÁLEZ

La rotación comercial en el centro de Reus se repite de forma cíclica casi todos los años durante esta época. Y ello, en la actualidad, se traduce con seis tiendas cerradas entre las calles Llovera y Monterols junto con otra, la de ReusParísLondres, que bajará la persiana a finales de mes. Una situación que todavía llama más la atención porque hace unos meses se registró plena ocupación.

Los movimientos de cierres y aperturas de negocios en el centro preocupan a los comerciantes, tanto por la situación que atraviesa el sector como por la falta de una etiqueta propia. «De cuarenta y seis bajos que hay en la calle Monterols, sólo quedamos cinco de toda la vida: La Casa Pujol, Solanes Joier, Corseteria Amill, Creu Blanca y nosotros», explica Ramon Folch de Calella, una de las tiendas con más solera de la ciudad. Para este comerciante, la desaparición paulatina de la competencia es una mala noticia. «Nos estamos convirtiendo en una calle cualquiera. Estamos perdiendo la identidad que tanto gustaba a los clientes», sentencia, sin dejar de mencionar que Reus tiene que luchar por convertirse en un centro comercial al aire libre y de calidad.

Uno de los cierres más significativos de los últimos tiempos ha sido el de la Sastreria Queralt, con 110 años de historia. «Tenemos una mezcla de preocupación y tristeza porque los locales emblemáticos están cerrando, apunta Alex Andreu, de Casa Pujol, uno de los establecimientos bandera de la ciudad situado en la calle Monterols. «Al final, resistimos los comercios que estamos especializados. Los que ofrecemos un producto de calidad, un trato personalizado y que tenemos identificado a nuestro cliente», añade.

El liderazgo de las franquicias en la calle Monterols es algo distinto en Llovera, donde el comercio local todavía está la par con las grandes firmas. Los ejemplos son muchos: Jofré, Niepce, Òptica Salas, Joguines Segú o la joyería Rovira Fusté. Eso hace que, entre ambas calles, sumen unos 80 locales de los cuales cerca de la mitad son negocios de proximidad.

Falta de relevo generacional

Los comerciantes con los que ha hablado el Diari señalan tres motivos principales a la hora de enumerar las causas que provocan la pronunciada rotación comercial que se vive año tras año. Por un lado está el elevado precio que se paga por los alquileres del centro, que rondarían los 3.000 euros de media.

Por otro lado, surge la falta de relevo generacional como ha sido el caso de la Sastresia Queralt y otros tantos comercios locales más. «Los jóvenes ya no quieren involucrarse en este tipo de negocio, buscan otras condiciones», apunta Folch desde la tienda Calella. Él mismo también cuenta con trabajadores que llevan décadas en el establecimiento, un caso cada vez menos común. «Hoy las cosas han cambiado y el comercio se ve, mayormente, como un trabajo temporal», sentencia.

Y en último lugar está el factor de la competencia, tanto con los comercios del centro como los que se encuentran en los centros comerciales como La Fira. «El centro comercial del Parc Sant Jordi ha creado una división de públicos», asegura Folch, que añade: «tampoco podemos competir con su capacidad horaria». Muchos comerciantes, además, lamentan la marcha del grupo Inditex de las calles del centro por la enorme atracción de público que generaba.

Precisamente, para competir contra las grandes superficies, desde El Tomb de Reus trabajan en la dirección marcada por la Generalitat en cuanto a la lograr la distinción de Àrees de Promoció Econòmica i Urbana (APEUs), algo así como un nuevo modelo comercial de colaboración público-privcado para gestionar los servicios adicionales destinados a promover una zona comercial gracias a los ingresos procedentes de cuotas obligatorias. De momento, tanto la entidad comercial como la Cambra de Comerç de Reus están trabajando para incluir algunas enmiendas a la normativa que se está redactando desde la Generalitat.

«Es una de las pocas herramientas pensadas para beneficiar a todos los colectivos –comerciantes, propietarios y clientes– que nos quedan para afrontar el futuro», aseguraba Jacint Pallejà de El Tomb de Reus, quien siempre han defendido la aplicación de un modelo en el centro de la ciudad parecido al de las superficies comerciales artificiales.

De hecho, podría decirse que los comerciantes de la calle Major actúan de forma parecida con ciertas acciones que realizan durante el año. La última de ellas la que se puede ver en la actualidad con la calle cubierta con unas lonas de colores amarillo y azul.

Comercio electrónico

«Internet ha hecho daño a muchos negocios. No podemos ofrecer las mismas rebajas que se ofrecen en la red porqué aquí tenemos que pagar gastos como la electricidad o a los trabajadores», argumentan desde Casa Pujol. El devenir futuro del comercio electrónico es otra de las cuestiones que más preocupan, al igual que el descenso del turista comercial. Sin ir más lejos, desde la tienda Calella aseguran que se trata de una apuesta que en su día funcionó de forma muy positiva y que se ha perdido.

«Antes teníamos amigos que venían desde el País Vasco, Zaragoza o Tarragona a la ciudad para comprar. De aquello ya no queda nada», lamentan desde la histórica tienda.

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