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La tímida relajación de las medidas restrictivas no contenta al comercio

Los comerciantes muestran su decepción por tener que seguir cerrados en sábado y los centros comerciales lamentan que sus restaurantes continúen con la persiana bajada

JOAN MORALES-ACN

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Imagen de archivo del interior de La Fira Centre Comercial de Reus, con sus tiendas cerradas. A partir de lunes abren. FOTO: ALFREDO GONZÁLEZ

Imagen de archivo del interior de La Fira Centre Comercial de Reus, con sus tiendas cerradas. A partir de lunes abren. FOTO: ALFREDO GONZÁLEZ

Decepción en el sector comercial catalán ante la tímida relajación de las medidas restrictivas que el Govern de la Generalitat aplica para intentar luchar contra la Covid-19. Unos pequeños retoques que deja todo prácticamente igual a como estaba y que solo afectan a los centros comerciales y a las tiendas de más de 400 metros cuadrados, que a partir de este próximo lunes podrán abrir de lunes a viernes, con un máximo del 30% de su aforo. Por contra, el resto de comercio -que no sea esencial- sigue sin poder abrir los sábados y también tienen que mantener su actividad entre semana.

La presidenta de la Unió de Botiguers de Reus, Meritxell Barberà, no podía ser más clara a la hora de valorar las nuevas medidas anunciadas ayer por los consellers de Salut e Interior, Alba Vergés y Miquel Samper. «No nos parecen unos cambios nada buenos. No entendemos porqué seguimos sin poder abrir los sábados, cuando los comercios tenemos las mismas medidas de seguridad de lunes a viernes que los sábados y si el confinamento sigue siendo comarcal, nos vendrán los mismos clientes entre semana que en sábado. No hay que olvidar que hay muchos sectores, como el de la moda, muy perjudicados especialmente en esta época de rebajas», asegura la representante de los comerciantes de Reus.

Barberà considera que existe un cierto agravio con otros sectores comerciales. «Intentamos entender las medidas pero es muy difícil. ¿Porqué hay sectores que sí pueden abrir el sábado y otros no.? Al covid le da igual que la tienda que esté abierta sea esencial o no», se lamenta, además de añadir que «el sábado es un día bueno para nosotros porque la gente puede comprar con más tranquilidad. Si nos obligan a cerrar para reducir la movilidad no sirve porque en cambio puedes ir a hacer el vermut o a comprar a una tienda de las consideradas esenciales».

Por último, Meritxell Barberà, además de reconocer estar «decepcionada, porque esperábamos poder abrir los sábados», recuerda que «los comercios cumplimos con todas las medidas de seguridad, porque lo más importante para nosotros son nuestros clientes».

Otro sector, dentro del comercio, que no acaba de estar del todo de acuerdo con la relajación de las medidas anunciada ayer, es el de los centros comerciales. Por un lado están contentos por poder abrir, aunque sólo sea de lunes a viernes, aunque con algunos matices.

Mayte Forján, gerente de La Fira Centre Comercial, asegura que «estamos contentos por poder reabrir al público», aunque puntualizar que «pensamos que esta reapertura se tendría que haber producido mucho antes». Forján recuerda que «tanto nuestros equipamientos, como los de los diferentes establecimientos que están en La Fira estamos preparados para atender al público y garantizar a todas las personas las máximas medidas de higiene, limpieza y seguridad, como siempre hemos hecho».

Por su parte, desde el Parc Central de Tarragona, su gerente, Miguel Ángel González, reconocía al Diari que «la valoración de esta reapertura no puede ser negativa, porque después del tiempo que llevamos cerrados, una mínima mejora siempre es mejor de como estábamos hasta ahora, después de las pérdidas millonarias que arrastramos desde que empezó la pandemia».

Respecto al hecho de que tengan que seguir cerrados en sábado, González es de la opinión de que «si esto se aplica por seguridad, cuanto más restricciones hayan y menos opciones tenga la gente para ir a un centro comercial más aglomeraciones se producirán. El sábado es un día que la gente tiene más tiempo para comprar y entendemos que con la restricción de aforo y el confinamiento comarcal ya habría suficiente para que pudiésemos abrir también en sábado».

En poco días se cumplirá un año del decreto del primer estado de alarma que nos confinó a todos durante ocho semanas. Puestos a hacer balance, y al margen del dinero que han perdido durante estos 12 meses, al gerente del Parc Central le preocupa lo que pueda pasar a partir de ahora. «Hay que tener en cuenta que lo que está pasando va a generar un cambio de paradigma en el consumidor. En contra de fortalecerse el comercio de ciudad, los clientes optarán por comprar a través de plataformas que operan lejos de nuestro territorio. Las pérdidas económicas al final son hasta cierto punto irrelevantes, porque lo que importa es lo que vendrá después y si cuando retomemos la normalidad el cliente emigrará a otras plataformas tendremos un problema».

Miguel Ángel González, al igual que su colega Mayte Forján, quiere insistir en «el gran trabajo que hemos hecho todos los centros comerciales para ofrecer seguridad a nuestros clientes y cumplir con las normas de seguridad». Al respecto, el gerente del Parc Central recuerda que «más del 25% de nuestro presupuesto del 2020 estuvo destinado a poner en marcha las medidas anticovid, una inversión muy fuerte que no hemos podido amortizar».

Malestar en los restaurantes

Otro aspecto que preocupa al gerente del Parc Central es que los restaurantes de los centros comerciales sigan cerrados. «No entendemos porque no dejan abrir los restaurantes de los centros comerciales, cuando estos locales son más seguros que muchos de los que hay en la calle, a nivel de ventilación, limpieza, etc. Los restaurantes de los centros comerciales, desde el 16 de octubre, solo han abierto una semana (del 14 al 21 de diciembre), y esto es gravísimo para sus intereses», se lamenta González.

Sobre este tema, el Gremi de Restauració lamentó ayer que los restaurantes de los centros comerciales sigan cerrados. De hecho, el gremio recordó que el cierre de estos locales se remonta al 16 de octubre, una decisión que considera «una condena a muerte» para el sector. «Es una medida discriminatoria y arbitraria; estamos hablando de familias que se ven abocadas a la ruina y a arrastrar deudas durante años», comentaron desde el gremio.

Por su parte, en la misma línea, desde la asociación catalana Comertia calificaron la prórroga a las restricciones a la restauración de decisión «injusta e injustificada» y afirmaron que después de conocer las medidas ha aumentado «el sentimiento de impotencia e indignación entre los restauradores de centros comerciales» puesto que el sector en los centros comerciales lleva 230 días sin abrir. En este sentido, la entidad también ha avisado que el empresariado se encuentra «entre las cuerdas», puesto que por un lado los propietarios de los complejos no admiten negociación y por la otra ven como el Govern les impide retomar la actividad.

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