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Las 'Tres Gràcies' emocionan Reus

La capital del Baix Camp ha vivido este mediodía el momento más emblemático de la Semana Santa reusense

Montse Plana

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El Sant Crist de la Sang llegando a la plaza de la Puríssima Sang este mediodía. FOTO: DT

El Sant Crist de la Sang llegando a la plaza de la Puríssima Sang este mediodía. FOTO: DT

Silencio, devoción y emoción es lo que se ha podido respirar este mediodía en la plaza de la Puríssima Sang de Reus. Centenares de personas se han congregado en este punto para recibir la imagen del Sant Crist de la Sang durante la Processó de les Tres Gràcies, un acto único de la capital del Baix Camp que no deja a nadie indiferente, todo un emblema de la Semana Santa reusense. Era el retorno de la imagen a su iglesia titular, después que, a media mañana, fuese trasladada en procesión hasta la Prioral de Sant Pere, donde a las 12 h se daba inicio a la Solemne funció de l’Agonia, presidida por la venerable imagen del Sant Crist de la Sang. Mientras tanto, las calles que unen la Prioral con la parroquia de la Puríssima Sang se han llenado de gente que no quería perderse las ‘Tres Gràcies’. 

A las dos y media del mediodía, el Sant Crist de la Sang salía solemnemente de la Prioral y empezaba el retorno ante la atenta de mirada de fieles, todos en silencio. A esa misma hora, la plaza de la Puríssima Sang ya estaba totalmente llena y, aquellos que iban llegando, se han tenido que conformar en quedarse en segundas filas y ponerse de puntillas para poder ver alguna cosa. 

La hora prevista de llegada era a las tres del mediodía y, cuando faltaban menos de diez minutos, algunos ya se ponían nerviosos. «Deben ir tarde, porque aún no han llegado», comentaban. Pero justo entonces, se ha sentido una corneta. «¡Ahora!», respiraban tranquilos algunos. Subiendo por la calle del Hospital, se han empezado a visualizar los Armats de la Reial Congregació de la Puríssima Sang, acompañados por el sonido de tambores, cornetas y, con las lanzas, marcando el paso. Aún estaban lejos, pero las miradas de los presentes ya estaban centradas en su imagen.

Tres del mediodía en punto, hora en la que murió Jesús. Toque de corneta. Silencio. Miradas atentas. Los Armats han entrado en la plaza y han formado un pasillo picando con sus lanzas en el suelo. El Capità Manaies ha pedido la apertura del templo dando tres golpes a la puerta con la parte baja del bastón del estandarte y se ha hecho un silencio sepulcral en la plaza. Ha sido entonces, cuando la Escolania del Sant Crist y la Capella de Cantors i Músics han empezado a entonar el tradicional 'Vexilla Regis' y, detrás suyo, se aproximaba la imagen del Sant Crist de la Sang.

«¡Visca Crist Rei!»

Ha llegado el momento más emotivo. El Sant Crist ha travesado el pasillo de los Armats, se ha colocado a la puerta de entrada a la iglesia de la Puríssima Sang y, ante el silencio sepulcral que guardaba toda la plaza, el portador ha girado la imagen al público para poderle pedir lo que se llaman las ‘Tres Gràcies’. Algunos era la primera vez que presenciaban el acto, y miraban con curiosidad la escena. Otros, la emoción les ha invadido y no han podido retener las lágrimas. Después de unos largos segundos, alguien ha gritado: «¡Visca Crist Rei!», a lo que los asistentes han contestado con la misma energía y de forma unánime: «¡Visca!», y rápidamente, la imagen ha entrado en su templo. 

 

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