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«Las calles adyacentes al Carrilet quedan excluidas de la reforma y nos perjudica»

Cuando se cumplen 10 años de la creación del parking y la transformación de esta avenida, a nivel vecinal se cree que se ha ganado en movilidad, pero comercialmente «se ha perdido»

MONTSE PLANA

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El parking del Carrilet dispone de 350 plazas distribuidas en tres plantas subterráneas y sin columnas. FOTO:  FABIÁN ACIDRES

El parking del Carrilet dispone de 350 plazas distribuidas en tres plantas subterráneas y sin columnas. FOTO: FABIÁN ACIDRES

El 23 de febrero de 2011 se inauguraba el parking subterráneo del Carrilet de Reus. Se abrían al público 350 plazas distribuidas en tres plantas incluidas en la red municipal de aparcamientos. Pero también se daba por finalizada la reforma urbanística de la avenida del Carrilet: se eliminaron las plazas de parking que había en superficie en el paseo, se ampliaron las zonas para peatones y toda la avenida pasó a ser de plataforma única. Pasada ya una década, muchos son los que ven la reforma como un avance: «Era necesario un parking en la zona. Antes había problemas para estacionar y hay edificios que no disponen de aparcamiento propio. En cuanto a la parte urbanística, toda el área central del paseo se ha revitalizado, con terrazas y mucho movimiento», explica el presidente de la Associació de Veïns El Carrilet, Salvador Cabré.

Vecinalmente se ve la actuación como un revulsivo, aunque no para todos los sectores la reforma ha representado lo mismo e incluso algunos afirman que les ha perjudicado. Es el caso de los comercios ubicados en las calles colindantes a la avenida del Carrilet, zona en la que en los últimos años varias tiendas han ido bajando la persiana. Los que todavía persisten critican que sólo se actuara en el paseo, mientras que las calles adyacentes «quedan abandonadas».

Así se expresa Maria Antonia Ramos, desde la Pastisseria El Carrilet, en la calle de Eduard Toda. «El paseo quedó muy bonito, pero no se actuó en las calles cercanas y, además, sufrimos las obras. Estuvimos a punto de cerrar, porque entre los trabajos de la avenida Carrilet y las de Pere el Cerimoniós quedamos aislados y los clientes no podían llegar a la pastelería. Fue un año muy malo», recuerda Ramos. Añade también que se modificó el sentido de circulación de la calle, «y si antes era de entrada al paseo, ahora es de salida. Ya no pasa prácticamente nadie por aquí», detalla, además de señalar que «muchos comercios han ido cerrando. Las calles adyacentes hemos salido muy perjudicadas», lamenta Ramos, que cree que vendría bien mejorar todo el entorno del Carrilet.

Desde la misma avenida, los comercios tampoco tienen buen recuerdo de las obras y, con diez años de perspectiva, no creen que les haya beneficiado. Es el caso de Cori Ribelles, de Perfumeria Cori Ribelles. En el momento que se creó el parking subterráneo y se reformó toda la rambla, el negocio lo llevaban sus padres. Pero recuerda las dificultades que supusieron: «Lo que se perdió durante ese periodo, no se ha recuperado... Recuerdo que la gente no podía cruzar el paseo, teníamos las obras muy cerca y fue un desastre», recuerda. En cuanto a la reforma del paseo y la creación del aparcamiento, a efectos prácticos señala que no ha beneficiado a su negocio, «a los bares y restaurantes seguro, pero en mi caso, no se ha notado nada». También considera que se habría podido aprovechar la renovada avenida para habilitar un parque infantil mayor: «Ahora lo han ampliado, pero creo que podría ser más grande». En cambio, para la restauración, la actual fisonomía de la avenida del Carrilet «es ideal» y «cómoda». Así lo ve José Jiménez, desde La Creme de la Creme, ubicado en el mismo paseo.

El presidente vecinal, Salvador Cabré, recuerda el rechazo inicial por parte de los propios vecinos de la zona. «Entre los trabajos, que se talaron los árboles que había... Hubo oposición, pero a la larga ha sido beneficioso, sobre todo por la falta de aparcamiento que había», detalla Cabré. Recuerda que muchos vecinos usan las tarifas anuales del parking, que está incluido en la segunda corona de la red de aparcamientos subterráneos municipal. De hecho, fuentes municipales subrayan que se trata de un parking con demanda a nivel de abonados, con un precio de 53 euros al mes y se puede aparcar durante 12 horas al día. También se destaca que la puesta en funcionamiento de este equipamiento supuso un traslado de abonados del Baluard hacia el Carrilet, «lo que permitió mejorar la oferta comercial del aparcamiento del Baluard, que a menudo se encontraba en una ocupación cercana al 100% en horarios comerciales», se señala desde el consistorio.

La cifra de usuarios del parking del Carrilet se sitúa por encima de 200.000 cada año, lo que supone, aproximadamente, el 10% de los usuarios de la red municipal.

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