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Las caravanas se apoderan de los descampados y caminos de Siurana

El sector turístico pide más control del campismo ilegal mientras que el consistorio asegura «hacer todo lo posible»

JORDINA SALVAT

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Una veintena de turismos aparcados en una esplanada a 300 metros de Siurana. FOTO: DIARI DE TARRAGONA

Una veintena de turismos aparcados en una esplanada a 300 metros de Siurana. FOTO: DIARI DE TARRAGONA

Siurana nunca pasa de moda. El patrimonio natural e histórico de este pueblo del Priorat lleva años siendo un reclamo irrechazable para viajeros de todo el mundo que inundan esta localidad agregada a Cornudella del Montsant. Algo que no ha cambiado ni con las restricciones de movilidad de la Covid-19: las carreteras, caminos y explanadas que conectan Cornudella con Siurana se encuentran, aun así, ocupadas por decenas de caravanas y furgonetas que acampan en los caminos, párquines y explanadas de la zona.

«No entendemos cómo puede ser que haya vehículos con matrículas de toda Europa acampados en la zona», explica Toni Arbonés, propietario del Camping Siurana. Él, como el resto de campings de Ulldemolins y Pobleda, sufre para mantener el negocio abierto: «Mientras nuestras instalaciones están vacías, en los caminos y descampados que van hacia el pueblo hemos llegado a ver una cincuentena de furgonetas acampadas».

La zona del Margalef y la de Siurana son conocidas entre los escaladores como «el paraíso». Este último paraje tiene más de 800 vías abiertas, la mayoría de grado para profesionales. Lo que supone un incentivo turístico en invierno y primavera. El problema, denuncian desde el sector turístico, «es que se trata de unos visitantes que acampan de forma ilegal, dado que no está regularizado», señala Arbonés. Algo que les genera impotencia, porque ven que su esfuerzo en potenciar el patrimonio -él fue uno de los que abrió muchas de las vías de escalada- y alojamiento no se ve recompensado. «Son gente que solo viene a consumir agua», asegura. «Los del sector estamos teniendo perdidas económicas, pasándolo mal y mientras tanto vemos como sigue viniendo un turismo ilegal». Por todo ello, junto a la Associació de Campings de la Costa Daurada, han pedido en reiteradas ocasiones al Ayuntamiento de Cornudella que ponga cartas en el asunto.

Un turismo vital para el comercio

El alcalde de Cornudella, Salvador Salvadó, asegura comprender el problema pero defiende que hay que buscar «regular desde el equilibrio». Esto se debe a que la llegada de este tipo de turistas es muy importante para los negocios del pueblo: «sufrirían mucho si no viniera esta gente, que consume en las tiendas de aquí».

Sin embargo, indica que a nivel municipal «se está haciendo todo lo posible» para evitar que las furgonetas y caravanas acampen en zonas no autorizadas. En este sentido, explica que cuando conocen de un vehículo pernoctando en un espacio no habilitado, se informa rápidamente a los Mossos d’Esquadra. «No tenemos potestad para multar a esta gente», añade, e insiste en que el problema radica en que «cuando la policía les echa, se van a Margalef, y de ahí vuelven a Siurana».

Hace dos años se habilitaron dos párquings en las afueras de Siurana para regular el estacionamiento de vehículos, instalaciones que, insiste «son de uso diurno y ni deben servir como camping».

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