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Las nuevas aulas polivalentes de la mezquita entrarán en funcionamiento en septiembre

Las obras de ampliación del espacio están ya en la recta final, con previsión de que terminen esta misma semana. Permitirán que el centro pueda acoger distintas actividades simultáneas

Montse Plana

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Exterior de la nave anexa a la mezquita As-Sunnah de Reus que se está habilitando como centro cultural. Foto: Alfredo González

Exterior de la nave anexa a la mezquita As-Sunnah de Reus que se está habilitando como centro cultural. Foto: Alfredo González

Los trabajos de ampliación de la mezquita As-Sunnah de Reus están prácticamente finalizados. Faltan ultimar algunos detalles, como pulir el suelo y colocar las puertas, «pero ahora ya encaramos la recta final», dice con orgullo el portavoz de la Associació Cultural dels Musulmans de Reus i Comarca, Mohamed Said Badaoui. Las paredes ya están alicatadas, las aulas están definidas y la instalación eléctrica, finalizada.  De hecho, la previsión es terminar este mismo mes de agosto todas las obras pendientes y, tras entregar la licencia de actividad, poder inaugurar el nuevo espacio (de unos 610 metros cuadrados) a finales de septiembre

La comunidad adquirió en 2014 la nave anexa a la mezquita de la calle Tolerància del polígono Granja-Vila de Reus, con la finalidad de duplicar el espacio y poder dotar el centro de aulas específicas para poder realizar distintas actividades. Y es que, Badaoui explica que, en estos momentos, la mezquita solamente cuenta con una única sala que constantemente se tiene que ir adaptando a cada una de las actividades. 

«Tenemos que montar y desmontar cada vez que organizamos clases de catalán y castellano. No hay un espacio específico para estos talleres y se hace difícil compaginar las actividades», señala el portavoz de la asociación. Es por este motivo que la comunidad apostó por ampliar las instalaciones y, por fin, disponer de las aulas adecuadas, que se sumarán a los actuales 630 metros cuadrados, repartidos entre la planta baja, de 420, y un altillo de 210 metros. En total, dispondrán de aproximadamente 1.200 metros cuadrados y dos licencias: de culto, para la nave que actualmente es mezquita; y de centro cultural, para las nuevas instalaciones.

Cinco aulas y sala de actos

Las nuevas instalaciones estarán conectadas directamente con la mezquita. No obstante, la entrada principal será a través de una segunda puerta, que da directamente a la calle, por lo que las actividades podrán funcionar totalmente de forma independiente. A través de unas escaleras –o también un ascensor– se subirá a la primera planta, donde habrá un despacho, cinco aulas y una sala de actos muy amplia que será polivalente para realizar todo tipo de actos. En esta planta también se han habilitado los servicios (hombres, mujeres y personas con movilidad reducida) y una sala del té. «A mucha gente le gusta tomar el té tranquilamente mientras charla. Ahora, lo tienen que hacer en la calle, justo a la entrada de la mezquita, donde colocan algunas sillas. Pero el día que hace mal tiempo o llueve, no pueden quedarse. Es por este motivo que pensamos que es importante que la gente pueda disponer de una sala interna donde poder hablar, descansar y, en definitiva, hacer un poco de tertulia», explica Mohamed Sahid Badaoui. El nuevo edificio también tendrá un punto de distribución del Banc dels Aliments, remarca el portavoz. Los nuevos espacios servirán para dar continuidad a las actividades y talleres que ya se hacen actualmente y poderlos ampliar. Por ejemplo, se organizan clases de catalán y castellano para aquellos que quieren aprender el idioma o mejorarlo.

Un largo camino

La mezquita As-Sunnah fue comprada por la comunidad musulmana en 2008 y se inauguró tras adaptar las instalaciones, en diciembre de 2010. Cuatro años más tarde, y ante la gran afluencia de musulmanes de Reus, pero también de toda la comarca del Baix Camp, se apostó por ampliar las instalaciones. Y es que se habían quedado pequeñas. En 2014 se compró la nave anexa a la mezquita por 400.000 euros. «Después hubo una moratoria en la que el Ayuntamiento suspendió las nuevas licencias de culto. Así que paralizamos toda actividad hasta el verano de 2017, cuando se levantó la moratoria y empezamos a trabajar en la adecuación», recuerda Badaoui.
Ha transcurrido más de un año y medio desde que empezaron los trabajos, siempre pendientes al presupuesto disponible, «y es que lo hemos hecho todo a través de donaciones de la comunidad», agradece Said Badaoui.

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